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Cadena perpetua para la 'asesina de los hongos' por envenenar a la familia de su ex marido

Patterson invitó a almorzar a todas las víctimas a su casa y contaminó la comida con setas venenosa

La asesina convicta Erin Patterson (dcha.) sale del Tribunal Supremo de Victoria en Melbourne
La asesina convicta Erin Patterson (dcha.) sale del Tribunal Supremo de Victoria en MelbourneMARTIN KEEP | AFP
Actualizado

La conocida como 'asesina de los hongos', la australiana, Erin Patterson, ha sido condenada a la pena máxima de tres cargos de cadena perpetua sin libertad condicional durante 33 años por el asesinato de sus ex suegros, Don y Gail Patterson, y de la hermana de una de las víctimas, Heather Wilkinson. También, a 25 años de prisión por el intento de homicidio del marido de Heather, Ian Wilkinson. Con 50 años de edad, la condenada tendrá 82 años cuando pueda solicitar la condicional en 2056.

En julio de 2023, Patterson invitó a almorzar a todas las víctimas a su casa y contaminó la comida con setas venenosas. Su exmarido, Simon Patterson, decidió no acudir en el último momento. El juicio ha levantado una expectación mediática y social "sin precedentes", tal y como urdió el juez, Christopher Beale. Duró 11 semanas hasta que un jurado declaró culpable a la condenada este julio.

Decenas de curiosos hicieron fila este lunes para entrar en la sala del Tribunal Supremo de Victoria, en Melbourne y la lectura de la sentencia fue emitida en directo, marcando un "hito histórico". El juez calificó los crímenes como "horrendos" y "sin sentido", y citó al único superviviente de la cena mortal para expresar que "hay demasiada atención en aquellos que hacen el mal y muy poca para los que hacen el bien", señaló mientras se dirigía a la condenada. "Tus invitados al almuerzo estaban entre aquellos que hacen el bien", expresó Beale.

A la salida, Wilkinson, quien perdió a su mujer y arrastra problemas de salud derivados del envenenamiento, leyó un comunicado en el que pidió que se respete la privacidad de su familia mientras continúan "llorando y sanando" el fallecimiento de su mujer. También agradeció a la policía y a los servicios de salud la ayuda que ha recibido durante estos dos años para esclarecer este caso, amago de crimen perfecto que acabó destapando a la asesina tras ofrecer "historias pobres" sobre la versión de lo sucedido.

"Ahora ya no soy la víctima de Erin Patterson y ella se ha convertido en la víctima de mi bondad", afirmó con emoción Wilkinson, miembro de una iglesia local, quien también confesó haber estado "obligado a buscar justicia" durante este tiempo.

Minutos después de recibir la sentencia, Patterson fue trasladada a la cárcel, Dame Phyllis Frost Centre, ubicada al oeste de Melbourne. Debido al carácter público de su caso, pasará 22 horas diarias sin salir de su celda, lo que según sus abogados hace que tenga una "carga de encarcelamiento" distinta a la de otras presas. "Seguirá siendo una prisionera notoria durante muchos años" y seguirá corriendo un "grave riesgo" por parte de otros prisioneros, apuntó el juez. La condenada ha pasado los últimos 15 meses en una celda de aislamiento de manera preventiva y sus abogados tienen 26 días para apelar la condena. Durante el juicio se declaró "no culpable" de los asesinatos.

CENA MORTAL

Patterson invitó a los cuatro a un almuerzo en su casa de Leongatha, Victoria, en julio de 2023. El menú parecía inofensivo: un estofado de carne, 'beef Wellington', acompañado con champiñones. Lo que nadie sospechaba era que aquellos hongos silvestres eran amanitas phalloides, conocidos como los 'hongos de la muerte', setas que contienen uno de los venenos más mortales del mundo, ya que afecta gravemente al hígado y provoca la muerte. Tras la comida, todos los invitados comenzaron a sentirse mal. Tres de ellos murieron pocos días después, mientras que el marido de una de las víctimas sobrevivió tras un trasplante de hígado de emergencia. Patterson, que dijo haber comido un plato distinto, salió ilesa, mientras que su exmarido, quien también estaba invitado, no acudió. Él mismo confesó durante el juicio que en el pasado se había sentido mal tras haber sido invitado por su ex a comer a su casa.

El caso ha conmocionado a Australia, tanto por la crudeza de la intoxicación como por las contradicciones en la versión de la anfitriona. Patterson sostuvo que los hongos habían sido comprados en un mercado asiático y negó tener una intención criminal. Sin embargo, la policía halló una deshidratadora de alimentos que la mujer había arrojado a la basura, lo que resultó clave para la acusación. La fiscalía argumentó que ese aparato fue utilizado para preparar los hongos venenosos y que su eliminación demostraba un intento de encubrimiento. También se destapó su afición al 'true crime', tanto, que formaba parte de chats sobre este género muy extendido en Australia. Además, se revelaron tensiones familiares previas que añadieron un posible móvil: disputas tras el divorcio y resentimientos con los Patterson.

Durante el juicio, el tribunal escuchó cómo los expertos forenses confirmaban la presencia de toxinas letales en los cuerpos de las víctimas. La defensa intentó sembrar dudas sobre la intención de Erin, insistiendo en que el caso era un accidente trágico. Sin embargo, el jurado no lo creyó tras una larga deliberación. En julio de este año fue declarada culpable.

SIN REMORDIMIENTO

Durante la lectura de la sentencia, el juez ha indicado que la condenada no ha mostrado "ningún signo de arrepentimiento", algo que ha sido un factor agravante en el caso. Recordó algunas de las declaraciones de los hijos de las víctimas mortales, quienes describieron el dolor de sus progenitores como una "conmoción y un trauma que perdurará". Durante sus últimos días en el hospital, Heather estaba "desesperada por beber agua" porque no le era permitido por los médicos y decía que "se estaba quemando por dentro", esgrimió el juez citando a uno de los hijos de la fallecida.

Beale también indicó a la condenada que ha "inflingido un sufrimiento indecible a tus propios hijos, a quienes les has robado a sus amados abuelos". Patterson escuchó la sentencia sin mostrar ningún sentimiento y el único superviviente de su crimen no la miró a los ojos en ningún momento.

Simon Patterson, exmarido de la 'asesina de los hongos', no ha acudido al tribunal durante la lectura de la sentencia. Aunque prestó declaración durante el juicio, el gran ausente del almuerzo mortal no ha concedido ninguna entrevista a los medios de comunicación. Se ha confirmado que romperá su silencio en una serie de podcasts de varios episodios que él mismo producirá antes de que finalice el año.