- China Resucita la teoría de una fuga en el laboratorio de Wuhan como origen de la pandemia de Covid: "Me pasé días sin poder dormir"
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Wuhan, la primera ciudad del mundo sitiada por el Covid, sigue arrastrando el estigma como el lugar donde comenzó una pandemia de la que todavía no sabemos con certeza su origen. El epicentro de los primeros brotes, una moderna urbe donde viven más de 11 millones de personas, hace tiempo que pasó página. El país donde se encuentra, China, también tomó las riendas de la narrativa para tratar de convencer al público, al menos de puertas para dentro, de que el virus nació lejos de allí. Pero hay alguien, la misma persona que expuso al principio la teoría de la fuga en un laboratorio, que sigue teniendo muy presente aquellos aciagos días de enero de 2020.
"Siempre he dicho que el virus vino de Wuhan y que esos cuerpos estaban en bolsas para cadáveres. Lo vimos todo a través de satélites. Había cadáveres por todas partes en Wuhan, justo alrededor del edificio que mencionamos antes. Al día siguiente, alguien me dijo que estuviera muy atento porque algo extraño estaba sucediendo en China. Así empezó todo. Finalmente tuvimos la pandemia y el mundo entero sufrió mucho".
Estas son palabras del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, esta misma semana durante una intervención en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza. El republicano, al abordar la situación de la economía estadounidense, mencionó la pandemia de Covid-19 que estalló durante su primer mandato.
Trump no especificó a qué "edificio" de Wuhan se refería en su declaración. En anteriores ocasiones, sí que ha sido más concreto. "El virus se filtró del laboratorio. Lo he dicho desde el primer día y nunca he cambiado de opinión", manifestó el año pasado después de que la web de la Casa Blanca publicara una nota anunciando que la fuga del laboratorio de Wuhan era la "verdadera fuente de la pandemia de Covid", aunque sin presentar ninguna prueba.
El primer gran confinamiento
Este viernes se cumplen seis años desde que mundo entero miró hacia una entonces desconocida ciudad del centro de China, con más habitantes que Nueva York o Londres, que había cerrado todas sus puertas por un extraño virus que aún no tenía ni nombre. Este periódico fue testigo directo de ese inédito cierre, que días después daría lugar al primer gran confinamiento.
En todos estos años, la teoría predominante entre la comunidad científica siempre ha sido que el SARS-CoV-2 se originó en los murciélagos, saltó a otro animal y mutó de una manera que luego le permitió transmitirse entre los humanos. Se mantienen las incógnitas sobre quién es el eslabón perdido en esa cadena de contagios, quién fue al paciente cero y cuándo comenzó a circular exactamente a circular el virus por Wuhan.
El primer gran foco oficial de propagación siempre se ha situado en el mismo lugar: el mercado de Huanan, donde se vendían animales salvajes susceptibles al virus, como los perros mapache, civetas y erizos. Muchas de las especies procedían del sur de China, donde están los murciélagos de herradura, la probable fuente primaria de contagio.
A 30 kilómetros del mercado se encuentra el Instituto de Virología, un complejo de 3.000 metros cuadrados que incluye un laboratorio P4, el máximo nivel de bioseguridad porque estudia los patógenos más contagiosos, como los coronavirus de murciélago. En 2024, la revista Nature recogió una serie de datos facilitados por la viróloga Shi Zhengli, investigadora del laboratorio, que trataban de demostrar que ninguno de los virus que almacenaban en sus congeladores son "antepasados del SARS-CoV-2". Pero las dudas persiguen.
En marzo del año pasado, una investigación conjunta de los diarios alemanes Die Zeit y Süddeutsche Zeitung desveló que los servicios de inteligencia de Berlín consideraron con alta probabilidad que la pandemia se originó en el laboratorio de Wuhan. En 2020, el Gobierno de Angela Merkel habría encargado al Servicio Federal de Inteligencia (BND) un análisis sobre el origen del virus, que se apoyó en datos públicos y material de inteligencia obtenidos en una operación denominada Saaremaa, incluyendo información científica de instituciones chinas como el Instituto de Virología.
De acuerdo con estos informes, el BND detectó indicios de experimentos de alto riesgo que modificaban virus naturales, así como reiteradas infracciones de las normas de bioseguridad, y evaluó la hipótesis de la fuga de laboratorio como plausible con una probabilidad de entre el 80% y el 95%.
Pese a la solidez de esa evaluación, el entonces jefe del BND, Bruno Kahl, habría informado a la cancillería sin que las conclusiones se hicieran públicas, una decisión que, según las informaciones periodísticas, fue mantenida tanto por Merkel como posteriormente por el gobierno de Olaf Scholz. A finales del año pasado, el actual Ejecutivo alemán encargó una revisión externa de los hallazgos, cuyos resultados siguen sin divulgarse.
Falta de información esencial
Lo que sí salió publicado el verano pasado fue el último informe de la OMS sobre los orígenes del virus. Un grupo compuesto por 27 expertos internacionales, tras más de tres años de análisis, concluyó que sigue faltando información esencial para evaluar de manera concluyente todas las hipótesis.
El documento señala directamente al Gobierno chino. "No se ha proporcionado gran parte de la información necesaria para evaluar completamente todas las hipótesis, lo que limita el alcance de las conclusiones científicas", aseguran.
El informe señala que, a partir de la evidencia disponible, todo apunta de nuevo hacia "una propagación zoonótica", ya sea directamente desde murciélagos o mediante un huésped intermediario. No obstante, la OMS subraya que ninguna hipótesis puede descartarse por completo. "En la situación actual, todas las hipótesis deben mantenerse sobre la mesa, incluyendo la propagación zoonótica y la fuga de laboratorio", afirmó el director general del organismo internacional, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien volvió a instar a China y a otros países con información relevante a compartirla de forma transparente para prevenir futuras pandemias.
"Esclarecer el origen del virus no es solo un esfuerzo científico, sino un imperativo moral y ético", sentenciaba la jefa del equipo de investigadores, la viróloga Marietjie Venter. La OMS volvió a recriminar a Pekín la falta de datos clave solicitados, como las secuencias genéticas de los primeros casos positivos, información detallada sobre los animales comercializados en el mercado de Huanan y datos sobre la bioseguridad en el polémico laboratorio.

