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La carretera provincial AB-408 permanecía este jueves cortada al tráfico en ambos sentidos de circulación y a lo largo de 12 kilómetros. La ruta, que habitualmente une el municipio albaceteño de Hellín (30.836 habitantes) con el embalse del Cenajo, quedó cerrada a las 11.50 horas del pasado miércoles, día de Nochevieja, después de que un millar de vehículos la atravesaran hasta llegar al pantano, donde acamparon para celebrar la cuarta edición de la Big Fucking Party, la rave ilegal de Año Nuevo.
Venidas de distintos puntos de Europa, centenares de personas pasaron ayer su segundo día en este paraje natural próximo al municipio de Férez (604 habitantes), con una fiesta de música electrónica que va camino de ser una tradición oficiosa. Pese a que las fuerzas de seguridad impidieron que se instalaran la pedanía de Cordovilla, en la cercana localidad de Tobarra, donde trataron de establecerse en la madrugada del 30 al 31, finalmente los centenares de furgonetas, caravanas y coches que forman parte de la expedición lograron asentarse unos kilómetros más adelante, en el embalse del Cenajo.
La ubicación en la que cada año se celebra esta rave no se conoce hasta el último momento: ni siquiera los participantes saben exactamente dónde será hasta horas antes, y mientras son citados en distintos puntos de la geografía española cercanos a la que luego será la localización final.
Esta forma de proceder responde a que la Big Fucking Party no es una fiesta autorizada, pues los organizadores no informan de ella a las autoridades competentes ni solicitan los permisos exigidos. La Ley de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas fija que la celebración de este tipo de eventos en espacios abiertos «requiere la previa obtención de autorización municipal», pero, por cuarto año consecutivo, la rave de Año Nuevo ha logrado establecerse sin tener ese permiso.
Las autoridades impidieron un primer intento de asentamiento
«Desde medianoche, se están viviendo momentos de mucho tráfico», relató el alcalde de Férez, Francisco Javier Jaime Espinosa, el día de Nochevieja, señalando que en un primer momento «se creó un poco de alarma» porque no sabían «ni a dónde iban esos coches ni lo que estaba pasando». Con el tiempo, dijo, los vecinos de la zona fueron conscientes «de lo que se iba a celebrar».
Un millar de vehículos formaban parte de ese «mucho tráfico» que alertó a la comarca, según informaron fuentes de la Guardia Civil a Europa Press. El alcalde de Férez se desplazó ayer a la zona donde está instalado el campamento y trasladó, en declaraciones a Castilla-La Mancha Media, un mensaje de tranquilidad. «Esta mañana me han llamado vecinos del pueblo que anoche estuvieron aquí y que muy bien, la gente se ha portado muy bien», dijo. Unos 300 agentes de la Guardia Civil componen el dispositivo de seguridad organizado con motivo de la rave, informa Efe.
El año pasado, esta fiesta ilegal, que se instaló en el aeropuerto de Ciudad Real, hizo récord y se extendió hasta el día de Reyes, con 5.000 asistentes. En 2024 fueron 8.000 personas las que participaron en la rave organizada en Fuente Álamo (Murcia) y, en 2023, 15.000 estuvieron en la primera edición, en La Peza (Granada). En ninguna de aquellas ocasiones se barajó echar a los asistentes, para evitar un conflicto mayor. El balance de estas raves suele ser de varios detenidos y decenas de sanciones por consumo de drogas.
