En 2010 una investigación reveló que, hace entre 40.000 y 60.000 años, sapiens y neandertales habían intercambiado material genético y tenido descendencia común. El análisis y la comparación de ADN antiguo con el de humanos modernos señaló que una parte del genoma neandertal se encontraba en el de las poblaciones de homo sapiens actuales fuera de África (estudios posteriores han apuntado a una pequeña presencia de genes neandertales en el continente africano, aunque en menor medida que en europeos y asiáticos).
Al profundizar en las investigaciones sobre las relaciones genéticas entre ambas especies, los científicos descubrieron además que el ADN heredado de los neandertales no se distribuye de manera uniforme en los humanos modernos. La genética ha revelado grandes huecos en nuestro genoma sin presencia neandertal, conocidos por los especialistas como "desiertos neandertales". Estos desiertos genéticos son especialmente llamativos en el cromosoma X.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Pensilvania (EEUU) ha analizado las posibles causas de esta distribución selectiva del material genético en nuestra especie. Sus resultados se publican este jueves en un artículo de la revista Science, en el que los autores sostienen que la respuesta se encuentra en las preferencias de apareamiento, que habrían favorecido las uniones entre hombres neandertal y mujeres humanas.
Los autores examinaron genomas neandertales para evaluar la cantidad de ADN sapiens que entró en esas poblaciones durante un episodio documentado de mestizaje (una investigación reciente apunta a que los intercambios genéticos entre ambas especies se produjeron durante un largo periodo de cerca de 7.000 años). Al examinar esos genomas neandertales, y compararlos con los datos genéticos de poblaciones actuales, fueron capaces de crear modelos sobre los patrones del flujo genético.
Las mujeres tienen dos cromosomas X y los hombres sólo uno, así que la transmisión del acervo genético está marcada por la información que aporta cada progenitor. Si los hombres neandertales se aparearon más a menudo con mujeres humanas modernas, menos cromosomas X neandertales habrían quedado presentes en el ADN humano moderno y más cromosomas X sapiens habrían dejado rastro en las poblaciones neandertales.
Así que, para verificar si los cromosomas X de los neandertales contenían alelos humanos, el equipo estudió ADN humano moderno conservado en tres neandertales —hallados en Altai, Chagyrskaya, ambas en Rusia, y Vindija, Croacia— y los comparó con diversos genomas africanos modernos que usaron como grupo de control, procedentes de poblaciones sin presencia de ADN neandertal. El análisis halló un exceso relativo del 62 % de material genético sapiens en los cromosomas X neandertales, una presencia que confirma la hipótesis del mestizaje entre hombres neandertales y mujeres sapiens.
Según los autores, habrían sido las interacciones entre especies las que determinaron qué partes del genoma humano perduraron y cuáles desaparecieron, contradiciendo la hipótesis de que la evolución humana estuvo impulsada únicamente por la selección natural de ventajas evolutivas. "Durante años, simplemente asumimos que estos desiertos existían porque ciertos genes neandertales eran biológicamente tóxicos para los humanos, como suele ocurrir cuando las especies divergen", explica Alexander Platt, investigador de la Universidad de Pensilvania y primer autor del artículo. "Por eso pensábamos que los genes podían haber causado problemas de salud y probablemente fueron eliminados por la selección natural".
Interacciones sociales
El estudio en Science subraya el papel de las interacciones sociales en la evolución humana, y cuestiona la idea de que las modificaciones en el ADN se debieron únicamente a la supervivencia. "Hemos descubierto que un modelo sencillo de preferencia de pareja, en el que la ascendencia neandertal es en general más atractiva en los hombres que en las mujeres (o la ascendencia del humano anatómicamente moderno es más atractiva en las mujeres que en los hombres), es suficiente para explicar los resultados que observamos", señala Platt.
Durante cientos de miles de años, las poblaciones humanas migraron hacia los territorios neandertales y viceversa, y cuando estos grupos se encontraban, se apareaban, intercambiando segmentos de ADN. La migración de la población ha sido tradicionalmente una de las principales explicaciones de los "desiertos genéticos", pero la nueva investigación apunta a que hay otros factores a tener en cuenta. En todo caso, puede no ser la única, ya que los autores creen posible que la migración diferencial y la preferencia por la pareja hayan influido simultáneamente.
El equipo va a centrar ahora su atención en investigar si comparaciones genéticas similares pueden aportar pistas a la dinámica de género de la sociedad neandertal. Por ejemplo, si las mujeres permanecían con sus familias biológicas mientras que los hombres emigraban a nuevos grupos. Al trazar un mapa de estas antiguas interacciones, los investigadores esperan arrojar nueva luz sobre la compleja vida social de los parientes evolutivos más cercanos del ser humano moderno.


