PAPEL
Entrevista no vista

Nacho Abad, periodista: "Duermo con dos sprays de pimienta debajo de la almohada y tengo otros distribuidos por la casa"

Dio el salto de los sucesos a la política con el programa de actualidad 'En boca de todos' de Cuatro. También presenta el espacio semanal 'Código 10' en el que analiza casos de crímenes

Nacho Abad, periodista: "Duermo con dos sprays de pimienta debajo de la almohada y tengo otros distribuidos por la casa"
Actualizado

PREGUNTA. Los periodistas de sucesos estáis hechos de una pasta especial. ¿Qué es lo que hay que tener?

RESPUESTA. Es difícil de resumir, pero hay que tener músculo para la investigación y muchísima empatía con las familias. Haber sido periodista de sucesos me ayuda a la hora de enfrentar mi etapa como periodista político.

P. Sí porque tú has hecho una transición inusual de los sucesos a la política.

R. No conozco a nadie que lo haya hecho. Vengo de un mundo jurídico, de indicios, de pruebas, de procedimientos judiciales y, ahora, la política es un mar de corrupción. Yo nado dentro de ese mar de odio y de fango con muchísima facilidad porque conozco el paño.

P. Tu programa de actualidad En boca de todos ha logrado superar en ocasiones a Al rojo vivo de Ferreras.

R. Hemos ganado unos cuantos días, pero no es lo habitual. La clave de mi programa es la pluralidad. En muchas tertulias sólo se invita a gente de la misma tendencia. En la mía hay gente de derechas y de izquierdas. Yo no veto a nadie y, en otros sitios, sí. Hay una libertad absoluta incluso para hablar de mí. Hay programas en los que no te puedes meter con el presentador porque no vuelves al programa. Yo no tengo ningún problema que se metan conmigo o en que hagan análisis discrepantes al mío.

P. ¿Dónde está hoy la línea entre informar y alimentar el morbo?

R. Bueno, esto es tan difícil porque no sólo es la voz de quien lo cuenta, sino los ojos de quien lo percibe. Yo trato de contar lo necesario para comprender la noticia. Hago tres horas y media de directo cada día. Es muy difícil no equivocarse. Seguro que habré cometido algún exceso.

P. ¿Por la presión de la audiencia o por la competencia?

R. Me da lo mismo, porque prefiero estar tranquilo. Primero es la conciencia y, después, la audiencia.

P. ¿Qué errores ves en otros programas e intentas no caer en ellos?

R. Pues en algunos veo falta de libertad y uno que es importante: uno no nace rey y se queda rey para toda la vida. En algún momento hay que abdicar o se cae uno del trono.

P. ¿Eso por quién va? ¿Por Ferreras?

R. [Ríe] No va por nadie. Hay muchos tronos y uno tiene que aprender a ser humilde.

P. Te quejas de que ningún ministro socialista ha visitado tu espacio, pero sí que van a TVE porque allí les hacen la pelota.

R. Sí, dentro de la tendencia de trincheras en la que vivimos los ministros socialistas acuden donde van a ser más amables. No sé si es que consideran que no tengo el pedigrí de otros periodistas porque soy más nuevo o que voy a ser muy cañero y les voy a lanzar dardos afilados. A la clase política le falta coraje.

P. En Código 10 desvelastéis los casos de acoso sexual de José Tomé, el presidente de la Diputación de Lugo. ¿Cómo valoras la actuación del PSOE?

R. Lamentable. Tú no puedes esconder un caso de acoso sexual y no hacer nada hasta que se publica. ¿Los que lo encubrieron, lo sabían, no investigaron y no hablaron con la víctima merecen seguir en las filas del socialismo?

P. Ahora hay que sumar la querella por agresión sexual al director adjunto de la Policía.

R. Soy muy fan de la presunción de inocencia. Lo que sí podemos analizar es la respuesta del Gobierno más progresista y feminista de la historia. A mí me ha decepcionado: nunca se enteran de nada. El ministro debió dimitir con el caso Barbate y también por el hecho de que la denunciante no se fíe de la Policía para denunciar y tenga que ir a un juzgado. Grande Marlaska sólo contribuye a empeorar la imagen de la Policía Nacional.

P. Sostienes que al final van a ser las mujeres socialistas las que se carguen el Gobierno de Sánchez. ¿Crees que va a haber algún plante?

