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El estrecho de Ormuz amenaza también el gas de Qatar con las reservas de la UE al 30% tras el invierno

Solo Estados Unidos y Australia venden más gas que Qatar, cuya salida por mar se ve comprometida por el conflicto. Las reservas de la UE se encuentran al 30% de media tras el invierno

Un carguero, cerca de la costa de Dubai.
Un carguero, cerca de la costa de Dubai.StringerEfe
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Como ya ocurrió con la invasión de Ucrania por parte de Rusia, el ataque de Israel y Estados Unidos a Irán ha vuelto a poner el punto de mira en las repercusiones energéticas. Y, de nuevo, el gas puede ser protagonista.

En un primer momento, las miradas se centraron en el impacto que podría tener el ataque en el crudo que pasa por el estrecho de Ormuz (en torno al 20% de todo el que se transporta a nivel mundial). Sin embargo, la zona también tiene importancia en el comercio de gas natural: Qatar es el tercer mayor productor a nivel mundial y envía parte de su gas a través de este punto.

Todo esto llega en un momento en el que las reservas europeas de gas están muy bajas tras el invierno. En concreto, el viernes 27 de febrero estaban al 30,05% de media, el equivalente a 343,34, TWh según el inventario agregado de Gas Infrastructure Europe (GIE). Una cifra muy baja, aunque no necesariamente preocupante ni fuera de lo normal. El año pasado, por ejemplo, el viernes de la semana equivalente se encontraban al 38%. Hay que remontarse a 2022 para ver un porcentaje más bajo (27,76%), pero no se trata de una situación anómala; también se dio en 2018 (27,01%) o 2017 (28,55%), por ejemplo.

De hecho, el viernes 4 de marzo de 2022, un día después de la invasión de Ucrania, las reservas habían caído hasta el 27%,76%. Entonces, de cara al siguiente invierno, Europa sí se preocupó mucho por su abastecimiento, especialmente tras el cierre del gasoducto Nord Stream. A partir de ese verano comenzó a hacer acopio de gas natural y llegó al siguiente invierno con las reservas prácticamente a rebosar y a finales de febrero aún rozaban el 60%.

Tanto entonces como ahora, el depósito de España está mucho más lleno. Según los últimos datos, al 55,73%, un porcentaje que solo supera Portugal (76,72%), aunque con una capacidad mucho menor (tan solo 2,73 TWh, por los 19,97 TWh nacionales). Hungría (24,58 TWh), Francia (26,88), Austria (36,43) y, sobre todo, Alemania (51,67) e Italia (96,79) tienen más gas acumulado, pero las reservas más vacías.

La situación, en cualquier caso, es relativamente normal tras un invierno considerablemente duro -este mes de enero ha sido uno de los más fríos en Europa en los últimos 10 años-, lo que aumenta el uso de gas natural para calefacción e impacta en las reservas. En el caso de España, además, la operación reforzada del sistema ha hecho que desde el apagón trabajen más las centrales de ciclo combinado, que queman gas para generar electricidad, por lo que la demanda se ha visto tensionada por varios frentes. Los próximos meses deberían dar un respiro, tanto por una mayor producción renovable en primavera -coincidirán meses de gran aportación eólica, solar e hidráulica- como por unas temperaturas más relajadas.

En este contexto, por lo tanto, Europa podría asumir con cierta facilidad la pérdida de un productor tan importante como Qatar, el tercer país que más gas natural exporta del mundo, por detrás de Australia. La clasificación la lidera Estados Unidos, que ha ido multiplicando su influencia desde 2015, cuando su peso era casi marginal. Aquí está otra de las claves: el dominio del país norteamericano se debe a que envía el hidrocarburo en forma de gas natural licuado (GNL) en barco, no por gasoducto. Qatar también tiene peso en este mercado, pero su exportación se realiza en mayor medida por tubo.

Aunque el Gobierno catarí está construyendo varias plantas de licuefacción para aprovecharse también de estas rutas, llegarán en los próximos años, por lo que, salvo que la crisis se prolongue, no sumarán durante este conflicto una vez que comiencen a tensionarse los mercados. Mientras, Estados Unidos dispone de varias y esto permite operar con mucha más flexibilidad, ya que las rutas no dependen de una infraestructura física. El comercio de GNL se ha incrementado un 21% desde 2019 y se espera que siga creciendo.

Quien más sufrirá los problemas que el estrecho de Ormuz traslade al gas natural será China, principal importador de este combustible a nivel mundial (recibió el 22% de todo el GNL comerciado en 2025) y también principal cliente de Qatar, que solo exporta un 25% de su gas a Europa, según un informe de la Administración de Información Energética de Estados Unidos. Pero el Viejo Continente es el segundo mercado más importante de gas licuado, por detrás de Asia, ya que los buques facilitan una diversificación de fuentes que se mostró clave desde el cierre de Nord Stream. En el caso de España, en 2025 Qatar aportó únicamente el 1,7% de todo el gas que entró en el país, con seis países por delante. En 2024 obtuvo también la séptima posición, si bien ese ejercicio se fue hasta el 3,3% del gas.

La situación de España también es particular. Es el tercer país con más capacidad de regasificación del mundo y suma el 34% de la capacidad de la Unión Europea. Tiene seis plantas -en Barcelona, Huelva, Cartagena, Bilbao, Sagunto y Mugardos- y una séptima, El Musel, que no está conectada a la red nacional, aunque Enagás quiere que se una al sistema este mismo año. En plena crisis por la guerra de Ucrania, España -con Teresa Ribera, entonces ministra para la Transición Ecológica, al frente- puso esta red al servicio de Europa.

Ribera abogaba por mejorar las conexiones de gasoductos con Francia, el fallido MidCat que terminó reconvertido, ya pensando en hidrógeno, en H2Med. Pero, además, la el Ejecutivo recordaba entonces su capacidad de regasificación para que otros países pudieran acudir a alguno de sus puertos a por el gas de terceros, un papel que podría volver a adoptar si fuese necesario en una eventual crisis del gas derivada del conflicto en Irán. El año pasado, España fue el tercer país que más GNL reexportó en todo el mundo, un 15,8% del total, según IGU.

A pesar de ello, el principal socio de España es Argelia (el 34,5% del gas que importó España en 2025 vino de allí) y la mayoría del gas que envía este país entró por gasoducto (107.179 GWh). También lo hizo en buque, aunque en menor medida (21.325 GWh).

Mientras, Estados Unidos ya ocupa la segunda posición, con un 30% del total el año pasado, y por detrás aparece Rusia, con un 11,4%. A pesar de haber cerrado Nord Stream, Moscú sigue enviando gas natural licuado, aunque esta situación debería cambiar pronto. En enero de 2026, el Consejo adoptó un Reglamento para prohibir las importaciones de gas ruso de todo tipo -tanto GNL como a través de gasoducto- procedentes de Rusia a partir del 18 de marzo de 2026 (habrá periodos transitorios para los contratos existentes). Para cuando termine 2027, todas las importaciones de gas ruso estarán prohibidas. Paradójicamente, según explica el Consejo Europeo, "este alejamiento del gas ruso ha sido posible principalmente gracias al fuerte aumento de las importaciones de GNL y la reducción global del consumo de gas en la UE".