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"La belleza forma parte del bienestar. Si te ves bien en el espejo, te quieres y te cuidas más: comes mejor, haces deporte... Es una rueda que se retroalimenta", asegura sonriente tras su mesa de diagnóstico Leticia Carrera.
Hija de la mítica Felicidad Carrera, pionera de la estética profesional en España y fundadora del centro homónimo, hoy es la firme defensora de un legado que impone respeto. Un método propio basado en el rigor, el diagnóstico y los resultados reales. "Para mí es un lujazo, claro", reconoce quien ha mamado el cuidado personal desde que era una niña.
"Imagínate en la adolescencia, que nos encanta todo lo relacionado con la piel, tener a tu madre como asesora personalizada... eso es lo mejor del mundo", sonríe.
Innovación sobre un legado
Pero, quizá por aquello de labrarse su propio camino, Leticia decidió estudiar Farmacia y especializarse como farmacéutica hospitalaria. "Quería mi libertad. Estuve cuatro años en genética, biología molecular, reproducción... y eso me encantaba", reconoce. Hasta que su progenitora le hizo una oferta que no pudo rechazar. Aún recuerda sus palabras: "¿Qué te parece si crecemos juntas?"
Felicidad ya se había dado a conocer, había hecho un trabajo muy importante en el sector y tenía muchos clientes fieles. "Me propuso montar un centro más grande, donde yo pudiera innovar y desarrollar el sueño que tuviera en este campo. Y me dije, pues adelante".
Leticia define a su madre, ya jubilada, con orgullo: "Una emprendedora con mayúsculas. Es impulsiva, decidida y valiente". Ella siempre ha puesto el punto reflexivo. Una visión más científica. "Cuando nos mudamos a la calle Castelló, a un local mucho más grande, elegimos juntas la aparatología, las firmas cosméticas que íbamos a introducir... Para mí era el lugar perfecto donde unir ciencia a la herencia de mi madre: el cuidado de las personas y su sensibilidad. Hay que estar muy al día, pero también ser prudentes, porque no todo funciona".
Lo más demandado
La flacidez y las arrugas preocupan todo el año. Las manchas son más estacionales tras tomar el sol. En corporal, la celulitis, la flacidez o el exceso de volumen. Su tratamiento estrella es Ultherapy. De hecho, es una de las profesionales con mayor experiencia en Europa. Cada día tiene varias citas -y cuesta agendarla-, realizando unos 700 al año. "Es medicina estética regenerativa en estado puro. Uno de los primeros tratamientos no invasivos que realmente podían estimular el colágeno profundo y tensar la piel sin cirugía".
Cree que funciona por su aval científico: "Es un equipo con cuatro aprobaciones de la FDA y se han realizado más de dos millones de sesiones en el mundo". Lleva nueve años realizándolo y ahora tiene el nuevo equipo Ultherapy Prime, un objeto de deseo. Pero advierte: "No te va a rejuvenecer 10 años, tiene un efecto tensor sutil".
Manejar expectativas con honestidad
Gran parte de su trabajo es manejar bien las expectativas. "Muchas veces he dicho que no a tratamientos. Incluso, me han respondido que eso no es lo que les cuentan en otras clínicas. Prefiero quedarme por debajo de lo que podemos conseguir, y que luego el cliente esté encantado, a generar una falsa promesa que no se cumpla".
Ayer mismo tuvo un ejemplo: una mujer de 70 años que quería volver a ponerse en manga corta. "Le expliqué que, con ese nivel de descolgamiento, un tratamiento de firmeza apenas sería perceptible. No puedo hacerle invertir en algo que no va a darle el resultado que espera".
También recuerda el abrazo de otra cliente que quería hacerse una abdominoplastia. "Yo le dije con total honestidad que no la veía mal y que, si ella no podía ponerse bikini, el 90% de las mujeres tampoco. Eso se le quedó grabado. Empezó a hacer ejercicio, se hizo un tratamiento para mejorar la calidad de la piel y ahora se ve bien".
Criterio profesional ante la presión estética
Cree que los cánones de perfección y las comparaciones en redes sociales pueden afectar. "Me pongo en el lugar de la persona y explico con cariño y respeto hasta dónde llegar. Podemos traumatizarla con un comentario poco medido. No se pueden lanzar juicios a la ligera".
Y cree que cada cosa, a su edad. "La prevención es fundamental, pero no hay que correr. Con protector solar y limpieza basta en la juventud". Antes se ocultaban los tratamientos; ahora lo cuentan, lo comparten con amigas, "porque se entiende que invertir en una misma es autoestima", reflexiona. "El futuro será la unión de la IA y criterio profesional, avanzando hacia la excelencia", vaticina.
"La inteligencia artificial nos va a ayudar mucho, sobre todo en el diagnóstico: detectar signos antes de que sean visibles, personalizar tratamientos y comparar la piel con bases de datos amplias". Pero el criterio humano tiene que seguir estando, opina. "Hay arrugas de expresión que forman parte de la identidad de una persona, y eso la inteligencia artificial no lo va a ver".
Su estilo de vida
Se describe como exigente, pero predica con el ejemplo. De esta entrevista se percibe que no le gusta el protagonismo: "Soy tímida, pero quiero profesionales honestas y buenas personas. Eso es lo primero que digo en las entrevistas". Cada día trabaja unas 12 horas. Cuando llega a casa, ayuda con los deberes. "Tengo dos hijos, de nueve y 13 años. Y mi mente no para, a veces, me despierto por la noche porque tengo que anotar una idea. Pero no se puede llegar a todo". Su gran pecado, no en vano, es que duerme poco.
La alimentación sí la cuida mucho. El deporte hace lo que puede, aunque no le gusta, admite. "En casa uso buenos productos, algo que me inculcó mi madre desde adolescente. Me hago tratamientos cuando puedo: uno de firmeza todos los años, algún láser para el tono y la textura de la piel y toxina botulínica para prevenir y tratar arrugas de expresión".
Dice que cada vez ve a la gente más informada sobre principios activos. Sin embargo, se cometen muchos errores por imitación, sin acudir a profesionales. "Hay pieles muy irritadas que, por ejemplo, no toleran bien el retinol, y estamos todos empeñados en usarlo como una moda".
Otro error frecuente es no protegerse del sol pero hacerse tratamientos para las manchas. "Así no hacemos nada". Observa también que los hombres también se cuidan. La estética no es sólo para ellas. "Muchas veces llegan a través de sus mujeres, sus hermanas o sus madres. Se hacen tratamientos faciales, de firmeza e, incluso, algunos retoques médico-estéticos adaptados específicamente a ellos".
ADN
- Felicidad Carrera está en la C/ Castelló, 67
- Licenciada en Farmacia
- Especialista en Bioquímica y Nutrición
- Experta en Ultherapy
- Defensora de la belleza natural
