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Después de que Luca Costantini escribiera dos libros sobre los entresijos de Podemos (Aquí mando yo y Al olor del dinero) y otro sobre Yolanda Díaz (La seducción del poder), quiso poner sus esfuerzos en otros proyectos. Mientras barajaba esa posibilidad, Errejón dimitió e hizo que de nuevo sus planes viraran para seguir desentrañando cómo son los políticos del partido morado. En El personaje, Íñigo Errejón: historia política de una impostura (La Esfera de los libros), el periodista y escritor intenta que el lector saque sus propias conclusiones sobre lo que supuso esta figura política. El político dimitió tras conocerse unos testimonios anónimos de mujeres que le acusaban de acoso sexual. El comunicado que emitió en octubre de 2024 aludía a que había llegado "al límite de la contradicción entre el personaje y la persona", algo que sorprendió porque no parecía tener ninguna responsabilidad sobre lo que había sucedido. "A mí me sorprendió que dimitiera al instante. En su explicación además dice que es víctima de un sistema que ha podido con él. Entonces, dice, había una persona que era el Íñigo y había un personaje que era el Errejón político. Y, al fin y al cabo, ha llegado a una contradicción entre estos dos elementos por culpa de factores externos. Algo que he descubierto en esta figura política es un carácter muy atormentado. Hay una figura, digamos, que, a nivel anímico, tiene muchas montañas rusas", afirma a LOC el autor.
Ya el título del libro da la principal clave sobre la que Costantini construye el relato y es la impostura de Íñigo Errejón, la máscara bajo la que se esconde y que termina por caer. "Yo creo que la principal impostura es la de convertir a una persona con conocimientos, con habilidad en marketing político, en un intelectual, un ideólogo o una figura de referencia para una generación, como emblema de la regeneración. Yo creo que esta es la principal impostura y, en mi opinión, la más dañina. La segunda tesis de la impostura es cómo él se aprovecha de la imagen que los medios crean de él como político 'mirlo blanco', una persona moderada, edulcorada, regeneradora e impoluta. Y la tercera tesis de la impostura es que, en realidad, no hubo nunca ni persona ni personaje, sino que él fue siempre lo mismo antes de entrar en Podemos y después".
Si para Pablo Iglesias e Irene Montero el chalé de Galapagar precipitó que perdieran toda coherencia y credibilidad, el discurso feminista de Errejón se diluyó en cuanto comenzaron a salir los testimonios que precisamente ponían en duda el ejercicio de ese feminismo. El #metoo a Errejón supuso el fin de su carrera política. La actriz Elisa Mouliaá denunció, primero en redes y luego en los juzgados, a Íñigo Errejón. Fue en sede judicial donde el ex político expresó, aludiendo a la ley de 'solo sí es sí' que la gente "en la vida real no habla así, con consignas". Pese a los testimonios anónimos, la única denuncia presentada en los tribunales es la de Mouliaá. "Hay que ver cómo acaba, porque estamos todavía en el ámbito de la investigación judicial, por lo tanto, hay que esperar, pero es cierto que los elementos que de momento tenemos sobre la mesa nos señalan que es posible que no haya las cargas probatorias suficientes como para llevar a una condena por agresión sexual, que no es algo baladí".
Más allá de este último episodio, el libro intenta ahondar más en la personalidad de Errejón como animal político. "Una de las críticas más recurrentes del sector de Pablo Iglesias a Errejón es que es un cobarde. Esa cobardía se demostraría en varios aspectos. Por ejemplo, él técnicamente no es fundador de Podemos, o sea, él llega en el último minuto. Luego, cuando dentro de Podemos se encuentra incómodó lo que hace es buscar a Manuela Carmena para dar la famosa conjura con Más Madrid. Después salta a Más país y con ese proyecto saca solo dos diputados. Cuando ya parece que es un cadáver político se agarra al clavo ardiendo de Yolanda Díaz, porque es su última esperanza para sobrevivir. Entonces, en todo ese periplo, yo creo que lo que se ve es una persona con ambición de líder político, pero sin el carisma de líder político, y que entonces lo que hace es acoplarse a figuras que le pueden a él reportar este beneficio de seguir la noria de la política para mantenerse a flote".
FUTURO
Tras la salida de la política de Errejón, se ve improbable su regreso. "Yo creo que volver a la política activa es complicado. No descarto que él tenga una segunda vida en el ámbito de las tertulias de televisión, como comentarista, o incluso, siempre puede estar en la política, pero en un segundo plano. Porque él ha nacido como un asesor político. Es un pequeño Rasputín que está detrás intentando diseñar la estrategia de una formación política y no como rostro visible o líder. Si el juicio acaba bien para él, no descarto, francamente, que haya algunas cadenas de televisión interesadas en tenerle en un plató de televisión para escucharlo".
Otra de las salidas que podría plantearse el ex político sería la del ámbito académico en la universidad. Él tiene estudios como para poder dedicarse a la academia, pero de profesor asociado no se vive muy bien. Tendría que buscar una carrera académica pura y eso es replantearse de forma muy profunda. Ya se verá".



