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Carlos III, el príncipe Guillermo... ¿Por qué nadie quiere vivir en Buckingham?

El futuro del palacio de Bukingham está en entredicho como residencia permanente de los monarcas británicos. Y por varias razones.

La fachada del Palacio de Buckingham, en Londres.
La fachada del Palacio de Buckingham, en Londres.Antonio Heredia
Actualizado

Ha saltado la alarma en torno al palacio de Buckingham. El futuro de la histórica sede de la monarquía británica y símbolo de unidad nacional del Reino Unido está de nuevo en el candelero. La cuestión sobre el destino del imponente recinto palaciego de Londres, con 775 estancias y extensos jardines, se planteó al morir Isabel II, en 2022, con 96 años. La longeva monarca fue la última jefa del Estado británico que residió regularmente en este enclave, próximo al parque de Saint James, que se construyó en el siglo XIX sobre un edificio más modesto conocido popularmente como la "casa de la reina" Carlota. En el dormitorio real, Isabel II dio a luz a dos de sus cuatro hijos- el ahora rey Carlos III y el destituido príncipe Andrés- y en los decorados salones se han celebrado bautizos, bodas y recepciones por cientos de motivos.

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Los planes de mudanza de los príncipes de Gales, anunciados la semana pasada, han azuzado el interés en el vasto patrimonio residencial a disposición de la familia real. Guillermo y la princesa Catalina han elegido Forest Lodge, una aislada casona del Gran Parque de Windsor, a unos 40 kilómetros del centro de Londres, como la "morada para siempre" donde quieren instalarse antes de final de año. Fuentes del entorno de los Gales predicen una mudanza "para largo plazo" porque, según han comentado a los medios, "la intención de la familia es permanecer en la casa nueva después del cambio de reinado".

El fin de la segunda era isabelina coincidió con una sustancial reforma del palacio de Buckingham, que ha inhabilitado gran parte del colosal edificio. Las obras están previstas de prolongarse hasta 2027, a un presupuesto por encima de los 400 millones de euros, lo cual relaja la presión de la Casa Real para anunciar la decisión sobre la siguiente etapa de la remozada "sede central administrativa de la monarquía" o 'Monarchy HQ', en el argot corporativo que ya se aplica a los Windsor.

El príncipe Guillermo junto a Kate Middleton
El príncipe Guillermo junto a Kate MiddletonGTRES

Carlos III evitó así el doloroso desalojo de su residencia favorita en Londres, Clarence House, la 'casa blanca' del paseo de The Mall colindante con el histórico palacio de Saint James. La heredó de su abuela materna y la renovó a tiempo del traslado oficial, junto con su esposa Camila, tras la ceremonia nupcial de 2005. El rey preserva también la finca de Highgrove, en la pintoresca región de los Cotswolds, y se instala con frecuencia en la señorial Sandringham, en el este de Inglaterra. A palacio acude para atender asuntos de trabajo y eventos protocolarios.

No está claro si los príncipes de Gales compartirán recursos espaciales de Monarchy HQ, una vez finalizada la reforma. Ambos mantienen el centro de operaciones en el palacio de Kensington, aunque la presión popular ante el acumulo de propiedades bajo su gestión podría forzar la reubicación entre las 92 oficinas y 78 baños de Buckingham. El edificio dispone también de 52 aposentos para la familia real y sus invitados, además de 19 salones de Estado que se abren parcialmente al público.

Sería la primera vez que Guillermo y Kate Middleton abandonan el emblemático palacete que asoma entre los jardines de Kensington, donde formaron su nido familiar a partir de 2011 y donde se forjó el cisma con Harry y Meghan Markle.

El rey Carlos III junto a la reina Camila
El rey Carlos III junto a la reina CamilaGTRES

La reina Victoria creó tendencia al ascender al trono en 1837. La llamada "abuela de Europa", en tributo a la red monárquica que tejió con las bodas de sus nueve hijos y 42 nietos, fijó residencia en el palacio de Buckingham, erigiéndolo en símbolo de la monarquía moderna. Introdujo novedades en la infraestructura, desde cableado eléctrico al teléfono, y construyó el ahora famoso balcón que inauguró para festejar la Gran Exposición internacional de 1851. Impuso el elemento de visibilidad y conexión directa de la cúpula real con las masas que todavía acuden a la verja de palacio, la rotonda del Memorial Reina Victoria y el Mall en días señalados de la agenda nacional. El saludo de los reyes desde el balcón del palacio es una rutina crucial en la vida monárquica.

"La reina Victoria creó un esquema totalmente nuevo de tradiciones monárquicas, relacionadas con la familia, el deber, la lealtad, el patriotismo y el servicio público", explica Amanda Foreman, autora de El palacio de la reina Victoria. La historiadora reconoce el legado de la emperatriz al dotar a Buckingham la "triple función de hogar privado familiar, palacio funcional y foro de celebración nacional". "Es muy flexible y adaptable de acuerdo con los tiempos y las necesidades del país", apunta en una entrevista.

Isabel II dio un paso más y abrió al público el interior y el jardín de su vivienda londinense en las semanas de su veraneo en Escocia. Sus sucesores hablan de ampliar los espacios expuestos al visitante y reforzar la función del palacio como sede del jefe de Estado. El periodista Andrew Marr, autor de la Reina de Diamantes, biografía de la difunta reina, sugiere que el nuevo rey ha estudiado la posibilidad de trasladar la corte al castillo de Windsor y convertir Buckingham una "especie de gran hotel oficial y centro de eventos".