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Alicante

Lo que no te esperas de Torrevieja: del 'mar Muerto valenciano' a la meca de los deportes acuáticos y... las habaneras cubaneras

La ciudad de la Costa Blanca oculta mil caras entre lagunas rosas, salinas de récord, calas semiperdidas, parques naturales, parapente en el mar, festivales de música y generosas raciones de pulpo seco.

Vista general de la laguna rosa de Torrevieja.
Vista general de la laguna rosa de Torrevieja.SHUTTERSTOCK / I. GARCÍA
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Su nombre viene de la Reconquista, cuando la costa estaba cuajada de fortines vigías para otear al enemigo. El más destacado era el de la Torre Vieja. Y con tal apelativo se quedó esta agradable localidad de 95.000 almas de la comarca de la Vega Baja del Segura, a una hora de Alicante, que triunfó en el Mediterráneo gracias a la producción de sal, la pesca y el comercio marítimo. Aquella antigua atalaya ya no existe (un terremoto destrozó la población en 1829), pero sí las de La Mata o el Moro, convertida ésta en un mirador desde el que explorar las bondades de la actual Torrevieja, que van más allá del manido binomio de sol y playa.

Que están ahí, claro, pero hay que sumar una naturaleza apabullante, un microclima privilegiado durante todo el año (la temperatura media ronda los 19º), pescado fresco a cualquier día y hora... Sin olvidar sorpresas arquitectónicas como el Casino de 1867 o la parroquia del Sagrado Corazón de la Plaza de Oriente, ambos de estilo modernista, así como el Palacio de la Música, diseñado siguiendo las formas ondulantes de los instrumentos y otros elementos melódicos. Lo repasamos todo.

Panorámica de la ciudad, junto a la playa.
Panorámica de la ciudad, junto a la playa.

LA MAYOR PRODUCTORA DE SAL DE EUROPA

La ciudad ya existía en la época romana y dan fe los esqueletos, ánforas, brazaletes y lápidas encontrados, además de los restos de una fábrica de sal ubicada junto a las salinas, seña de identidad de la zona. Por algo de ellas sale la mayor producción de tipo de marina (que no de roca) de toda Europa. O lo que es lo mismo, cuatro millones de toneladas al año, procedentes del espacio equivalente a 187 campos de fútbol. Su historia está ligada al descubrimiento de América, ya que un mercader de la región, Luis de Santángel, prestó dinero a los Reyes Católicos como adelanto del arrendamiento de las salinas, pertenecientes a la Corona por aquel entonces, para el primer viaje de Cristóbal Colón.

Las salinas del Parque Natural de las Lagunas de la Mata-Torrevieja.
Las salinas del Parque Natural de las Lagunas de la Mata-Torrevieja.

ENTRE FLAMENCOS Y VINOS

La visita a las salinas incluye también la de la espectacular laguna rosa (1.400 hectáreas), un fenómeno natural único en España al producir un alto contenido de beta-caroteno, una bacteria que libera el pigmento de ese color, como ocurre en lugares icónicos como el del mar Muerto. De ahí que se la considere la réplica valenciana. Eso sí, lo de flotar lo dejamos para otro momento, ya que está prohibido el baño en ella. Lo podemos cambiar por una cata gourmet de salazones de pescado azul, aceite y vino de la zona a eso del atardecer. Y todo, sin salir del Parque Natural de las Lagunas de la Mata-Torrevieja, un humedal protegido que permite realizar rutas a pie, en bicicleta o a caballo entre un bonito de paisaje salpicado de limoneros, olivares y almendros.

Los flamencos de la laguna rosa.
Los flamencos de la laguna rosa.

También es ideal para el avistamiento de aves como los flamencos rosas (se han llegado a contabilizar hasta 2.000 miembros de esta especie), los zampullines cuellinegros (la cifra ha llegado a 3.000 durante la migración), los aguiluchos cenizos, los chorlitejos patinegros, los alcaravanes o los charranes comunes. Otro plan interesante dentro del parque son los recorridos guiados por los viñedos que dan lugar a los vinos blancos de la Mata, de producción artesanal y con denominación de origen protegida.

