Un informe parlamentario recomienda la implantación en Francia de un "pago familiar universal" de 250 euros al mes por el primer hijo, entre otras 37 medidas destinadas a "revolucionar las políticas familiares" ante el reto de la caída de la natalidad. El informe elaborado por los diputados centristas Jérémie Patrier-Leitus y Constance de Pélichy, se inscribe en el contexto del "rearme demográfico" impulsado por el presidente Emmanuel Macron.
El 2025 ha pasado ya a la historia como el primer año desde la Segunda Guerra Mundial con menos nacimientos que muertes en Francia (645.000 frente a 651.000). Con 1,8 hijos por mujer, el índice de fertilidad de las francesas está por encima de la media de la UE, pero no es suficiente para garantizar el "relevo generacional".
El informe identifica el coste de la infancia y el coste de la vivienda como los dos principales obstáculos para que las parejas tengan hijos. "La mayoría de los 30.000 testimonios que hemos recibido constatan que la reticencia a tener un niño se debe a razones financieras o a la disminución del poder adquisitivo", advierte Patrier-Leitus.
"Hay una tendencia en las parejas a considerar el proyecto de un nacimiento como lo harían con una decisión en el campo profesional", recalca el psiquiatra Serge Hefez, entre las opiniones recogidas por parte de los expertos a la hora de reconsiderar las políticas familiares.
"No creo ni por un momento que el índice de fertilidad vuelva a los dos hijos por mujer en Francia", reconoce la parlamentaria Constance de Pélichy en declaraciones a Le Figaro. "Pero las políticas familiares pro-activas, como las aplicadas en Alemania, han demostrado que nos podemos acercar".
Una de las principales propuestas pro-activas del informe parlamentario es precisamente la implantación del "pago familiar universal" de 250 euros al mes por el primer hijo, una medida similar a la prestación universal por crianza en estudio en España.
El "pago universal" sustituiría a las actuales prestaciones sociales y llegaría a todas las familias sin distinción de sus medios económicos (aunque sujeta a contrapartidas a efectos fiscales). Las ayudas por hijo se prolongarían hasta los 20 años y el coste neto del nuevo sistema sería de unos 10.000 millones de euros al año.
"Se trataría de enviar un señal de apoyo de manera indiferenciada a los nacimientos", asegura Patrier-Leitus. "El Estado no puede decidir si sostener a un segundo o un tercer hijo, pero sí podría hacerlo con el primero".
Hoy por hoy, Francia tiene en marcha "una de las políticas familiares más generosas" de la UE, estimadas en 100.000 millones de euros, lo que equivale al 5% del PIB. "Pero todas las ayudas están diluidas en un vasto conjunto de políticas sociales y han perdido sus objetivos concretos, como el de ayudar a las parejas a responder al deseo de tener un hijo", agrega Patrier-Leitis.
El informe parlamentario recomienda también la creación de un "permiso parental unificado", con el objetivo de ampliar y compartir el tiempo disponible para la crianza de los hijos por ambos padres. Otra propuesta es el impulso de un "Plan Marshall' de cuidados infantiles para abaratar el coste de las guarderías, así como la defensa de la presencia de niños en espacios públicos, algo que ha suscitado una intensa polémica en Francia en los últimos meses.
La presentación de las 37 medidas para "revolucionar" las políticas familiares se produce una semana después del anuncio del envío, a partir de este verano, de miles de cartas pro-fertilidad a francesas y franceses de 29 años, recomendándoles la opción de congelar sus óvulos y espermatozoides en el caso de que quieran postergar la decisión de tener hijos, habida cuenta de la caída del nivel de fertilidad con el paso de los años. La edad media del primer embarazo en Francia se ha retrasado en cinco años en las últimas cuatro décadas y ha pasado precisamente de los 24 a los 29 años.