R. La sensación que tengo es que la resistencia dentro del PSOE se está empezando a construir. Hay tal nivel de saturación con la falta de contundencia con los casos de acoso sexual que esto va a estallar. Otra cosa es que yo tengo la sensación de que Pedro Sánchez vive en una realidad paralela que no es la que vivimos los demás.

P. ¿Consideras que Pedro Sánchez lo sabía?

R. Me atengo a los hechos. El caso de Paco Salazar en Moncloa era bastante conocido. Y me cuesta creer que Pedro Sánchez no supiese nada, pero tampoco tengo la prueba de que lo supiese. No tengo la prueba de que supiese los casos de corrupción ni de que supiese lo que hacía su mujer o su hermano. Pero sí tengo la convicción absoluta de que no tiene ni puñetera idea de cómo elegir a líderes dentro del socialismo. No supo elegir a Santos Cerdán ni a Ábalos ni a Besteiro en Galicia.

P. ¿Opinas que el Gobierno aguantará hasta las próximas elecciones o la situación es insostenible?

R. Yo no tengo ni idea, pero a mí personalmente me encantaría poder ir a votar.

P. Una agente de la Policía Municipal fue detenida por causar daños en su coche. ¿Cómo es posible?

R. Yo tampoco lo entendí cuando ocurrió. De repente, mi mujer me dijo que me habían rayado el coche. Revisé las cámaras porque tengo un Tesla y agradezco normalmente que se grabe todo y doy las gracias a Elon Musk por las cámaras. Lo que no termino de entender es cómo no se dio cuenta ella de que había cámaras en el coche.

P. ¿Has sufrido más casos de acoso?

R. Insultos, amenazas a través de las redes... A mí no me gusta ser un tío tibio, sino que soy bastante contundente con lo que pienso y con mis errores. No tengo ningún problema en pedir disculpas las veces que haga falta. La tibieza en periodismo me parece una cosa del pasado, de gente que no se posiciona y que no tiene claros los valores y los criterios.

P. ¿Sigues durmiendo con dos sprays de pimienta bajo la almohada?

R. Sí, y lo recomiendo.

P. Son más fáciles de usar que un cuchillo como tenías antes, ¿no?

R. Sí, pero lo del cuchillo tienes que tener valor para clavarlo y yo no creo que lo tuviese. Tengo distribuidos los sprays en varios sitios de la casa.

P. ¿De qué manera desconectas después de cubrir temas especialmente duros?

R. Es una obligación que tengo con mi familia. Yo no puedo llegar con dolor y tristeza a casa, sino que tengo que estar transmitiendo toda la alegría y felicidad que pueda. Soy una persona eminentemente positiva, con lo cual cuando llego a casa desenchufo de la tele y me enchufo a mi familia.

P. También fuiste víctima de unos okupas. ¿Opinas que están demasiado protegidos por la legislación?

R. Sí. Yo haría como en Portugal y condenaría con penas de prisión la okupación y establecería leyes que permitiesen la desokupación en 24 a 48 horas. El sufrimiento que produce la okupación en España no se ha valorado desde el punto de vista psicológico. La gente que sufre la okupación pasa por ictus, depresiones, agobios... El propietario particular no puede ser el escudo social de las incapacidades del Gobierno a la hora de gestionar mal la vivienda.

P. El propietario parece siempre el malo de la película.

R. Imagínate que llevas toda la vida trabajando y ahorrando para comprarte dos viviendas. Una, tu casa y otra como un complemento a tu plan de pensiones para cuando te jubiles. Si te llega alguien y te la ocupa, te la destroza, no te paga nada, tienes que pagar tú los suministros porque no los has cambiado y, encima, cuando te abandonan la casa o te piden dinero para abandonarla o te tienes que gastar un pastón para arreglarla y poderla alquilar. Lo que está haciendo este Gobierno con la okupación es vergonzoso.

P. Con tu trabajo, ¿te has vuelto más desconfiado?

R. Absolutamente, sí. Soy desconfiado de las personas y de las situaciones en general. Era muy confiado. Hay grandes personas en el camino, pero otras son unas traidoras.

