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El "aprendizaje" de Filomena en Madrid ante una nevada exprés: "Todo se habría complicado de no haber sido por aquello"

El impacto de la borrasca de 2021 sirvió para reajustar el Plan de Emergencias Invernales, que ayer llegó a alcanzar el nivel 1 durante unas horas

Almeida, durante su visita al CISEM.
Almeida, durante su visita al CISEM.AYTO. MADRIDEFE
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«Tomamos buena nota de lo que sucedió en Filomena». Los copos de nieve habían dejado de aterrizar sobre la capital cuando el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, cruzó la puerta del Centro Integrado de Seguridad y Emergencias (CISEM), a unos pocos metros de la plaza de Manuel Becerra. Las agendas habían saltado por los aires debido a esas tres horas de un temporal cuyas blancas estampas devolvieron la memoria al pasado a más de uno. Concretamente, a aquel enero de 2021, marcado aún por las mascarillas de la pandemia del Covid, donde la nieve acabó convertida en el enemigo a batir durante días. Llevaba Almeida año y medio en el cargo, y aquella exuberante borrasca, que nadie en Madrid recordaba, obligó a diseñar nuevos planes para plantar cara a este tipo de adversidades.

Por eso, el Almeida de hoy, en esa puesta en escena de ayer, rescataba la experiencia de aquel blanquecino amanecer de 2021. Aunque el asunto no pasó a mayores, pues la tormenta se desvaneció en tres horas, resultó la mayor nevada en la capital desde entonces. «Ha habido una capacidad de reacción de acuerdo a los nuevos medios de los que nos hemos provisto en esta ciudad y los servicios públicos municipales que nos han permitido multiplicar en un 150% en apenas una hora todas las máquinas quitanieves que están en la ciudad. Hemos incrementado hasta 5.600 los efectivos», celebraba el alcalde, con el Plan de Emergencias Invernales (PEIAM) en su segundo escalón (nivel 1), acompañado de la vicealcaldesa y responsable de Seguridad y Emergencias, Inma Sanz, que llevaba allí ya un buen rato.

Y es que, a raíz de aquellos zarpazos de Filomena, el Ayuntamiento perfiló una estrategia más específica para poder hacer frente a amenazas climatológicas. En este caso, las precipitaciones de nieve. Aunque el Plan fue concebido en 2013, aquella intrincada experiencia sirvió para actualizar el texto, mejorando operativamente la respuesta y la coordinación. «El objeto es que en un episodio de gran nevada, la primera prioridad a la que se destinen todos los recursos disponibles y que, hasta que no esté expedita, no se pase a abrir el resto de viales principales, con todas las infraestructuras que llevan asociadas (hospitales, residencias, centros logísticos, intercambiadores de transporte,...). Se trata de fijar la red mínima para que puedan funcionar los servicios críticos», se define a sí mismo el plan, que sería desactivado por la tarde. Así, hay servicios que se refuerzan, como el de Bomberos, maximizando su comunicación con los distritos, y servicios de limpieza potenciados, poniéndose a disposición la sal de los cantones.

Impacto en los barrios del norte

Aparte de las virtudes del plan, y de su rápida aplicación, también ayudó bastante que, como se ha escrito, la intensa nevada cesó en apenas tres horas. Dejó su sello en algunos barrios del norte de la ciudad, pero sus efectos nada tuvieron que ver con los de aquella pesadilla de hace un lustro. Aún había vehículos atrapados en carreteras de la región cuando Almeida, que suspendió uno de los actos de su agenda, vestido de traje, se adentró en el CISEM, el cerebro desde el que se coordinan toda suerte de amenazas climatológicas. Por ejemplo, aquel riesgo de inundaciones por las intensas lluvias del pasado mes de marzo.

«Hemos demostrado la capacidad de multiplicar los recursos del Ayuntamiento en muy poco tiempo; tenemos una capacidad de respuesta inmediata. Después del aprendizaje que supuso Filomena, con el consiguiente aumento presupuestario, todo ha resultado más sencillo. Sin ello, la situación hubiera dificultado considerablemente la ciudad», volvía a congratularse Almeida, satisfecho por otro balón más despejado a tiempo, pero temeroso por la amenaza de fuertes vientos.