¿Sueña usted con comprarse un barco de guerra? Si ese es el caso, puede hacerse con una corbeta, armarla con misiles Katiusha, y protegerla en el puerto con piezas de artillería con obuses de 122 milímetros. Si quiere su propia operación aerotransportada, compre un avión An-140 con capacidad para 52 soldados, aunque vulnerable si le esperan con tanques T-72 o con misiles antiaéreos AD-120, que pueden tirar abajo cualquier cosa que vuele hasta a 27 kilómetros de altitud. Todo eso es solo una fracción de lo que vende el Ministerio de Defensa iraní en su página web, que es una especie de Amazon pero en armamento. Para eludir la guerra económica (a la que parece que pronto seguirá la guerra de verdad) de EEUU, Teherán acepta el pago en criptodivisas, paradójicamente un tipo de activos financieros promovidos por el Gobierno de Trump (que tiene enormes intereses económicos en ellos). Allí donde el dólar no llega, lo hace el bitcoin.
Las 'armas de destrucción masiva' financieras migran a India y Brasil
No hace mucho, cuando se hablaba de derivados, siempre se decía que eran "bombas de destrucción masiva financiera", como las llamó el inversor Warren Buffett (que, sin embargo, ganó miles de millones con ellos). Hoy, Silicon Valley ha desplazado a Wall Street, y Buffett se ha jubilado después de que Peter Thiel (Meta, SpaceX, Palantir) lo llamara, con la habitual estabilidad mental de los líderes tecnológicos, "abuelo psicópata". Pero los derivados siguen aquí, como el dinosaurio del cuento de Monterroso. Solo que están migrando al sur. Brasil e India son los mayores mercados de derivados del mundo por número de contratos, gracias a la democratización de esos activos, con productos que la gente compra y vende desde el móvil. Ahora, India ha restringido el acceso a liquidez de las empresas que operan en derivados con su propio dinero (no el de los inversores), lo que se llama propietary trading, que fue una de las causas de las crisis de 2008 a 2015.
El 'narco' en México: una economía dentro de otra economía
Según la OCDE, el sistema financiero mundial -entendido como todo lo que va desde Wall Street hasta una casa de préstamos en un país en vías de desarrollo- blanquea cada año entre 1,8 y 4,4 billones de euros, o sea, del 2% al 5% del PIB de la Tierra. Eso equivale al PIB de países como España (la parte baja de la estimación) o al de Alemania (la alta). De acuerdo con esos cálculos, el narcotráfico origina entre el 7% y el 19% de todo el blanqueo, o sea, entre 340.000 millones de euros (el PIB de Egipto o República Checa) y 500.00 millones (el de Singapur o Austria). En México, el tráfico de drogas y sus actividades conexas -extorsión, inversión en la producción agrícola e inmobiliaria y derivados y, sobre todo, robo de petróleo de oleoductos- supone entre el 1,5% y el 5% del PIB del país. Eso explica el poder de los carteles, reflejado esta semana en la oleada de violencia salvaje desatada en ese país por la muerte de 'El Mencho' el narco Nemesio Oseguera Cervantes.
La IA se convierte en la nueva película de terror de Hollywood
Matthew McConaughey tiene ya ocho personajes registrados, no sea que con la Inteligencia Artificial alguien los coja por banda y empiece a hacer películas con McConaughey pero sin McConaughey. La estrella ha dicho esta semana que " no va a ser suficiente sentarse en los márgenes y decir 'esto no está bien'", en referencia a la usurpación de personajes por la IA. Por ahora, la industria cinematográfica no le está haciendo caso, como revela que la presión del sector haya forzado a la mayor cadena de cines del mundo, la estadounidense AMC, a abandonar la promoción del cortometraje Thanksgiving Day, un producto de animación hecho con IA. Las presiones de Hollywood se deben al pánico a esta tecnología, generado por previsiones propias de una película de terror (con o sin IA). La semana pasada, la Unesco anunció que el salario de los profesionales del sector del cine caerá en un 21% en los próximos dos años debido a esta tecnología.
Occidente no sabe cómo 'remilitarizar' su economía
Durante la Guerra Fría, el 94% del gasto militar en los países occidentales iba a empresas que tenían como principal línea de actividad productos con aplicaciones civiles, en parte como consecuencia de la militarización de las economías causada por la Segunda Guerra Mundial. Así es como la estadounidense Chrysler (hoy parte de Stellantis) hacía misiles atómicos, y su rival General Motors, tanques. Hoy, sin embargo, las compañías civiles solo captan el 20% de la inversión en defensa. La especialización de las empresas de defensa les permite producir joyas tecnológicas, pero les impide hacerlas en masa. Eso es un problema, porque en las guerras del siglo XXI la cantidad de las armas importa tanto como la calidad. Ucrania, por ejemplo, fabricará 7 millones de drones este año, mientras que EEUU solo alcanzará 300.000. Alemania quiere que sus fabricantes de automóviles hagan drones, pero las empresas no están por la labor.
Austria aprovecha el 'trumpismo' para captar a investigadores de EEUU
En lo que va de año, al menos 25 académicos e investigadores estadounidenses se han ido a vivir y a trabajar a Austria, en lo que parece un discreto pero muy efectivo plan de las autoridades de Viena para beneficiarse de la 'fuga de cerebros' de Estados Unidos causada por las limitaciones a la libertad académica y de investigación impuestas por el Gobierno de Donald Trump. La sección austriaca del programa de movilidad académica de la Unión Europea Euraxess destaca en su encabezamiento 'Nuevas oportunidades para investigadores de Estados Unidos', y ofrece al visitante 'webinars' además de una visión de los principios de la investigación en ese país, entre los que destaca la igualdad de género. Eso es algo relevante, considerando que el 40% de las mujeres estadounidenses quieren irse del país, según una encuesta anual de Gallup realizada a finales del año pasado. Cualquier día, los austriacos le hacen una oferta a Mariano Barbacid.




