- Preguntas con Respuesta ¿A quién afecta el cierre del Gobierno en Estados Unidos?
- Crisis EEUU 'cierra' su Gobierno por primera vez desde 2018 por falta de acuerdo sobre la financiación
El Gobierno federal de Estados Unidos lleva un mes "cerrado", en lo que se conoce como "shutdown", después de que el 1 de octubre la falta de acuerdo en el Congreso para prorrogar la financiación obligara a enviar a decenas de miles de funcionarios a sus casas sin sueldo. Es algo relativamente frecuente en la política estadounidense, que una o dos veces al año repite el mismo drama legislativo. Lo normal es que se llegue a un entendimiento en el último minuto y se evite lo peor, pero en más de una docena de ocasiones en las últimas décadas el Estado se ha reducido a su mínima expresión, garantizando servicios esenciales y poco más. El problema es que este sábado se cumple un mes y el impasse está pasando factura.
Los trabajadores públicos, muchos de los cuales viven mes a mes, hacen colas en bancos de alimentos para poder llevar cenas a sus casas. Las encuestas asustan a los políticos, que el año que viene tienen que rendir cuentas en las urnas. Y ninguno de los dos lados cede. Los demócratas siguen exigiendo, para prorrogar las cuentas anteriores, que los republicanos y el Gobierno acepten salvar una serie de medidas vinculadas a los programas de Sanidad, y estos se niegan. Y en medio de la pelea, el caos y los reproches, el presidente Donald Trump ha perdido la paciencia.
El jueves por la noche, en un mensaje inusualmente largo -y barroco incluso para sus estándares-, el presidente, enfurecido, arremetió en su red social nada más volver de su gira asiática contra "los lunáticos desquiciados de la izquierda que han perdido todo sentido común y realismo", e instó al "líder de la mayoría, John Thune, y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson" a que actúen. "Están haciendo un trabajo EXCELENTE, pero es hora de que los republicanos jueguen su 'carta maestra' y opten por la opción nuclear: ¡eliminar el obstruccionismo parlamentario, y eliminarlo YA!".
Pese a su potente nombre, la "opción nuclear" consiste únicamente en una modificación del reglamento para que la votación para prorrogar el presupuesto, que requiere 60 de los 100 votos del Senado, pase a decidirse por mayoría simple. Los republicanos tienen 53 senadores y, en la última votación antes del cierre, lograron que varios demócratas se sumaran a sus filas, pero no los suficientes. Si se hace el cambio, todo indica que el cierre se levantaría, y probablemente sin muchas concesiones. "Hace poco tiempo, los demócratas, estando en el poder, lucharon durante tres años para lograrlo, pero no pudieron conseguirlo debido a los senadores Joe Manchin, de Virginia Occidental, y Kyrsten Sinema, de Arizona (...) Ahora que estamos en el poder, si hiciéramos lo que debemos, se acabaría de inmediato con este ridículo y destructivo 'cierre' del Gobierno. Si los demócratas volvieran al poder, lo cual les sería más fácil si los republicanos no utilizan el gran poder y las políticas que nos brinda la eliminación de la obstrucción parlamentaria, ejercerán sus derechos, y lo harán el primer día de su mandato, independientemente de si nosotros actuamos o no. Además de todas las demás ventajas que obtendríamos, como los mejores jueces, los mejores fiscales federales, lo mejor de todo, este era un concepto que el entonces presidente Barack Hussein Obama y el ex líder de la mayoría, Harry Reid, habían ideado hace años para sacar ventaja de los republicanos. Ahora quiero hacerlo para sacar ventaja", declaró Trump.
Esto es, cambiar la norma, evitar problemas en todas las confirmaciones de cargos. Golpear antes de que lo hagan los rivales, porque, afirma, ellos no dudarán si consiguen revertir las mayorías en las cámaras tras las elecciones de Midterm de otoño de 2026.
La "opción nuclear" no es sólo un mecanismo, sino también una medida de presión. Los demócratas no quisieron cerrar el Gobierno en marzo, pensando que la ciudadanía podría considerarlos malos perdedores por el resultado de las elecciones presidenciales. Ahora prácticamente no han tenido más remedio. Porque el presupuesto de Trump va contra todo lo que defienden y porque era su mejor y casi única oportunidad de castigar y exponer al Ejecutivo después de nueve meses de impotencia desde la oposición. Fue arriesgado, porque nunca se puede predecir a quién culpará la ciudadanía de un cierre que supone no sólo decenas de miles de millones en pérdidas para la economía, sino que golpea especialmente a los funcionarios públicos, mayoritariamente votantes demócratas. Y además puede propiciar que la Administración decida despedir todavía a más trabajadores, o que renuncie a pagarles retroactivamente.
En los últimos días, algunos sindicados han apremiado a ambas partes a lograr un acuerdo inmediatamente. Y hay una enorme tensión por el incierto futuro del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria, conocido como SNAP, que da ayudas para comer a millones de personas y que, si el Ejecutivo no actúa, inyectando millones de dólares, se puede quedar sin fondos desde hoy mismo.
Por todo ello, la mayoría en Washington asumía que la semana que viene podría haber un pacto, después de las elecciones para la Alcaldía de Nueva York y en algunos estados como Virginia, vecino de la capital y donde residen muchos trabajadores del Gobierno. La amenaza de Trump, algo que el sector más duro de MAGA viene reclamando desde el primer día, puede ser el catalizador. Mejor llegar ya a un acuerdo, consiguiendo algunas concesiones para prorrogar esenciales fiscales de la época de Obama, que permiten a millones de trabajadores costearse seguros médicos, que quedarse sin nada si el Senado cambia las normas.