P. ¿Has sufrido muchas traiciones?

R. Sí, he sufrido algunas traiciones y algunos comportamientos injustos.

P. ¿Confía demasiado el periodista de sucesos en las fuentes policiales?

R. ¡Qué difícil es esa pregunta! Yo confío en los que habitualmente me cuentan y que luego de alguna manera se puede contrastar con los papeles.

P. ¿Hay casos mediáticos que han contaminado procesos judiciales?

R. Sí, el del fiscal general del Estado. Lo han contaminado todo, hasta el punto de que yo, personalmente, creo que los dos votos discrepantes están contaminados.

P. Has dicho que el periodismo de sucesos es el más difícil de hacer porque nadie te quiere contar nada. ¿Cómo consigues que te lo cuenten? En política todo el mundo quiere hablar, pero en sucesos nada.

R. En política tampoco quieren hablar de todo. Nosotros hemos hablado con una de las víctimas de Tomé que todo el mundo estaba impidiéndola hablar y fue una cuestión de convencimiento y de generar confianza en las personas para que hablen contigo sabiendo que no las vas a traicionar ni vas a desvelar su identidad. Tienes que generar un vínculo de confianza para que sepan que tú vas a la muerte antes que desvelar la fuente.

P. ¿Qué es lo más desagradable que has tenido que cubrir?

R. Yo no lo llamaría desagradable sino impactante y doloroso, cuando tienes que hablar con familiares de víctimas. Pero sentirte rodeado por el dolor de las familias de las víctimas y notar cómo se te pega la piel porque quieres escucharlas, entenderlas y empatizar, a veces es complicado. Y, luego, quitarte ese dolor de la piel y arrancártelo también es difícil.

P. ¿Cómo ha cambiado la manera de contar los sucesos en los últimos años?

R. Cuando llegué a la televisión, lo que hacían los periodistas de entonces era contar lo que venía en los periódicos y repetirlo. Y, a partir de que llegué yo, empezamos a dar informaciones novedosas, diferentes y a ejercer el periodismo de sucesos en televisión que no existía nada más que como relato de lo que otros publicaban.

P. En cuanto al enfoque, ¿somos ahora más cautos por la reacción que hay con estos temas en las redes sociales?

R. Somos más cautos y más pudorosos porque aprendemos más. Yo, por ejemplo, estudié Periodismo con 18 y volví a estudiar Criminología con 39. A los 39 años, como comprenderás, a mí no me apetecía estudiar una carrera. Me tiré dos años yendo a clases viernes tardes y sábados completos para terminar Criminología con Derecho Penal, Medicina Forense, Psicología Criminal... Y esto te sirve para saber cuáles son los límites, el porqué no te tienes que exceder y para entender lo que pasa dentro de un procedimiento judicial, que es básico para cualquier periodista en general.

P. ¿Has decidido alguna vez no contar algo que era informativamente muy potente?

R. Sí, porque hacía daño o porque no era relevante o porque podía perjudicar una investigación. Hay muchas cosas que todavía me callo y que no me importa que otros las revienten en el camino.

P. Sí, pero da una rabia espantosa.

R. Claro, pero lo más importante es dormir bien con uno mismo. Las exclusivas ya sólo duran el momento y 24 horas, no duran más. Hay que seguir trabajando la vida y la espalda la tienes que tener libre, sin pesos ni culpas.

P. ¿Hay algún caso que te persiga?

R. Me persigue el caso de Marta del Castillo, saber dónde está el cuerpo y que los padres puedan descansar. En realidad, hay tropecientos casos sin resolver en España que me encantaría que tuviesen una solución. También me encantaría saber la verdad absoluta sobre los casos de corrupción y sobre la financiación ilegal.

P. ¿Cuál es el fracaso del que más has aprendido?

R. Mi mayor fracaso ha sido autocriticarme durante años, o sea, castigarme por una decisión que tomé, que no te voy a decir cuál es, cuando con el tiempo he descubierto que fue la mejor decisión de mi vida. Cuando escriba mis memorias, si las escribo, contaré toda esta parte porque tiene que ver todo con la televisión.

P. ¿Cuál es la pregunta más impertinente que te han hecho y qué respondiste?
R. La más comprometida fue la de que cuál era mejor de las periodistas más influyentes con las que he trabajado: Susanna Griso o Ana Rosa. Responderé cuando escriba mis memorias.