LAS MEJORES PLAYAS

Es hora de un chapuzón en cualquiera de las playas de la localidad alicantina. Antes de nada, hay que decir que todas se caracterizan por su fina arena dorada y sus aguas cristalinas de color turquesa, por lo que se encuentran entre las más cotizadas de la región. De la del Cura, situada en pleno casco urbano, a la de Los Locos, perfecta para familias (dicen que se llama así porque estaba cerca del psiquiátrico del Carmen), La Mata, la más extensa de todas con sus 2.365 metros de largo, Punta Prima, con su finísima arena blanca, o Los Náufragos, situada más lejos del centro, en el barrio de San Roque. Cuenta con bandera azul, es una buena opción para ir con niños, ya que que cuenta hasta con un parque infantil, además de ser apta para el baño de personas con discapacidad y contar con pistas de voley-playa. La denominación también tiene excusa, ya que se dice que los fuertes temporales hacían que muchas embarcaciones se hundiesen en sus alrededores.

La playa del Cura, en pleno centro.
La playa del Cura, en pleno centro.

Quien prefiera calas semiescondidas al más puro estilo del Caribe tiene Cabo Cervera, La Higuera o Ferris, rodeada ésta última de palmeras y dunas. Faltaría mencionar las piscinas naturales distribuidas a lo largo del paseo marítimo Juan Aparicio, lleno de espacios señalizados para las bicis o para correr, sentarse a descansar y contemplar el mar, restaurantes de toda condición, mil y una cafeterías, parques infantiles, tiendas... Además de monumentos como el de las Las Columnas, considerado un símbolo de la ciudad que rinde homenaje a las distintas culturas del Mediterráneo.

DEL BUCEO AL 'PARASAILING'

Continuamos en remojo porque el municipio de la Costa Blanca es un destino ideal por la práctica de los deportes acuáticos. Léase buceo, kayak, surf, pádel-surf, motos de agua, paseos en barco, velero, yate u otro tipo de embarcaciones, flyboard (un tipo de actividad que incluye maniobras acrobáticas apta para atrevidos) o los hinchables remolcados con una lancha rápida que hacen las delicias de los más pequeños. Apunte sus nombres: Banana boat o Crazy sofa.

Paseo en moto de agua con la ciudad de fondo.
Paseo en moto de agua con la ciudad de fondo.

Pero si hay un plan que cada vez tiene más adeptos es el parailing, una suerte de parapente que hace que te eleves a 150 metros sobre el mar. "Esta ciudad es un lugar único para este deporte por las corrientes de aire que se generan. De hecho, está muy de moda últimamente. Además, no es tan extremo como puede parecer en un principio, por lo que quien prueba repite. Sin olvidar que desde allí arriba se obtiene la mejor vista de la localidad", asegura Mario Puntada, dueño de la empresa Actividades Náuticas Torrevieja, cuya sede se encuentra en el puerto, a dos pasos del Real Club Náutico y del Paseo Vista Alegre, donde se encuentra el monumento Homenaje a los Coralistas y a los Músicos Torrevejenses. El municipio también saca hueco para el golf, con campos como los de las Las Colinas o Villamartín, además de contar con una vía verde para senderistas y ciclistas que discurre por el antiguo camino ferroviario.

Sesión de 'parasailing' en el mar.
Sesión de 'parasailing' en el mar.

