El discurso negacionista de Donald Trump frente al cambio climático no ha frenado la revolución 'verde' en California. Más bien lo contrario: ha servido de acicate. En septiembre se superaron los 200.000 puntos de carga para vehículos eléctricos, lo que supone que ya hay un 68% más que surtidores de gasolina, de acuerdo a las cifras de la Comisión de Energía de California. Es el único estado del país que puede presumir de semejante sorpasso. Y en la pasada cumbre climática de Naciones Unidas en Brasil, California alardeó de tener más capacidad de almacenamiento de energía "que ninguna otra jurisdicción en el planeta con la excepción de China", llenando el vacío que ha dejado Estados Unidos en la lucha contra el cambio climático tras la llegada de Trump a la Casa Blanca.
La figura visible de esa lucha no es otro que Gavin Newsom, el gobernador demócrata de California que estuvo presente en la ciudad amazónica de Belém a principios de noviembre junto a otros líderes internacionales. "La razón por la que estoy aquí es la ausencia de liderazgo por parte de Estados Unidos", dijo el ex alcalde San Francisco. "Hay un panorama diferente que podemos ofrecer a nivel subnacional".
Tras anunciar que han alcanzado los 16.942 megavatios de almacenamiento en baterías, capturando energía solar y eólica, Newsom aprovechó para cargar contra el presidente estadounidense, con el que mantiene un enconado enfrentamiento desde su llegada al poder. "La irresponsable agenda energética de Trump prioriza a China sobre EEUU, permitiendo que Pekín se apodere de la economía global de energías limpias y de los empleos bien remunerados, la industria manufacturera y la prosperidad económica que conlleva. California no se quedará de brazos cruzados", declaró. "Mientras Trump fracasa, el Estado Dorado lidera".
Newsom acudió a Brasil para demostrar que California es capaz de mantener sus metas de reducción de emisiones pese a la oposición de Washington. Es consciente de que EEUU puede volver a la senda de la lucha contra el cambio climático una vez que Trump abandone la Casa Blanca, quizá con él de presidente. Su candidatura entre los futuribles para el puesto entre la bancada demócrata ha subido como la espuma.
En 2022 California presentó una de las agendas medioambientales más ambiciosas a nivel mundial. Las metas incluían alcanzar la neutralidad de emisiones en 2045, consumir un 60% de energía renovable en 2030 y un 100% para 2045, además de reducir los gases de efecto invernadero en un 40% por debajo de los niveles de 1990. Trump, sin embargo, se ha dedicado a torpedear esa agenda. En junio acabó con el mandato que exigía el final de la venta de vehículos de gasolina en 2035 y de fijar sus propios límites a la emisión de contaminantes en coches de nueva fabricación, una medida que durante años fue criticada por algunas de la grandes marcas de automóviles.
"Rescatamos oficialmente a la industria automotriz estadounidense de la destrucción al eliminar el mandato de vehículos eléctricos de California", dijo Trump desde la Casa Blanca. "Y no volverán jamás". Añadió que la eliminación gradual de los autos de cero emisiones en el Estado Dorado "ha sido un desastre para este país".
La irresponsable agenda energética de Trump prioriza a China sobre EEUU, permitiendo que Pekín se apodere de la economía global de energías limpias
Newsom, sin embargo, sostiene que su plan tiene mucho sentido desde el punto de vista financiero. También algunos de los mayores expertos en la materia. Gil Tal, director del Centro de Investigación de Vehículos Eléctricos del Instituto de Estudios de Transporte, sostiene que "la industria automotriz al completo está virando hacia los coches eléctricos y si Estados Unidos no acelera estará perdiendo una oportunidad de oro".
En China, dice, hace 10 años esa industria de los coches propulsados por baterías no existía. "Hoy es más grande que toda la industria automotriz estadounidense. Tiene todo el sentido económico del mundo y es una muestra más de que EEUU está perdiendo una enorme oportunidad".
Perforaciones petroleras
Gil Tal cree que California "está liderando la lucha contra el cambio climático" pero que la llegada de Trump al poder ha supuesto un golpe importante para las metas medioambientales del Estado. "Está ralentizando el progreso en California y en todas partes", explica a este diario. "Canceló la habilidad de California de poder regular sus propias emisiones y presionar a los fabricantes para que produzcan más eléctricos. Se seguirán vendiendo, pero no al ritmo que deberíamos".
Newsom ha prometido cuatro millones de puestos de empleo con su apuesta verde y que California se ahorrará 200.000 millones de dólares en facturas médicas por la reducción de la contaminación. En su plan hay una reducción del consumo de petróleo de un 94% y de un 86% en el caso de los combustibles fósiles.
Trump, por el contrario, anunció hace unas semanas su intención de autorizar nuevas perforaciones petrolíferas en el Golfo de México -al que se ha empeñado en cambiarle de nombre- y en las costas de California. Poco parece importarle la prohibición a nivel federal, vigente desde 1995, sobre esa clase de perforaciones en alta mar en la zona oriental del Golfo de México, que se extiende desde las costas de Florida hasta partes de Alabama. La prohibición surgió por la preocupación ante posibles derrames de petróleo. En California, no se ha otorgado un nuevo permiso de perforación en alta mar desde hace casi 30 años.
Newsom no tardó en contestar. "El plan idiota de Trump pone en peligro nuestra economía y comunidades costeras, y perjudica el bienestar de los californianos. Este intento temerario de entregar nuestra costa a sus donantes de las grandes petroleras está condenado al fracaso". Dejó, además, una observación para el final. "Resulta curioso que la propuesta de Donald no incluya las aguas de Mar-a-Lago". Una batalla contra el cambio climático y contra el republicano en la que está metido de lleno.


