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Historia

De embajada británica en la Guerra de la Independencia a hotel-museo de lujo en pleno centro de Cádiz

Con su escalera imperial y su torre mirador oteando el Atlántico, Áurea Casa Palacio Sagasta, un edificio del siglo XVIII, es la base de operaciones perfecta para explorar la ciudad.

Escalera imperial de 1860 de Áurea Casa Palacio Sagasta.
Escalera imperial de 1860 de Áurea Casa Palacio Sagasta.
Actualizado

La fachada barroca de piedra ostionera, porosa y marina, ya adelanta que no es un edificio cualquiera, sino todo un monumento cuyos balcones fueron diseñados con panza (o pecho de paloma) para que las damas de la época en la que se construyó (siglo XVIII) pudieran asomarse cómodamente cuando llevaran sus pomposos miriñaques a cuestas. Es una de tantas anécdotas de la Casa Palacio Sagasta del centro de Cádiz —ocupa el número uno de la calle homónima, a unos pasos del Gran Teatro Falla, foco carnavalesco, de la bella Alameda de Apodaca y del Atlántico, que rumia a lo lejos—, convertida hace unos meses en hotel-museo de lujo perteneciente a la colección Áurea del Grupo Hotusa, ligada a alojamientos singulares e históricos.

Éste no puede serlo más, ya que acogió la embajada británica durante la Guerra de la Independencia a cargo de sir Richard Wellesley, hermanísimo del duque de Wellington, quien llegó a ser primer ministro en su país tras liderar las fuerzas aliadas contra los franceses. De ahí que pasara largas temporadas en Cádiz, donde se estableció la Junta General del Gobierno. ¿Y en qué lugar se pergeñó la estrategia para derrotar a los galos? En esta casa, en la que también dormían soldados.

Fachada de piedra ostionera de Cádiz.
Fachada de piedra ostionera de Cádiz.

"Es un honor poder contar con este hotel, unido de forma especial a Cádiz, por lo que es un magnífico embajador de los valores de Áurea, asociados a la historia de un lugar", relata Amancio López, presidente de Hotusa. Por cierto, desde el hotel recomiendan una ruta por aquel Cádiz, con paradas en el Museo de las Cortes, los asediados castillos de San Sebastián, Santa Catalina y San Lorenzo de Puntales, el fuerte de la Cortadura o el monumento a la Constitución de 1812, la tercera del mundo tras la de EEUU y Francia.

Una de las 38 habitaciones, decoradas con mapas cartográficos.
Una de las 38 habitaciones, decoradas con mapas cartográficos.

Volviendo al palacio, el duque de Wellington no conoció el estilo isabelino que vendría después, como detallan las arquitectas que transformaron la casa en un hotel boutique de 38 habitaciones decoradas con mapas cartográficos, Olga Fernández y Francisca Alcántara, quienes han recuperado elementos originales. De azulejos y suelos a los llamadores del servicio, el aljibe (que esconde el coqueto spa) y la montera de vidrio y hierro que cubre el patio central, justo encima de la espectacular escalera imperial de 1860 que da la bienvenida. Sin olvidar la garita de la torre mirador de la azotea, levantada por el primer dueño, un cargador de Indias cuyo nombre se desconoce que se hizo riquísimo comerciando con el Nuevo Mundo.

Panorámica de la ciudad de Cádiz.
Panorámica de la ciudad de Cádiz.SHUTTERSTOCK

Desde arriba, los vigías supervisaban la llegada de barcos procedentes de América con mercancías. El traslado de la Casa de la Contratación desde Sevilla en 1717 aumentó el tráfico con la tacita de plata hasta tener 133 torres de este tipo. Hoy, la más famosa es la de Tavira, donde está la primera cámara oscura de España, que permite ver la ciudad en 360º y en vivo. Los imprescindibles gaditanos siguen en la catedral, la playa de La Caleta (con su antiguo balneario), el Mercado Central, el Café Royalty de 1912, los yacimientos arqueológicos romanos (del teatro a la fábrica de salazones) o el barrio de las Viñas para ir de tapas y vinos. Apunte un clásico y reserve ya: Casa Manteca.

La garita de la torre mirador.
La garita de la torre mirador.

GUÍA PRÁCTICA

MÁS INFORMACIÓN

Áurea Casa Palacio Sagasta (eurostarshotels.com). Calle Sagasta, 1, Cádiz. Hotel boutique de 38 habitaciones.

DÓNDE COMER

De los clásicos Casa Manteca o Casa Rafael al más moderno Balandro, el acogedor Bar Nono o El Almanaque.

El spa, localizado en el antiguo aljibe.
El spa, localizado en el antiguo aljibe.

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