COLUMNISTAS
Bajad las armas

Vox contra Ortega Smith

El martirio de Ortega será digno de verse si continúa empecinándose (verbo voxero donde los haya) en resistir

Santiago Abascal y Javier Ortega Smith.
Santiago Abascal y Javier Ortega Smith.ARABA PRESS
Actualizado
Audio generado con IA

Sigo con creciente interés el pulso que el carné número 6 de Vox le está echando al carné número 4. Es decir, el desigual combate entre Javier Ortega Smith y Santiago Abascal. En realidad el portavoz municipal de Vox en Madrid no está luchando contra un antiguo camarada sino contra una ley más férrea que la de la gravedad: la ley de hierro de la oligarquía, que acaba capturando a toda organización política. El final de esta historia está escrito en las melancólicas peripecias de Macarena Olona e Iván Espinosa de los Monteros, pero el martirio de Ortega será digno de verse si continúa empecinándose (verbo voxero donde los haya) en resistir como el último de las Filipinas originarias del partido.

Mientras en privado Abascal envía a sus motoristas al Palacio de Telecomunicaciones de Cibeles, en público se queja de que el PP haya fijado un marco de negociación que trata a los suyos "como a salvajes", amargo lamento que Ortega comparte, solo que atribuyendo dicha aproximación neocolonial al tratamiento que Santi dispensa a sus primeros discípulos. Bárbaros incapaces de adaptar su vetusto liberalismo o sus querencias castrenses al nuevo programa revolucionario del que quedan excluidas la Iglesia y la Corona (aunque no el Ibex). Pero es que no todos en ese mundo giran con la misma ligereza de Reagan a Vance y del mercado libre al Estado intervencionista. En esa resistencia al cambio consiste seguramente ser un auténtico conservador.

El célebre tabernero Pablo Iglesias se ha enfadado con una revista digital que ha osado comparar a Podemos con Vox, cabreando a ambos extremos al mismo tiempo. Pero ciertos destinos históricos se complacen en la simetría, que diría Borges, y el destino de los partidos populistas y verticales propende a la multiplicación de la disidencia, sofocada con purgas sucesivas. No diré que a Ortega se le está poniendo cara de Errejón porque me consta que el exsecretario general de Vox se ha conducido siempre como un caballero en las distancias cortas.

Todo apunta a que la penúltima rima de la historia en estas vidas paralelas otorgará una vicepresidencia a Abascal dentro de una coalición de las derechas. De la habilidad de Feijóo dependerá también la última: la apertura del Asador Blas de Lezo, restaurante temático a lo Puy du Fou, en algún céntrico barrio de la capital.