APUESTA POR LA CULTURA

La urbe ya no es el pueblito pesquero de casas bajas de los años 60. Ni su oferta cultural se limita a la conocida fiesta de Moros y Cristianos. Todo lo contrario. por ello se creó Cultura Torrevieja, un proyecto impulsado por el Instituto Municipal de Cultura Joaquín Chapaprieta que busca fomentar el desarrollo de la ciudad en este campo. Así, destaca la intensa programación de espacios como el Teatro Municipal (El fantasma de la ópera o El médico son algunas de las exitosas obras que han pasado por él), en la plaza de Miguel Hernández, o el Centro Cultural del Carmen (con conciertos, exposiciones, representaciones, bailes, talleres, conferencias...), que muestran el interés de la ciudad por ofrecer a habitantes y turistas una nutrida lista de eventos ligados al arte y la cultura.

Exposición en el centro cultural El Carmen.
Exposición en el centro cultural El Carmen.

En esa línea también destacan museos como el del Mar y la Sal o el de carácter flotante del antiguo Submarino S-61 Delfín de la Armada Española, instalado en el puerto junto al Patrullero Albatros. "Queremos ser una ciudad viva durante todo el año, por lo que ofrecemos innumerables alternativas dependiendo de la época", explica el propio alcalde, Eduardo Dolón, con opciones interesantes que van de la Navidad a los Carnavales o la Semana Santa, que cuenta con su propio museo también.

Iglesia del Sagrado Corazón de la Plaza de Oriente.
Iglesia del Sagrado Corazón de la Plaza de Oriente.

Pasión por la música

Hay que añadir la afición melódica de la urbe, con el ya citado Palacio de la Música por bandera y otros espacios como el Auditorio Internacional, con su sala sinfónica con capacidad para 1.450 personas. Mención aparte se merece el Certamen Coral Internacional de Habaneras y Polifonía, vinculado al género cubano que los torrevejenses descubrieron en sus viajes comerciales a la isla caribeña durante el periodo de la Colonia. Tanto se impregnaron de la panorama musical de allende los mares que se lo trajeron consigo de vuelta. La 70 edición del concurso, declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional, tiene lugar este año del 21 al 27 de julio en el Teatro Municipal y en él participarán 800 coralistas llegados de distintos países de Europa, América y Asia.

Monumento a los músicos torrevejenses en el Paseo Vista Alegre.
Monumento a los músicos torrevejenses en el Paseo Vista Alegre.

Quien se quede con ganas de más festivales debe saber que aquí también se celebra el Reggeaton Beach Festival, considerado el mayor de tipo de urbano de su género (este año, del 26 al 27 de julio), y el Brilla Torrevieja, que aúna conciertos y sesiones de dj's (de Camilo al mallorquín Rels B o Luli Pampín para toda la familia) con gastronomía y representaciones teatrales en el mismo recinto, el parque Antonio Soria, de 3 al 13 de agosto.

LOCALES CON TRADICIÓN

Seguimos la ruta por la ciudad catando algunos de sus productos culinarios más característicos. Y qué mejor que hacerlo en la tienda de delicatessen autóctonos Casa Maciá, ubicada en la calle Azorín, número 12, junto al Mercado Central de la Plaza de Abastos. Allí mismo abrió sus puertas en 1950 de la mano de Fina y Diego, padres de María José, quinta generación torrevejense y la que ahora dispensa miel, turrón, conservas, sal, confituras, queso, embutido, vinos con denominación de origen de Alicante y unos cuantos productos más de la región como la misma amabilidad, diligencia y profesionalidad con la que lo hacían sus progenitores (varias fotos suyas en blanco y negro salpican las paredes) antaño. "Empecé a los 14 años a trabajar aquí junto a ellos y nunca me he querido ir a ningún otro sitio", asegura tras la barra del establecimiento, que sigue destilando el diseño y el aroma de aquellos antiguos ultramarinos en los que igual se compraba una barra de pan que se tomaba una copa de vino acompañado de una tapa allí mismo, en la barra.

María José, dueña de los ultramarinos Casa Maciá.
María José, dueña de los ultramarinos Casa Maciá.

