CRÓNICA
Crónica... de las noches en extinción

Radical, el festival de la era post-Bakalao donde se podía hasta hacer puenting: "Siempre será la discoteca más importante de la historia de España"

Fiestas del Fuego, de las Palomas o de la Naranja... Esta sala fue capaz de cambiar la noche de este país con eventos nunca antes vistos

Sala Radical en Torrijos (Toledo)
Sala Radical en Torrijos (Toledo)
Actualizado

Entre las décadas de los 80 y los 90, la música electrónica se convirtió en un auténtico fenómeno de masas en España gracias al auge de la ruta del Bakalao en la costa valenciana. Tal fue el impacto de ese movimiento, que ha sido capaz de opacar la relevancia que ese estilo siguió teniendo en los años posteriores. Así, salas como Family Club desde Sonseca o Fabrik desde Fuenlabrada han continuado teniendo una gran presencia en el mundo de la noche.

Entre esas discotecas que fueron capaces de mantener con vida el espíritu del Techno con la llegada del milenio, Radical fue la encargada de marcar el camino. Ubicada en la localidad toledana de Torrijos, en plena llanura manchega, fue capaz de cambiar por completo el sentido de la fiesta en este país, con eventos que hoy se mantienen en el recuerdo.

"Cada vez que llegaba una fiesta de Radical a todo el mundo se le iluminaba la cara, porque sabíamos que eso era algo diferente. No era solo un lugar para salir de fiesta, era como un parque de atracciones al que ibas a pasar el día y en el que sabías que podían pasar cosas sorprendentes", explica Christian Millán, quien trabajó allí como DJ desde 2006 hasta 2009.

Esta sala nació en 1990 de la mano de Alejandro Conde en Alcalá de Henares, quien pretendía utilizarla como after hours de Attica, que hasta ese momento era su negocio principal. Sin embargo, pronto la superó, con sesiones kilométricas que empezaban los sábados a mediodía y acababan los domingos a medianoche. Una locura que surgió inspirada por lo que se estaba moviendo en Valencia, pero que rápidamente tomaría su rumbo.

Radical contaba con un espacio privilegiado por su amplitud, lo que permitía a Conde, considerado como un «visionario del mundo de la noche», desarrollar casi cualquier idea que se le pasara por la cabeza. Fue así como empezó a organizar eventos temáticos, como la Fiesta de Fuego, con espectáculos piromusicales, o de las Palomas, en la que se instalaba una grúa para poder hacer puenting.

Con esas juergas, la estética postapocalíptica del edificio y el diseño de unos flyers que convirtieron la calavera con la rosa en la boca en un icono, Radical se estableció como el mayor exponente en la España post-Bakalao, siendo capaz de llenar cada fin de semana el Corredor del Henares de personas de todas las comunidades autónomas.

Aunque eso no habría sido posible sin el desarrollo de un estilo musical muy característico, encabezado por DJ Marta desde la cabina, quien fue una de las primeras grandes figuras femeninas en este mundillo. Siempre estaba acompañada a los mandos por DJ Napo y juntos crearon el sonido Radical, un estilo único que evoluciona gradualmente, incluyendo voces y distintas bases instrumentales hasta crear una atmósfera irrepetible.

Casi 10 años después de su apertura, la sala estaba en su mejor momento, pero todo se truncó cuando el Ayuntamiento de Alcalá de Henares ordenó el derribo de las instalaciones. Según el consistorio, el negocio no poseía licencia de apertura y estaba construido en suelo industrial, por lo que era ilegalizable. La decisión fue irrevocable y la crítica llegó a tan alto nivel que el concejal de Urbanismo de la época, Javier Ocaña, y sus hijos llegaron a recibir numerosas amenazas de muerte, que acabaron con dos detenciones.

El propietario, Alejandro Conde, siempre defendió que Radical era «perfectamente legal». Así, con el ímpetu de rebelarse ante la injusticia que él consideraba que había vivido, comenzó a organizar una serie de macroeventos en La Cubierta de Leganés. Estos fueron bautizados como la Fiesta Naranja, porque todo el mundo iba vestido de ese color para reivindicar la reapertura de la discoteca en Alcalá.

Tras dos años sin hogar, Radical fue capaz de volver con más fuerza. Desde Torrijos, se reinventó con fiestas mensuales que duraban 12 horas, desde las seis de la tarde del sábado hasta las seis del domingo. Además, el nuevo espacio contaba con una mayor capacidad, por lo que la imaginación de Conde empezó a volar. "Allí se podía hacer mil cosas en una sola noche. Había un gran parking y decidió instalar allí diferentes escenarios, food trucks y de todo. Era algo que hoy solo se puede comparar con lo que son los festivales de música, con la diferencia de que esto era una vez al mes", expresa Millán.

Piscinas al aire libre, pantallas gigantes para ver la Eurocopa que ganó España en 2008, espectáculos de motocross... Radical llevó la fiesta a un nivel nunca antes visto y tuvo un éxito rotundo, que trascendió más allá del gusto por la música electrónica. "Allí se iba a disfrutar porque todo era increíble", continúa Christian, quien también recuerda cómo la gente se montaba auténticas fiestas privadas alrededor de sus propios coches. "Radical dejó un legado irrepetible y siempre será la discoteca más importante de la historia de España, porque cada vez que alguien pase por Torrijos se acordará de ella".

CRÓNICA... DE LAS NOCHES EN EXTINCIÓN

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*La serie 'Crónica...de las noches en extinción' se publica cada domingo en el suplemento CRÓNICA de la edición impresa de EL MUNDO