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Cierre los ojos e imagine una puesta de sol idílica con vistas al puerto de Sóller, uno de los enclaves más encantadores de las islas Baleares y probablemente de España, y a la sierra de la Tramontana, tome aire y disfrute de esos olores que nos trasladan al verano, la música la pone el mar... Jumeirah Mallorca es único por muchos motivos; el principal, su ubicación privilegiada sobre la bahía. También lo es por su aire hedonista y mediterráneo que recorre el kilómetro de largo que ocupa este cinco estrellas.
No es una novedad en la isla, es ya parte de la lista de hoteles clásicos de Mallorca, de esos que lo tienen todo sin necesidad de hacer ostentación de nada.
Desde fuera, el lugar se presenta imponente; se llega por una carretera con curvas pronunciadas que hacen presagiar unas vistas maravillosas. Las talaias, antiguas torres de defensa mallorquinas, inspiran el vestíbulo circular en torno al que se distribuyen los distintos espacios. Nos dan la bienvenida dos espectaculares esculturas de Francesca Martí; el arte está muy presente en muchos rincones y paredes del hotel.
Desde cualquier punto de este paraíso en la tierra —de subir y bajar escaleras, eso sí, no se libra nadie— el entorno dibuja una postal, que puede tener vistas al faro con los llauts mallorquines o algún velero saliendo a navegar. Es la imagen de un verano perfecto. En uno de sus pasillos, cuelgan numerosas fotos antiguas del puerto de Sóller, Barcas de pescadores, trabajadores del puerto y vecinos del pueblo cuyos rostros en blanco y negro contrastan con el lujo sosegado del lugar, en el que no falta un spa con más de de 2.200 metros cuadrados y una extensa carta de tratamientos que han dado fama mundial a su marca TaliseSpa. También hay una boutique de lujo donde venden bikinis y caftanes para lucir en algunas de sus piscinas. La infinity pool es adults only mientras que Sa Talaia es más familiar. El hotel cuenta con 121 habitaciones en total, 37 de ellas suites y tres signature suites: Observatory, Lighthouse y Villa Mar Blau, esta con piscina privada.
Decíamos que Jumeirah Mallorca no es novedad en la isla, pero aún así nunca dejan de buscar la excelencia y una oferta más completa para sus huéspedes, entre los que hay mucho americano e inglés. Uno de los frentes que más están trabajando en los últimos tiempos es el gastronómico. En Es Fanals (en alusión a los farolillos que emplean los pescadores para atraer a los peces), comedor ubicado en lo alto del hotel, el chef Javier López firma una propuesta que pone en valor los productos y sabores de la isla. Hace unos días celebraron un nuevo cuatro manos con el chef Viki Geunes, que tiene tres estrellas Michelin. En Cap Roig Brasserie, los rodaballo y las lubinas comparten protagonismo con el cabracho (que da nombre al restaurante), rey indiscutible de la carta. Las vistas desde la terraza también alimentan lo suyo. Antes de cenar, la puesta de sol hay que contemplarla desde el Sunset Lounge. Quizá sea el atardecer más bonito de la isla.
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