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El Hormiguero

A María Pombo ya le gusta leer: "Pues aquí la tenéis, que ahora se ha hecho lectora"

La polémica de María Pombo y la lectura se ha cerrado, al menos, eso parece. A la creadora de contenido, que ha empezado a leer, ahora parece que le gusta. Dice que lo pasó mal, que mantiene lo que dijo, pero, a cambio, "ahora está leyendo todas las noches"

María Pombo
María Pombo, anoche en El Hormiguero.ATRESMEDIA
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Arrancó anoche Pablo MotosEl Hormiguero advirtiendo a los espectadores que iban a acabar siendo trending topic. Realmente, no ocurrió, pero fue la forma en la que el presentador dio paso a, probablemente, la creadora de contenido María Pombo, que más polémicas arrastra sobre sus espaldas, pues cada vez que dice o hace algo, sea lo que sea, sube el pan. Aquí hay dos opciones, o la aceptas tal y como es o la aborreces. Si ha llegado hasta donde ha llegado es precisamente porque suma de ambos lados: los acérrimos que están pendientes de todo lo que hace y la adoran, y los que no pueden con ella y están a ver qué nueva barbaridad dice o hace para lanzarse a la yugular.

Lo dijo ella anoche, cuando Pablo Motos le preguntó si había notado un incremento del odio en las redes sociales. "Hay muchísimo más odio. Está aumentando, pero no solo en redes, sino en general". Pues mira, en esto tiene toda la razón del mundo.

María Pombo
María Pombo y Pablo Castellano, anoche en El Hormiguero.ATRESMEDIA

Anoche acudió a El Hormiguero junto a Pablo Castellano, su marido, para promocionar la quinta temporada de Las Pombo, que se estrenó este miércoles en Prime Video. No es muy dada a eso de salir en los medios, digamos, tradicionales, porque cada vez que sale ya sabemos lo que pasa, pero una promoción bien vale aguantar el chaparrón.

Fue una entrevista cómoda. Pablo Motos adora, literalmente, a Pablo Castellano, al que seguramente conoció cuando participó y ganó El Desafío. Le adora Pablo Motos y le adora todo el equipo de 7yAcción. Le adoran tanto que hasta María Pombo anoche reprochó a Pablo Motos en varias ocasiones que su marido es su "ojito derecho". De hecho, buena parte de la entrevista fue evidenciar que la del mal carácter, la que manda, la que se cabrea y guarda el cabreo, la que mira y hace que tiemble el misterio es María Pombo.

Supo salir ella de ese charco como pudo, intentando buscar el apoyo de los amigos presentes entre el público, pues no sé cuántas veces pudo repetir que Pablo Castellano no es tan bueno como aparenta y que también tiene su mala baba. "¿Es posible que Pablo llegue a casa y no sepa que va a haber una bronca?", preguntó al inicio de la entrevista Pablo Motos. "La mayoría de los días", contestó María Pombo entre risas. "Mis frases terminan con una mirada de aprobación de María y ya sé si va a haber bronca o no", remató Castellano, el cual también reconoció que él pasa de 0 a 100 muy rápido, pero también igual de rápido de 100 a 0.

Y sí es verdad que las miradas de María Pombo son de esas que hacen las madres cuando un niño busca su aprobación. De hecho, durante el juego de las hormigas, el de ver cómo de conectada estaba la pareja, a cada pregunta que hacían de uno o de otro, Pablo Castellano buscaba la mirada de María, la de aprobación y la de "qué ponemos, que no la quiero cagar".

Tampoco es que ella lo niegue. De hecho, arrancó la entrevista reconociendo que odia pedir perdón, que le cuesta muchísimo y que le "encantaría" aprender a decir esa palabra. No hacía falta que lo dijera, pues se vio claramente durante toda la entrevista.

No debe de ser fácil para una persona tan expuesta a las redes sociales y a los comentarios y críticas (también es la profesión que ha elegido) plantarse en el programa más visto de la televisión y abrirse un poco más de lo que ya hace en su docuserie. Y no es fácil porque seguramente su cabeza le diga "ve con pies de plomo". Aun así, María Pombo, y eso es de agradecer, no esquivó ninguna pregunta, ni las fáciles, pero tampoco las más complicadas, esas con las que todos sabíamos que iba a volver a tirarse al charco y a hundirse.

Hablaron de su tercera maternidad y paternidad, de la terapia de pareja que comenzaron y que les ha venido de perlas: "Para nosotros ha sido un antes y un después. Y cuando fuimos había mucha tensión y nos ayudó un montón. Primero fuimos por separado y luego juntos. Y nos ha ayudado a poder hablar cosas de una manera sana. Podemos hablar de mil millones de cosas de una manera tranquila. Ahora estamos bien y seguimos yendo".

Confesaron también que tras el viaje a Miami que recoge la quinta temporada de Las Pombo, ambos se están planteando muy seriamente irse a vivir a Miami una temporada. Lo tienen casi, casi decidido. Para saber qué pasará, síguela en sus redes. O que el plato fuerte de esta temporada es que sometieron a Papín, el padre de las Pombo, a un test de paternidad para alejar todas las dudas sobre si Gabriela (que no es hermana de leche, pero como si lo fuera) es hija de Papín. Más madera.

Al parecer, la relación con Gabriela, que es la hija de la cuidadora que las hermanas Pombo tenían cuando eran pequeñas, ha generado infinidad de comentarios sobre la posibilidad de que Papín hubiese tenido un escarceo (él dice que no ha sido el marido "perfecto"), y decidieron que era el momento de despejar todas las dudas. Luego, que si los charcos.

Pero más allá de paternidades, confesiones de pareja, miradas y favoritismos, la pregunta que todo el mundo quería que María Pombo respondiera era su última gran polémica: la de la lectura. A ver, hace unas semanas María Pombo aseguró en un programa que leer no te hace ser buena persona. Se lio la mundial. Lo que empezó siendo algo de broma, con vacilada incluida de amigos que cada vez que iban a su casa le llevaban un libro, acabó convirtiéndose en un tsunami que pilló a María Pombo al final de su embarazo con las hormonas revolucionadas.

Confesó anoche que lo pasó realmente mal, que al principio le dio igual, pero que después, cuando empezó a ver que salía en televisión, en los periódicos, en todas partes, lo pasó muy mal porque "se fue todo de madre".

Dijo anoche que sigue manteniendo lo que dijo, que "leer no te hace ser buena persona", pero... pero ahora María Pombo lee. Sí, tal cual. Sales de Málaga para meterte en Malagón.

"Ahora leo todos los días. Sorprendentemente me está gustando leer", soltó la creadora de contenidos, mientras su marido confesaba que ahora todas las noches se acuesta y se tira hasta la una de la madrugada leyendo. El que está leyendo ahora no le termina de convencer, pero el que se va a leer después, Los renglones torcidos de Dios, seguro que le gusta, que se lo han dicho sus conocidos.

Y remató Pablo Motos con la frase de la noche, y con esa nos quedamos: "Pues aquí tenéis a María Pombo, que ahora se ha hecho lectora".