La ola es imparable; como lo fue la que aupó a Podemos en las elecciones de 2015 hasta los 69 diputados. No se trata tanto de lo que diga Abascal -que también- como del hartazgo ante ciertas veleidades del PP que resultan desconcertantes.
El apoyo al Mercosur es una muestra de cómo el partido de Feijóo no entiende lo que está pasando en Europa. No lo rechazó directamente, como Macron, que no se enmarca precisamente en la extrema derecha; pero ni siquiera se hizo la estrecha, como Meloni.
Sin embargo, el PP sigue presumiendo de compartir bancada e ideario con Ursula von der Leyen, antigua sanchista. Y porque, hasta hace poco, el PP y el PSOE europeos compartían una misma orientación en Bruselas. Quizá porque entonces la fragilidad de la UE no había quedado en evidencia y trufar los discursos con transición verde, sostenibilidad e igualdad aún no había resultado tan caro.
En la campaña de 2016, Trump decía que le seguirían votando aunque disparara a alguien en la cabeza. En Aragón se ha evidenciado que la ola de Vox es incontestable: por primera vez, un partido ha dicho que apoyaría el trasvase sin que sus expectativas electorales quedaran frustradas. (De hecho, a Azcón no le sirvió de nada decir que no se trasvasaría ni una gota del agua del Ebro). Es normal que el desconcierto haya hecho mella en el votante de derechas que duda entre PP y VOX. La semana pasada se admitió a trámite en el Congreso la proposición de ley para que Formentera pueda elegir un senador propio, lo que implica modificar el artículo 69.3 de la Constitución.
Formentera comparte con Ibiza circunscripción para elegir senador desde 1978. Paradójicamente, en la isla pitiusa no hay revuelo alguno por no tener un senador propio. El PP se abstuvo en la votación y Vox votó en contra. La justificación del partido fue que no se fiaba de lo que podrían incluir Sánchez y sus socios en el texto final con el que se modificaría la Constitución. Y que, si no había trapacerías, votarían a favor.
La tibieza le ha servido de poco al PP. Desde la izquierda ya se le acusa de hacer de menos a la gente de Formentera y vuelven a insultar a los votantes de derechas. Aunque hay que reconocer que esta cuestión no se estaría debatiendo si el PP de Prohens no hubiera votado a favor de instar a la reforma constitucional en el Parlamento balear. No es solo que Vox crezca; a veces parece que es el PP el que se hace pequeño.

