Comprar Letras para rascar algo de rentabilidad al dinero que se guarda bajo el colchón no ha pasado de moda a pesar de que la rentabilidad se ha desplomado a la mitad en menos de dos años. El Tesoro Público celebró ayer la última subasta de Letras del año y lo hizo con papel a 3 y 9 meses con una colocación de 2.252 millones de euros, con mucha más demanda que oferta por parte de los inversores. En total, el organismo público ha levantado algo más de 97.200 millones de euros en Letras de Tesoro durante los últimos doce meses, y lo llamativo es que las familias siguen siendo una de las claves de la financiación a corto plazo de nuestra economía aun a sabiendas de la caída de las rentabilidades. En total, las peticiones sobre Letras llevadas a cabo por particulares representaron el 29% de todo el dinero que recaudó el Tesoro en Letras este 2025.
Los últimos datos hechos públicos por el Banco de España son del mes de septiembre, y apuntan a que los hogares tenían en su poder unos 19.765 millones de euros en Letras del Tesoro, el 25% de todo el volumen en circulación en ese momento. Este porcentaje sigue siendo muy relevante ya supone que 1 de cada 4 euros en Letras está en manos de las familias. Ahora bien, está lejos de lo que fue en el momento de mayor euforia por comprar este tipo de deuda pública hace algo más de un año y medio. Fue en los meses de abril y mayo cuando los hogares españoles alcanzaron una cota histórica en la tenencia de Letras del Tesoro, al superar el 37% del monto total de este tipo de emisiones, con más de 27.000 millones de euros. Por aquel entonces, las letras a doce meses tocaron un máximo histórico de rentabilidad al superar el 3,5% y, desde ahí, todo ha sido caer. Hoy aguantan estoicamente sobre la barrera del 2% que recuperaron hace dos meses.
De forma mucho más ordenada y silenciosa, las colas que se vieron a las puertas de la sede del Banco de España en Madrid en el invierno de 2023 han dado lugar a una demanda que se ha consolidado con el paso de los meses, a pesar de que se ha ido conteniendo conforme el Banco Central Europeo (BCE) ha ido rebajando los tipos de interés en la zona euro. El giro de timón comenzó en junio de 2024, tras diez meses con las tasas de referencia en máximos históricos, en niveles del 4% para la facilidad de depósito y del 4,5% en el caso del tipo que se toma como referencia para la firma de préstamos bancarios. Hoy, esos mismos tipos se situan en niveles del 2% y 2,15%, respectivamente, y esto impacta en la rentabilidad de la deuda pública.
Sorprendentemente la inversión en deuda pública sigue formando parte de las carteras de los hogares españoles cuando era algo que no existía prácticamente hace tres años. Por aquel entonces, las familias tenían el 0,13% del total de deuda emitida a corto plazo, por debajo de los 1.000 millones de euros, después de un periodo en el que comprar deuda pública era casi perder dinero, con tipos en el 0%. Hoy las letras a seis meses son las preferidas por los particulares en España. En la última subasta de diciembre las peticiones no competitivas (que corresponden principalmente a hogares) concentraron el 72% de los 1.469 millones de euros que colocó el Tesoro entre los inversores. En las subastas de octubre y noviembre estuvieron por encima del 50%, en agosto y septiembre sobre el 45%; y en los meses de junio y julio por encima del 60%.
Es llamativo que los inversores nacionales opten por mantener cerca de 20.000 millones en deuda pública cuando el Ibex 35 ha firmado un año histórico, con ganancias que superan el 40% y el índice consolida los 16.000 puntos. En el último año, a cierre de octubre, los fondos de renta fija a corto plazo generaron una rentabilidad del 2,38% para sus partícipes y los monetarios, del 2,08%, según datos de Inverco.
FINANCIACIÓN PÚBLICA
Por tercer año consecutivo, el Tesoro Público mantiene sus necesidades de financiación netas en 55.000 millones de euros para 2026. El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, explicó ayer que el importe bruto sí repuntará, hasta los 285.693 millones de euros, un 4,2% más, debido a mayores amortizaciones previstas para el próximo ejercicio.
Dentro de la emisión neta, la mayor parte, 50.000 millones de euros, corresponderá a deuda a medio y largo plazo (incluye bonos y obligaciones), y los 5.000 millones restantes serán en letras del Tesoro. El ministro habló de un "enorme confianza" por parte de los inversores en la economía española en el momento actual, gracias al crecimiento previsto para este ejercicio cercano al 2,9%, según distintos organismos.
Respecto al cierre de 2025, Cuerpo destacó que en este ejercicio, y por quinto año consecutivo, el Tesoro mantuvo la vida media de la deuda en el entorno de los ocho años, con lo que cada ejercicio, España solo refinancia un 13 % de la deuda.

