Es factible tener un abdomen liso pero, sobre todo, sano y fuerte después de haber sido madre y a partir de cierta edad? Entrenadora personal creadora y autora de 'Reto diástasis abdominal (Guía completa): Construye el abdomen que te mereces', Gabriela Grande sostiene que sí, pero con ciertas reservas. "No voy a engañar a nadie. Para muchas mujeres -y más aún después de los 4-— conseguir un abdomen liso y fuerte es un verdadero reto. Pero, con las herramientas adecuadas, se puede lograr".
Grande asegura que la 'hazaña' "realmente merece la pena y, con esto, no me refiero solo a una cuestión estética, porque un abdomen plano es mucho más que la ausencia de michelines".
La grasa, puntualiza, "no es nuestra enemiga. Es un tipo de tejido que tiene funciones muy importantes para nuestra salud, pero, cuando sus niveles se elevan por encima de lo deseable, puede provocar serios problemas".
En este capítulo, nos previene sobre esa grasa visceral tan nociva para nuestra salud. "La que se acumula en el abdomen requiere toda nuestra atención. Este tipo de grasa, sobre todo la que se esconde entre los órganos, puede generar un estado de inflamación constante, favorecer el desarrollo de diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedades del corazón e incluso algunos tipos de cáncer. Por eso, cuidar esta zona no es solo una cuestión de 'verse bien', sino una prioridad de salud real".
Siempre se dice que los abdominales se construyen en la cocina, no en el gimnasio... pero, desde el punto de vista de la salud, ¿nos valdría con tener la tripa plana, pero sin una musculatura potente? "Hay muchas personas que son delgadas por fuera y 'gordas' por dentro. Eso significa que su composición corporal -su 'relleno'- no es el adecuado: tienen un alto porcentaje de grasa y un bajo porcentaje de masa muscular. Son personas que se ven delgadas, que pesan poco, pero que, en realidad, son metabólicamente obesas. Y eso, desde luego, no es saludable. El músculo es el tejido más activo del cuerpo y el único capaz de aumentar nuestro metabolismo basal. Por eso, mi recomendación es practicar actividad física de forma regular y no solo por estética, sino por salud".
Su explicación de por qué debemos fortalecer nuestra musculatura abdominal no puede ser más gráfica. "Tener un abdomen débil es como privar a un soldado medieval de su armadura. Esa falta de tono muscular impide que la columna vertebral y los órganos internos reciban el sostén y la protección que necesitan, las consecuencias pueden ser dolor de espalda, malas posturas, problemas digestivos, debilidad del suelo pélvico o incluso diástasis abdominal".
¿Qué es más importante no tener grasa o tener el abdomen fuerte? "Esa pregunta me recuerda a las que me hacían de pequeña: 'Si estás en un barco y se está hundiendo, ¿a quién salvarías: a tu papá o a tu mamá? ¡Imposible elegir! Aun así, si tuviera que quedarme con una de las dos opciones, me quedo con tenerlo fuerte. ¿Por qué? Porque cuando construyes músculo, no solo estás creando un sostén seguro y eficiente para tu columna vertebral y tus órganos internos. También estás activando un círculo virtuoso:el metabolismo se acelera, mejora la sensibilidad a la insulina, el cuerpo aprende a utilizar mejor la grasa como fuente de energía y, con el tiempo, esos niveles de grasa empiezan a bajar".
¿Por qué es importante tener un abdomen bien tonificado? ¿Cuáles son los músculos clave para conseguirlo? "Para responder a esto, primero tenemos que hablar del 'core' (el núcleo). El 'core' es mucho más que los músculos abdominales, se trata de un conjunto de músculos que trabajan en equipo. Es como una caja central que tenemos en el medio del cuerpo. Dentro de esa caja, están, nada más y nada menos, que la columna vertebral y los órganos internos. La parte superior está formada por el diafragma; la inferior, por el suelo pélvico; las laterales, por los oblicuos; la posterior por los músculos de la espalda y los glúteos; y, en la parte anterior, se encuentran los rectos del abdomen (el famoso músculo de los cuadraditos). Justo debajo de estos se esconde un músculo fundamental pero poco conocido: el transverso abdominal, que es el más profundo del abdomen y más importante de lo que muchos creen".
