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Los parajes naturales que conforman Andalucía son un muestrario que va desde bosques mediterráneos hasta humedales y montañas cuyo ascenso es todo un reto. Abrumados entre tanta especie, existen las llamadas endémicas, que sobresalen por sus características asociadas a una zona concreta.
En España hay cerca de un millar y en la comunidad sureña superan las 550 gracias a su diversidad florística. Dentro de ella, los árboles son grandes protagonistas y el pinsapo, indudablemente, uno de los iconos milenarios de este catálogo.
¿Cómo es el pinsapo, la joya prehistórica que solo se encuentra en Málaga y Cádiz?
Se trata de un árbol robusto que puede alcanzar hasta 30 metros y se ubica en laderas y cumbres de montaña. Tal y como explican en un informe de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, es una "reliquia de los bosques de coníferas del Terciario", periodo geológico conocido en la actualidad como Era Cenozoica.
A medida que el clima se hacía más cálido, los abetos quedaron aislados a las cumbres más altas donde la humedad y las zonas sombrías ayudan a la supervivencia de esta especie tan singular y solo presente en las provincias de Málaga y Cádiz.
El pinsapo (que destaca por su elegancia, forma piramidal y color) tiene un "porte cónico y las ramas están dispuestas horizontalmente". De él llama la atención sus hojas cortas, muy rígidas, gruesas y dispuestas en forma radial alrededor de la ramilla.
Este tipo de abeto florece en primavera y ya a principios de otoño asoman las piñas (erguidas, cilíndricas y con semillas). Aunque, quien sepa distinguirlo, puede verlo mezclado con quejigos y encinas, lo normal es que forme densos pinsapares.
Más de 8.000 hectáreas de una 'especie en peligro de extinción'
La superficie actual de pinsapos en Andalucía ocupa 8.146 hectáreas, lo que ha llevado a considerarse una especie en peligro de extinción y formar parte del Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas. Aun así, algunas zonas de pinsapos desaparecidos (más de 700 hectáreas) se consideran aptas para su recuperación a través de labores de reforestación.
En cuanto a su localización, las principales masas de pinsapar se sitúan en la Sierra de las Nieves, con los pinsapares de Ronda, Parauta, Tolox e Istán-Monda; en Sierra Bermeja, con el pinsapar de Los Reales, Los Realillos (en Estepona y Casares); y en la Sierra del Pinar, dentro del Parque Natural Sierra de Grazalema, entre los municipios de Grazalema, Benamahoma y Zahara de la Sierra.
Entre los ejemplares más populares, por su edad o tamaño, se encuentra el pinsapo de Las Escaleretas, ubicado en Parauta. Con una copa de más de 200 metros cuadrados, se estima que tiene más de 500 años. Otro famoso es el pinsapo Candelabro, situado en Yunquera, cuyas ramas se disponen de una forma peculiar al dividirse el tronco en seis brazos.
Reforestación y la lucha contra los patógenos, claves para la supervivencia del pinsapo
Los trabajos destinados a su conservación se han centrado en evitar la presión ganadera gracias a la instalación de protectores o cerramientos; así como el desarrollo de un modelo de incidencia solar que se puso en marcha en 2014. Este estudio ayudó a identificar oasis orográficos ("zonas con condiciones climáticas muy particulares") que propician la subsistencia del pinsapo.
También el control de patógenos ha sido otro factor clave en la lucha para mantener esta especie endémica; en la última década, se ha alcanzado un "equilibrio ecológico" fundamental.
