CRÓNICA
Crónica...de las noches en extinción (3)

Tito's Palma: el gran "circo" de Mallorca bautizado por la diva Dietrich donde cantó Charles Aznavour, actuó Lola Flores y pinchó un 'porno DJ'

Durante más de medio siglo, la discoteca dominó la escena nocturna de Palma. Allí actuaron grandes artistas como Aznavour, Ray Charles o Camilo Sesto. Luego se reconvirtió en la meca de los pinchadiscos

Tito's Palma: el gran "circo" de Mallorca bautizado por la diva Dietrich donde cantó Charles Aznavour, actuó Lola Flores y pinchó un 'porno DJ'
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«Esto no es un night club, se parece más a un circo». Era el año 1973 y la frase lapidaria de Marlene Dietrich resonó en las paredes del templo de la noche palmesana. La musa alemana acababa de actuar en Tito's junto a doce músicos y casi tuvo que ser sacada en volandas del escenario de la sala de fiestas.

La mitomanía local todavía recuerda aquella velada legendaria de la plaza Gomila, a la altura de otros recuerdos casi fantasmagóricos, como el concierto en el que Jimi Hendrix estampó el mástil de su guitarra contra el techo del Sgt. Peppers, bar vecino.

Pero esa analogía circense de la Dietrich no era una boutade. Era también una definición involuntariamente precisa. Una mirada al futuro, a la historia condensada de la sala de fiestas más emblemática de Mallorca, parte indisociable de la vida discocanalla y sonámbula de la ciudad.

Porque en Tito's ha habido de todo. Como un circo de siete pistas en una sola pista de baile gigantesca, de techos altísimos, de cristaleras infinitas a la bahía de Palma y su frondoso jardín de mástiles.

Por allí han pasado artistas internacionales, cantantes de tronío y los mejores Dj's de la escena mundial (también el actor porno Nacho Vidal, que actuó como pinchadiscos aficionado con la camiseta de los Lakers en 2008).

El local ha sido escenario de la cultura nocturna más popular, siendo lugar de peregrinación, baile y flirteo de los jóvenes en los años 90. Acogiendo galas de Mr. Baleares y Mr. Culito (sic.), desenfrenados viajes de estudios, desfiles de bomberos a lo Full Monty o la final televisada de Operación Triunfo (con el público llorando a mares la derrota de Chenoa).

Todo eso fue mucho después de sus orígenes, cuando era un lugar de etiqueta. En Tito's actuó en agosto de 1966 Charles Aznavour, crooner francés. Allí interpretó La Bohème, su canto «al amor, a la felicidad, a la flor de nuestra edad» y a los «amaneceres...a veces sin comer y siempre sin dormir». Entre el público —nota de exotismo— estuvo Moisés Tshombe, ex presidente del Estado no reconocido de Katanga.

Aznavour no fue el único artista de renombre que pasó por la terraza entonces semicubierta de Tito's, coronada por una gran cúpula que destacaba en una ciudad que despertaba al cosmopolitismo. Eran los años 60 y 70 y no había turistas enlatados, por entonces eran viajeros, una categoría superior.

Allí actuaron ni más ni menos que Paul Anka, Ray Charles, Sacha Distel o Shirley Bassey, cantante galesa, artista que más veces ha puesto su voz para las películas de James Bond.

El elenco era de nivel y peregrinaba hasta allí público de toda Europa, engalanado obligatoriamente con chaqueta y corbata, achispado con champán francés y cócteles previos del mítico bar Joe's. Aquellas eses apostrofadas en el nombre daba un toque de sofisticación, un aire internacional, como el de algunos de sus sucesivos dueños extranjeros.

La historia

El local había sido inaugurado en los años 20. Era un pequeño garito regentado por un matrimonio mallorquín, con aire de salón de té. Pasaron los años y el impulso real lo cobró cuando estrenó su terraza en la cubierta en 1955 y se desplegó hacia el Paseo Marítimo. Fue la pértiga de su éxito.

El local se consolidó como sala de fiestas, con mesas donde se disfrutaba del espectáculo. Se hicieron famosas sus galas de domingo pensadas para el público español. En los 80 desfilaron por allí Lola Flores, Carmen Sevilla, Rocío Durcal o Camilo Sesto, que actuó con escayola y un dedo roto.

En los años 90 la sala de fiestas mutó en discoteca. Por entonces ya funcionaban sus dos característicos ascensores, que suben desde la calle hasta la pista de baile. Fue el reinado de Bartolomé Cursach, el magnate de la noche palmesana, el hombre que controló durante décadas las grandes discotecas de Palma y sus principales guetos turísticos.

Acorde a los tiempos, en esos años y con el cambio de siglo la discoteca se volvió un lugar de culto para sesiones de Dj's, refugio para el famoseo local (la leyenda sitúa a Cristiano Ronaldo y uno de sus ligues), con largas noches de excesos y ambiente bronco en las madrugadas, adaptándose luego a las pujantes galas de tarde.

Presente y futuro

En 2020, golpeado por una investigación judicial que le llevó a prisión preventiva pero de la que finalmente salió absuelto, Cursach puso a la venta la discoteca por 16 millones de euros. La adquirió la familia Fluxà, dueña de Camper.

Actualmente, en una reinvención que recoge la herencia más sofisticada de los espectáculos de antaño, el local es gestionado por Lío, la marca global de salas de ocio y espectáculo propiedad del fondo Trilantic Capital Partners, con locales en Ibiza, Londres o Mykonos. «El negocio de la felicidad», como lo define el presidente del grupo, Julio Bruno.

«Lío es mucho más que un cabaré moderno, es un gran restaurante-espectáculo divertidísimo, donde pasan cosas, donde actúan artistas de categoría mundial», explica.

«No existe un nivel de producción en todo el mundo como el que ofrece Lío aparte de lo que se hace Broadway», señala este conocido empresario español afincado en Londres.

El desembarco de Lío, con su menú de estrella michelín (diseñado por el chef mallorquín Andreu Genestra), su gran elenco y la participación de artistas de categoría mundial (bailarines clásicos, estrellas de grandes 'talent shows' o cantantes) ha rescatado a Tito's de su letargo, recogiendo la mejor parte de su legado y dando una sofisticada vuelta de tuerca a su vieja esencia de espectáculo único en la escena nocturna.

CRÓNICA...DE LAS NOCHES EN EXTINCIÓN

(1) Pachá Ibiza: el templo de 300 millones donde los porteros persiguieron a Paris Hilton y Terenci Moix rivalizaba con Valentino y Mick Jagger

(2) INN Madrid: el eterno 'plan B' de Hilarión Eslava en el que "te entraban hasta las máquinas de jabón del baño"

*La serie 'Crónica...de las noches en extinción' se publica cada domingo en el suplemento CRÓNICA de la edición impresa de EL MUNDO