Si esa caja está débil, prosigue, "no podrá contener ni proteger bien su contenido. Será vulnerable y eso puede comprometer la salud de la espalda, ocasionar problemas de suelo pélvico, disfunciones digestivas o diástasis abdominal". En cambio, cuando los músculos del 'core' están fuertes y activos, "cumplen su verdadera misión: proteger, sostener y dar estabilidad al cuerpo desde dentro. Y eso se nota no solo en la postura o en el movimiento, sino también en la forma en la que habitamos el cuerpo cada día".
¿Ante qué señales deberíamos preocuparnos? "Deberíamos preocuparnos seriamente si no realizamos ningún tipo de actividad física, porque eso provocará, ineludiblemente, una debilidad en la pared abdominal y en el resto de los músculos del 'core'. Los músculos son tejidos vivos que necesitan ser estimulados de forma regular. Eso significa que, si llevamos una vida sedentaria, esa musculatura, tarde o temprano, se va a debilitar".
En segundo lugar, continua, "debemos preocuparnos si pasamos muchas horas sentadas y si mantenemos una mala postura, ya que eso contribuye a debilitar aún más la musculatura abdominal".
Y, por último, "deberíamos preocuparnos si seguimos creyendo que para fortalecer el abdomen la única manera es mediante los famosos 'crunches' o abdominales tradicionales. Sé que es difícil cambiar esa idea —hemos crecido con ellos—, pero está demostrado que provocan más perjuicios que beneficios. Hay otras maneras, quizás menos conocidas, de fortalecer el abdomen de forma segura, efectiva y respetuosa".
Estrategias como las que utiliza en su famoso y eficaz método para atenuar la diástasis. "Mi método se llama Reto Diástasis Abdominal y lo creé para poder hacer frente a una diástasis de 5 cm de separación que me quedó después de mi primer embarazo. En aquel momento, prácticamente nadie hablaba del tema. Tuve que cambiar mi forma de entrenar, investigar, probar, fallar y, finalmente, diseñar un método que me permitiera 'resucitar mi abdomen: recuperar su funcionalidad, su estética y volver a sentirme bien conmigo misma".
El Reto Diástasis tiene como principal objetivo "fortalecer los músculos del 'core' y, en especial, el transverso abdominal -que es el músculo más profundo del abdomen- de forma segura y eficiente".
Todo el trabajo se basa "en ejercicios que priorizan el control postural, la respiración y la conciencia corporal". Porque, aunque a veces nos lo hagan creer, "no se trata de entrenar 'a lo bruto'. No se trata de acabar agotada ni de buscar agujetas. De hecho, uno de los mayores obstáculos es esa idea tan instalada de que un ejercicio solo es efectivo si duele. Y no. Este tipo de ejercicios no tienen nada que ver con eso".
Entonces, ¿qué ejercicios tenemos que hacer para fortalecer el abdomen? "Lo más importante no es el ejercicio en sí, sino cómo se hace y qué se busca con él. No se trata de sumar repeticiones ni de sentir que quema. Se trata de trabajar desde la conciencia, desde dentro hacia fuera, activando los músculos profundos -especialmente el transverso abdominal- con una buena gestión de la postura y la respiración. En mi método, trabajo con ejercicios muy controlados que, a veces, parecen 'suaves', pero que requieren muchísima concentración, precisión y control y que, bien hechos, son infinitamente más eficaces y respetuosos con el cuerpo".
Por eso, más que dar una lista de ejercicios, lo que aconseja es cambiar el enfoque: "Fortalecer el abdomen no es entrenar más fuerte, sino más consciente. Y para eso, hace falta saber qué hacer, pero, sobre todo, cómo hacerlo".
Hasta aquí, los consejos físicos. ¿Pero qué hacemos con la mente? "Es muy importante querernos, aceptarnos y respetarnos. Pero nunca hay que olvidar que cuidarnos es el mayor acto de amor propio que podemos brindarnos. Y eso implica movernos con regularidad, alimentarnos de forma saludable, priorizar el descanso y rodearnos de vínculos que nos nutran de verdad". ¡Amén!
