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Hasta 25 reventones de ruedas en una sola noche y cientos en más de una semana. Es el precio que se ha cobrado la autovía A4 -que comunica Madrid con Sevilla- a su paso por la provincia de Jaén, con un tramo convertido en una ratonera con grandes baches y socavones que, con lluvia y de noche, ni siquiera se ven.
Del peligro ya venían avisando vídeos en redes sociales de camioneros que usan esta carretera, todavía más tensionada por las limitaciones impuestas al ferrocarril. Pero las situaciones de riesgo se han extendido como una gran mancha de aceite por toda España.
Un periodista especializado en motor cuenta, también en redes, como dos años después de reventar una rueda en la unión de la A-52 con la A6, en Zamora, el bache que lo provocó sigue estando allí. Y un empleado de una de las grandes compañías aseguradoras cuenta a este periódico que acaba de sufrir un episodido similar en la R2 (una autopista de peaje entre Madrid y Guadalara) donde «hay agujeros grandes como paelleras».
Quizá usted haya pasado por algo similar. Cuando menos, habrá visto una señalización cada vez más habitual en nuestras carreteras, de color amarillo y que advierte de que la calzada está en mal estado. O puede ser una hilera de conos que impiden circular por un carril en una autovía. Pueden pasar meses sin que nadie trabaje en arreglar la situación.
Técnicos vs políticos
«Es una fórmula con la que los titulares de la vía se cubren las espaldas. El problema está detectado y hasta habrá un proyecto para soluciobarlo, pero como falta dinero, se baja la velocidad a una más segura y se señaliza» afirma Federico Soria, presidente de Acex, la Asociación de Empresas de Conservación y Explotación de Infraestructuras.
¿Y cuánto dinero hace falta para adecentar nuestras carreteras? Según esta asociación, 5.000 millones al año considerando toda la red, unos 166.000 kms repartidos entre los que son titulidad del Estado, de las CCAA y de las Diputaciones o Cabildos
Según las estadísticas del Ministerio de Transportes, esa cifra no se ha alcanzado ni de lejos en la última década (ver gráfico adjunto). De hecho, Acex aporta más datos que nos dejan en mal lugar respecto a nuestros vecinos. En 2017, el gasto medio en mantenimiento por km de carretera se situaba en España en 22.489 euros, casi cinco veces menos que en Reino Unido y menos de la mitad que en Alemania, Francia o Italia. Aunque esa cifra ha ido subiendo y se situó en 36.441 euros en 2024, gracias también a los fondos procedentes de la UE.
13.500 millones de déficit
Pero ningún análisis tiene tanta tradición como el de la Asociación Española de la Carretera (AEC). El referido a 2024 contabilizaba un déficit de conservación y mantenimiento recórd: 13.491 millones, un 42,3% más, aunque casi la mitad del incremento se debe a la inflación.
El estudio es demoledor: más de la mitad de la red requiere mejoras y 33.966 kms «necesitan una reconstrucción urgente en menos de un año». O para ser más precisos. Nuestras carreteras, que soportan el 96% del transporte de mercancías y el 84% del de viajeros, están en la peor situación desde finales de la década de los 80 y principios de los 90. «Y un euro que no se invierte hoy, son cuatro o cinco que gastar años después» apunta Jacobo Díaz, director general de la AEC.
Episodios de climatología extrema
Además, a este déficit histórico hay que sumar el impacto de una climatología extrema cada vez más frecuente y mantenida en el tiempo, como la que estamos sufriendo ahora.
Pensado para durar unos 15 años, el firme de una carretera sufre estructuralmente con el paso de los camiones, sobre todo, y el mal tiempo acelera su deterioro. Si las grietas se llenan de agua que luego se hiela, se expanden y profundizan dando lugar a baches. Seguro que los ha visto 'nacer, crecer y multiplicarse'.
«Estas situaciones críticas recurrentes exigen nuevos parámetros en el diseño. Hay que ganar en resilencia, tener en cuenta el impacto de la nieve, de la sal, del exceso de agua en la plataforma... Y sobredimensionar las infraestructuras para impedir, por ejemplo, que un pueblo al que llegan cuatro carreteras, se queden todas bloqueadas» ilustra Díaz. «Pero no son obras rápidas ni baratas» y cita el «redimensionamiento del ojo de un puente».
Pago por las autovías gratuitas
Y de aquí surge una pregunta inmediata. ¿Estas necesidades y la escasez de recursos públicos, acelerarán la implantación del pago por uso de las autovías hoy gratuitas?
Las dos asociaciones consultadas se muestran a favor de esa iniciativa, que lleva años en un cajón «hasta que llegue el momento en el que su coste social sea asumible», afirma Díaz. Desde la AEC proponen alternativas como acabar con la exención del impuesto a los hidrocarburos a los trenes, aviones y barcos y Federico Soria, de ACEX, pide que sea una tasa, se dedique de verdad a las carreteras «y no termine en el bolsillo de Hacienda».
Desde Seopan, la Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de Infraestructuras, insisten en que «la financiación basada en los presupuestos generales es insuficiente y España es uno de los pocos países europeos sin un sistema de pago en su red de alta capacidad, la más grande del Viejo Continente». Además, «permitiría obtener recursos de todos los extranjeros [millones cada año] que la usan y deterioran sin pagar nada por ello» añade Julián Núñez, su presidente.
contratación
Aunque desde el sector deslizan una preocupación sobrevenida. Se trata de la intención del ministerio de Transportes de cambiar su sistema de contratación de los proyectos de mantenimiento y conservación de las carreteras, abandonando la fórmula del concurso/licitación para irse a una de subastas «que premia exclusivamente el precio y las ofertas más baratas frente a la calidad», denuncia el presidente de ACEX. «El momento es totalmente inadecuado» añade Soria, y recuerda el fiasco con las pulseras del sistema Viogen de protección de mujeres maltratadas.
El cambio vendría provocado por los casos de corrupción que se han conocido en ese ministerio y sería una de las razones de la dimisión de Paula Pérez, la jefa de conservación de carreteras, que se ha conocido en plena crisis por el deterioro de la red. Desde Transportes han calificado el movimiento como «normal» y motivado «por cuestiones personales».
Reclamar: con atestado policial
Mientras, los conductores que están sufriendo daños en sus automóviles a causa del mal estado de las vías por las que circulan, casi se deben conformar con que la cosa no llegue a mayores. Porque, como declaran fuentes del sector asegurador a EL MUNDO, siempre podemos reclamar al titular de la vía para que nos compense, «pero es complicadísimo» ganar la demanda. Hay veces en las que no está claro el titular de la vía y «hay que demostrar la relación causa-efecto», lo cual implica que lo recoja así un atestado de la Guardia Civil o de otra Policía, que normalmente no se van a 'mojar'.
En este sentido, la DGT ofrece decenas de variables relacionadas con los accidentes de tráfico, pero ninguna estadística que diga cuántos de ellos se producen por el mal estado de las vías. De modo que hay que estar a estudios como el informe iRap que cada año elaboran clubes como el Race. La semana que viene se presentará el de 2025 y el anterior informe identificó 2.838 kilómetros en la Red del Estado que tenían un riesgo alto o medio alto de accidente.
El corolario lo expone el director de la AEC. «Pasa como con el tren. Hemos demostrado capacidad para hacer grandes infraestructuras e incapacidad para mantenerlas. Es un problema grave de país que debe ser analizado». Al menos, se felicita porque lo que era una cuestión entre técnicos ha pasado a entrar en el debate social y esto «sí puede generar una respuesta al problema».







