INTERNACIONAL
La Mirada del Corresponsal

Miles de pederastas se infiltran en las guarderías y los programas extraescolares de Australia

La televisión pública identifica a más de un centenar de educadores acusados o condenados por abusos sexuales a menores en centros infantiles

Un joven entra en una escuela primaria en Logan City, Brisbane.
Un joven entra en una escuela primaria en Logan City, Brisbane.REUTERS
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Emma es una madre australiana que prefiere no compartir su nombre real. Muestra un correo electrónico del programa extraescolar del colegio al que irá su hijo de casi seis años de edad. "Les dejamos saber que hemos introducido walkie talkies para que nuestros educadores los usen como nueva herramienta de comunicación", se lee en la primera línea.

El centro sostiene que esto se debe a una nueva regulación nacional de la Autoridad Australiana para la Calidad de la Educación y la Atención a la Infancia, que prohíbe el uso de móviles mientras los cuidadores están a cargo de los estudiantes. "Estas normas tienen por objeto proteger la intimidad y la seguridad de los niños (...) e impedir el uso de dispositivos personales para tomar o almacenar imágenes o vídeos de niños", esgrimen desde el colegio.

Es una de las respuestas a un problema escalofriante en Australia: el sistema de cuidado de menores está infestado de pederastas como D. J., un hombre de 26 años que ha sido acusado de crear imágenes "explícitas" y vídeos de diez pequeños. Tenían entre cinco y seis años de edad, y los hechos ocurrieron entre 2021 y 2024, durante las extraescolares en seis colegios de Sídney donde fue educador. No hay indicios de que haya cometido otros abusos en las casi 60 guarderías en las que también ha trabajado a lo largo de los años.

Es tan sólo un caso. Durante el curso escolar 2024-25, la Oficina del Tutor de Menores de Nueva Gales del Sur reportó casi 1.500 denuncias de este tipo dentro de los servicios de educación y cuidado infantil. Durante el mismo periodo, se recibieron en Victoria otras casi 1.000, relacionadas con abusos o conductas inapropiadas de trabajadores en guarderías, preescolares y programas extraescolares. De estas acusaciones, 27 fueron por delitos sexuales y 78 por conducta sexual inapropiada, según la Comisión de Niños y Jóvenes. Este es el panorama en dos de los seis estados y dos territorios de Australia en tan sólo un año. Uno de los casos más notorios es el de un acusado de cometer más de 70 delitos sexuales contra niños de entre cinco meses y dos años en diferentes centros de Melbourne. Más de 100 familias están valorando demandar a las instituciones donde han sucedido estos abusos.

"Me siento enferma pensando que confié mi hijo a un centro donde este hombre trabajó", señala una de las madres que se están planteando formar parte de esta demanda colectiva. Afirma que, cuando se enteró de que el perpetrador trabajó en el mismo lugar donde estaba su hijo, se sintió "muy mal... culpable, todas las emociones que se te ocurran me recorrieron el cuerpo ese primer día", confesó a un medio local. "Lo mínimo que espero es que mi hijo esté seguro, protegido y cuidado con el mismo nivel de atención que proporciono a toda mi familia".

Recientemente, el programa televisivo de investigación Four Corners, de Australian Broadcasting Corporation, ha revelado que la magnitud de esta crisis ha permanecido oculta durante años. Han identificado "a casi 150 cuidadores de niños condenados, acusados o imputados por abusos sexuales y conducta inapropiada". El hallazgo viene a raíz del análisis de más de 200.000 páginas de documentos que habían sido confidenciales hasta ahora y que determinan que 21 de las sentencias condenatorias se dictaron en los últimos cinco años. Los casos de otros 14 acusados están actualmente en los tribunales. La conclusión es que los registros públicos reflejan que el índice de abusos sexuales en guarderías y programas de extraescolares está aumentando y "deja al descubierto un sistema que ha permitido prosperar a los depredadores".

Quedan unos tres meses para que el hijo de Emma dé el salto al colegio. "Me siento ansiosa y preocupada. Me da miedo pensar que puede pasarle a cualquier niño, incluso al mío", afirma a este periódico. "Quiero saber cuánto personal hay, quiénes son, asegurarme de que los he conocido, de cuáles son los protocolos para ir al baño, los momentos en los que los niños están con un adulto fuera de la vista de otros cuidadores, si hay cámaras...", sostiene. "Me preocupa, como nunca antes, si hay hombres en el centro. Me da pena y no quiero pensar así, porque necesitamos hombres tanto como mujeres en este tipo de trabajos", sentencia.

El ecosistema del cuidado de niños en Australia ha revelado profundas carencias estructurales que son aprovechadas por los pedófilos. La regulación fragmentada entre estados, la falta de un registro nacional unificado y los controles insuficientes para verificar antecedentes han permitido que personas con historiales sospechosos sigan trabajando con menores. A esto se suma la precariedad del sector privado, con recortes de personal y alta rotación que debilitan la supervisión. Los Gobiernos federal y estatales han tomado nota y han anunciado una reforma coordinada del sistema para otorgar autorizaciones para trabajar con niños, así como la creación de un registro nacional de educadores que entrará en vigor en 2026. Para las familias afectadas, todas estas medidas y promesas llegan demasiado tarde.