CASA REAL
Ellos pagan la reforma
Para antes de Navidad

Kate y Guillermo deciden cambiar de residencia y se mudan a un casoplón aislado y escondido en el Gran Parque de Windsor

Los príncipes de Gales y sus tres hijos planean instalarse antes de las navidades en Forest Lodge, histórica residencia de ocho dormitorios. Costaría ahora casi 20 millones de euros, de acuerdo con estimaciones de The Sun.

Los príncipes de Gales y sus tres hijos, Jorge, Luis y Carlota.
Los príncipes de Gales y sus tres hijos, Jorge, Luis y Carlota.GTRES
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Los príncipes de Gales ultiman planes para mudarse a una aislada y escondida casona del Gran Parque de Windsor, ubicada a unos 40 kilómetros del centro de Londres y a menos de 10 de su actual residencia familiar, Adelaide Cottage. La casa de Forest Lodge comparte el carácter noble e histórico del más modesto 'caserío', al que dobla en cuanto a superficie hábil en el interior, servicios e instalaciones al aire libre con un abanico de posibilidades al gusto de toda la familia. "Es una mudanza a largo plazo. La ven como su hogar para siempre", ha comentado a medios británicos el círculo de Guillermo y Kate.

Para saber más

Forest Lodge se construyó a finales del siglo XVIII y conserva detalles de época en su fachada de ladrillo rojo y elementos decorativos internos. Pertenece al patrimonio de la Corona desde 1829 y está incluido en el registro de propiedades protegidas legalmente en función a su especial interés arquitectónico o cultural. En 2001, la vivienda y varios edificios adyacentes se renovaron a fondo a un coste de 1,5 millones de libras -hoy, unos 2,5 millones de euros- antes de ofrecerse en alquiler con una renta inicial de 15.000 libras al mes (unos 17.300 euros). La vivienda elegida por los príncipes costaría ahora casi 20 millones de euros, de acuerdo con estimaciones de The Sun.

Guillermo, Kate y los tres pequeños príncipes -Jorge, Carlota y Luis- se sienten a gusto en el ambiente campestre de Windsor. Se instalaron en Adelaide Cottage en 2022, tras empaquetar los bártulos acumulados en el amplio apartamento del palacio de Kensington, donde el ahora heredero creció junto a su hermano Harry y la ya difunta Lady Di. La céntrica sede palaciega sigue bajo custodia de los Gales, como residencia oficial en Londres y centro de las oficinas de sus respectivos portavoces, fundaciones y proyectos benéficos.

Su nueva casa, Forest Lodge, en obras.
Su nueva casa, Forest Lodge, en obras.GTRES

El próximo rey y su consorte conservan además la finca de campo en Norfolk, al este de Inglaterra, que les regaló Isabel II y que frecuentan durante los puentes festivos y en ocasiones especiales.

La pareja se ha encaprichado con la centenaria casona de Windsor, adonde planea mudarse antes de finales de año. De tres plantas y fachada de ladrillo rojo, se levanta en una zona privada y aislada del parque, apartada incluso del "aro de seguridad" oficial que protege el castillo del mismo nombre, lo que supone un gasto adicional en seguridad de la finca e inquilinos.

El edificio principal dispone de ocho dormitorios -cuatro más que en Adelaide- y seis cuartos de baño, además de salones con chimeneas de mármol, techos con bellas cornisas de yeso, ventanales extensos, paredes de piedra y un entorno exterior con entretenimiento para toda la familia. Desde pista de tenis a caminos solitarios para correr o andar en bicicleta, establos y una laguna a corta distancia con licencia de pesca.

Las vistas desde el piso superior de la casa son al parecer insólitamente panorámicas y abarcan hasta el distintivo arco del famoso estadio de Wembley.

La propiedad está a tiro del colegio privado Lambrook School, donde ahora estudian los tres pequeños, lo cual ayuda a los padres a combinar las funciones de Estado con las habituales tareas familiares, como recoger a los príncipes de la escuela o llevarlos a la clase de danza u otras extraescolares. Los abuelos maternos viven en el mismo condado y saltan a escena siempre que es necesario, según cuentan sus allegados.

Los príncipes de Gales correrán con los gastos de la nueva casa, de acuerdo con fuentes que los medios no identifican. Afrontarán personalmente la factura de las mejoras de Forest Lodge y pagarán un alquiler mensual a la oficina de la Corona a "precio de mercado".

Ambos están ilusionados, comentan las mismas fuentes, con la idea de "empezar de nuevo después de tres años muy duros". Desean pasar página y dejar en el baúl de los olvidos los malos tragos pasados durante la estancia en Adelaide Cottage. La familia superó allí dos duelos casi seguidos -el de la reina Isabel en septiembre de 2022 y el de su marido, Felipe de Edimburgo, en abril de 2021- la ruptura fraternal con Harry y Meghan, además de las dolencias y el tratamiento de cáncer de Kate.

La princesa desea quedarse para siempre en Forest Lodge y ya se la ha visto curioseando entre los almacenes palaciegos en busca de una noble mesa de comedor para unos 20 invitados. Quizá la estrenen en vísperas de Navidad.