Otro comercio histórico es la Heladería Sirvent (en pie desde 1956), el mejor lugar para pedir una clásica horchata valenciana (con fartons, esos deliciosos dulces alargados igual de típicos) y un helado artesanal. Ojo a los de pistacho, leche merengada, turrón y crema tostada, por citar sólo algunos. También hay que pasarse por el Casino, uno de los edificios más singulares de Torrevieja, levantado en el año 1867 en un estilo modernista que aún conserva en el Paseo Vista Alegre, 14. Hoy alberga la sociedad cultural homónima con exposiciones, salas de conciertos, talleres, conferencias, un restaurante y una terraza al aire libre.

Sala del casino modernista de 1867.
Sala del casino modernista de 1867.

DEL ARROZ 'REVOLCAO' AL PULPO SECO

Llega la hora de descubrir algunos de los mejores restaurantes de la ciudad y aquí van algunas recomendaciones. Comenzamos en el Mesón El Huertano, en la calle Benejúzar, 4, en la ya mencionada playa de los Náufragos y avisamos de antemano: vaya con hambre, ya que las raciones son más que generosas. El nombre se debe a Murcia, el lugar de procedencia de los dueños, Ramón Antón y María Muelas, por lo que las verduras de la huerta caracterizan su cocina, "tradicional a base de productos de calidad", como ellos mismo definen. Eso no quita para que no preparen todo tipo de platos de carne y pescado fresco. Entre algunos de los que más tirón tienen destacan alcachofas rellenas de panceta ibérica y pavo en salsa de almendras o la gamba blanca cocida con agua de mar, pero también hay que probar los caracoles o las piruletas a la brasa con chistorra y pimiento.

Gambas y pulpo en El Huertano.
Gambas y pulpo en El Huertano.

Continuamos el homenaje gourmet en el Rincón de Capis (calle San Gabriel, 5), un local en pleno centro fundado en 2002 por los hermanos José Luis y Rodi Cases. Nada más entrar uno se da cuenta de que cualquier personaje con solera que haya pasado por Torrevieja ha almorzado o cenado aquí por la cantidad de fotos que cuelgan de las paredes. De estilo tradicional tanto en el diseño como en la cocina, se permiten alguna licencia en platos como el canelón de bogavante, la flor de calabacín rellena de brandada de bacalao o el arroz revolcao de calamar de potera. Por algo han llegado a ganar premios como el de la mejor tapa de la Comunidad Valenciana. También hay que probar su caldero, el atún rojo y el pulpo seco.

Atún del restaurante Luz de mar.
Atún del restaurante Luz de mar.

Finalizamos el recorrido mirando al Mediterráneo en Luz de Mar (Alfredo Nobel, 2), un restaurante a pie de playa en Cala Cornuda capitaneado por Paco García, experimentado hostelero en la zona que apuesta por materia prima de calidad dando una vuelta de tuerca creativa a sus propuestas, "todas caseras", como él mismo señala. Estas son algunas de sus recomendaciones: croquetas de gamba roja de bahía, el atún de almadraba de Cartagena, la coca de sardina marinada, la ensaladilla de buey de mar con huevas de salmón y arroces como el de pulpo, bogavante, secreto ibérico y setas o con conejo de la Vega Baja. Y todo acompañado por los vinos de la comarca.

GUÍA PRÁCTICA

CÓMO LLEGAR

Desde toda España se puede llegar a Alicante en avión o AVE y, desde allí, Torrevieja está a una hora.

DÓNDE DORMIR

Hotel Fontana (Rambla Juan Mateo, 19). Agradable hotel completamente reformado de 173 habitaciones (todas con terraza y la suite con jacuzzi) con modernas instalaciones, aparcamiento privado, desayuno tipo bufé y piscina al aire libre. Ubicado en pleno centro, resulta muy cómodo tanto para dar desplazarse por la ciudad como para ir a la playa, ya que se encuentra a unos minutos andando del paseo marítimo. Web: hotelfontanaplaza.com

MÁS INFORMACIÓN

En la web del Ayuntamiento de Torrevieja: torrevieja.es

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