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Sánchez se las pone y Feijóo se las quita, el significado de las gafas: "Le alejan del pueblo, pero le confieren imagen de gestor y hombre de estado"

La última aparición de Pedro Sánchez ha sorprendido, porque vimos al Presidente por primera vez con gafas. "El uso de este complemento es cada vez más habitual por parte de los politicos", analiza la asesora Ana Iriberri para La Otra Crónica. No es el caso de Feijóo, que se las ha quitado para dar una imagen "más fresca".

Pedro Sánchez con gafas y Alberto Núñez Feijóo sin ellas
Pedro Sánchez con gafas y Alberto Núñez Feijóo sin ellasEFE/GTRES
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"Sánchez, Feijóo. Feijóo, Sánchez". Si se entona como el cántico infantil sobre Don Quijote, suena igual que la actualidad política de España. Y más ahora, que estamos asistiendo a la 'sanchificación de Feijóo' y la 'feijooización de Sánchez'. Al menos, en cuanto a imagen se refiere.

Pedro Sánchez compareció ayer 30 de octubre en el Senado con el gesto adusto y gafas oscuras. Hasta ahora, solo le habíamos visto posando con lentes de sol en el Falcon. Ahora, porta lo que popularmente conocemos como 'gafas de ver'. Parece que las necesita: para leer, para mirar fijamente, para jugar. Se las quita, se las pone, las sujeta con la mano. Mira por encima de ellas. No se refleja su miedo. No teme a los gigantes.

El Caso Koldo, Ábalos, su mujer, su hermano... Sánchez tiene respuestas para todo. Si les convencen o no, es otro tema. El que nos ocupa es la semiótica de sus lentes pardas y el porqué de esta elección estética para afrontar un momento complicado.

"La aparicion de Pedro Sánchez luciendo este modelo de gafas ha sorprendido, pero es cierto que el uso de este complemento es cada vez más habitual por parte de los politicos", cuenta a LOC Ana Iriberri, de Ana Iriberri Asesores de Imagen.

"En este caso ha optado por un modelo en tendencia, que en términos estéticos es adecuado para su rostro, siendo un modelo equilibrado", explica la experta, que ofrece asesoramiento a través de su web aiasesoresdeimagen.

"Lo más importante es que con las gafas proyecta una imagen mas intelectual, de hombre de estado, que quizás le aleja del pueblo como político cercano, pero le confiere una imagen más de gestor, de hombre en el que se puede confiar", prosigue.

Sin embargo, esas gafas provocaron un efecto colateral que quizás no le guste al líder socialista: ser incluso más protagonistas que él. Pronto, los curiosos empezaron a buscar todo sobre sus lentes: precio, modelo, dónde adquirirlas. Varios expertos revelaron que podría tratarse de un modelo retro de Dior cuyo precio ronda los 300 euros.

Se comentó que es un elemento de lujo. Pero lo cierto es que cualquier usuario de gafas sabe que no se trata de un precio elevado para una gafa. Aunque la cuantía total suele depender más de la graduación del cristal que de la montura.

Para saber más

De momento, se desconoce qué problema de visión tiene el presidente, ni en qué grado. O si tan siquiera lo tiene y la gafa es puro elemento estético. Aunque lo más probable es que se trate de presbicia, vista cansada, pues Sánchez parece usar sus lentes para leer papeles cuando nunca antes se le había visto necesitado de ellas.

El camino contrario siguió Alberto Núñez Feijóo cuando se quitó las gafas el año pasado, tras operarse de la vista. Cuestión que también analiza Ana Iriberri: "Por contra en el caso de Núñez Feijoó, al haberse quitado las gafas, muestra una imagen más cercana, postulándose como una alternativa fresca al gobierno actual".

Lo que le pasó a Feijóo cuando se quitó las gafas es que se empezó a parecer más a Luis Zahera y menos a sí mismo. A la gente le costó acostumbrarse a su cambio, pero hoy tenemos muy interiorizada su nueva imagen. Quizás suceda lo mismo con Sánchez en el futuro, si decide seguir usándolas.

"Más allá de lo que el uso de las gafas pueda aportar estéticamente, está claro que es uno de los complementos que pueden ayudarnos a proyectar una imagen u otra en función del mensaje que queramos transmitir", concluye Iriberri.

Un elemento de quitaipón puede ser conveniente si se emplea con sabiduría, más allá de la necesidad del usuario. En este caso, un presidente que, presumiblemente, ya no ve bien de cerca. Tal vez tampoco de lejos. Sánchez es un hombre atractivo que puede usarlas como baza a favor en momentos oportunos. Este estilo oscuro y de formas redondeadas le sienta bien.

Alberto Garzón se puso unas gafas negras durante su etapa de ministro de Consumo, Íñigo Errejón se las quitó para ser candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Yolanda Díaz se puso unas muy cuquis una vez y Pepe Blanco se las quitó para siempre. Luego está Paz Vega, que desde hace años lleva unas lentes que le ocupan toda la cara y que parece no quitarse ni para dormir.

Hay tantas gafas como ideas. Con o sin ellas, lo importante es ver bien lo que uno tiene alrededor.