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Entrevista no vista

Josep Plana, el organizador de bodas de los famosos: "El día de tu boda tiene que ser especial; si te gustan los huevos con patatas, ¿por qué no vas a servirlos?"

CEO y director creativo de la empresa de eventos La puta suegra, que ha organizado bodas y eventos para Sergio Ramos, Edurne o el hermano de Elon Musk. Aboga por personalizar cada acontecimiento. Y por la abolición de la conga

Josep Plana, en las oficinas de La puta suegra en Barcelona.
Josep Plana, en las oficinas de La puta suegra en Barcelona.Pedro SaladoAraba
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Lo de decirle a la pareja: "Voy a contratar la boda en La puta suegra" ¿ha roto algún compromiso?
De momento, no, que yo sepa. Todo lo contrario: muchas veces han sido regalos. Me acuerdo de un caso en el que el regalo de boda del novio era contratarnos a nosotros. Le pidió matrimonio y estábamos en París, el chico nos pidió un hotel desde el que se viera la Torre Eiffel, un momento súper romántico con su botella de champán... Y le da el anillo en una terraza enorme, mientras nos escondíamos detrás de unos matorrales. La chica le sonrió, le abrazó y de golpe y porrazo le dice: "Este no es el único regalo" y en ese momento salimos de detrás del matorral y la novia empieza a llorar, a gritarnos, viene y nos abraza... Todo lo que no le dio al novio nos lo dio a nosotros. Fue un momento maravilloso, me acordaré toda la vida. Varias personas nos han dicho que si no les organizamos nosotros la boda no se casan.
¿Qué es lo más loco que les han pedido en una boda?
No es lo que nos han pedido, sino lo que nosotros hemos propuesto, porque realmente los novios en general nos dan libertad creativa absoluta. Lo que hacemos es pasar mucho tiempo con ellos para conocerlos: vamos a comer con ellos, a un museo, a un parque de atracciones... Me estoy acordando de una idea que desarrollamos justo para este julio, que no se me ocurrió otra locura que combinar motos de competición con caballos y montar una coreografía entre ambos. Me acuerdo del momento del directo en el que pasaban motos a un metro y medio de los invitados a 200 kilómetros por hora, sin luces, de noche en una recta de un circuito de Fórmula 1. Y por el otro lado, una manada de siete caballos galopando a toda velocidad en medio de la oscuridad. Esas personas se van a quedar con ese recuerdo para toda la vida.
Para usted tiene que ser un aburrimiento horrible ir a un bautizo.
[Ríe] Yo voy a un evento y para mí es un horror. No es broma y no es para quedar ni mal ni bien, pero me es un poco indiferente. Lo que pasa es que los eventos no están bien pensados, todos son iguales, son clones los unos de otros y por eso a la gente le da pereza ir: porque en general todos son sota, caballo y rey. Siguen un patrón siempre y es lo que hace que digas: «Ostras, una boda más, un evento más». Y es donde se pierde la magia.
¿Cuál es el problema?
Que la parte de creatividad existe, pero no está nunca basada en el ADN de la compañía, de la pareja o de quien quiere hacer una celebración; siempre está basada en tendencias. Lo más importante es lo que uno tiene dentro y lo que tiene que contar. ¿Cómo eres tú? Si te tuvieras que hacer un evento a ti, me gustaría muchísimo conocerte de verdad, saber qué es lo que piensas, qué es lo que comes, cómo lo haces todo en tu vida. Me gustaría analizarte muy bien para poder hacerte una propuesta muy ad hoc para que cuando tus amigos vinieran a tu fiesta dijeran: "Joder, es que es 100%". Y esto nadie pierde el tiempo en hacerlo, prefieren hacer un ABC porque es lo más fácil, lo más rápido y lo más barato. Es un sector que va a volumen y no a hacer las cosas con ese amor y cariño que realmente se necesita.
¿Qué error se comete en las bodas en España?
El error no lo cometen las parejas, sino el sector. Es un sector que necesita hacer cuanto más y más rápido, mejor; así que lo único que hace es copiar y pegar. [Coge un vaso] ¿Que hay vasos transparentes y quieres algo diferente? Te pongo uno verde. El cambio es dónde está la pelotita, una cosa por la otra y ya está.

"Los eventos están industrializados, van a volumen, a lo que es fácil, rápido y barato"

¿Cómo surgen estas tendencias? Alguien tiene que ser el primero en decidir que la boda va a tener un capitán de mesa y que luego no puedas ir a una sin encontrarte esto.
La verdad es que no sé ni quién las establece ni cómo, pero sí es verdad que muchas veces somos nosotros mismos. Por ejemplo, hace 10 años todas las bodas eran rústicas con la cajita de madera, las balas de paja. Las tendencias a veces las crean las marcas y algunos proveedores, que les interesa mucho y lo van metiendo en todas partes. [Vuelve a coger el vaso] Ese proveedor acaba de comprar, por ejemplo, un vaso con filo dorado en China, tiene 50.000 unidades y tiene la necesidad de sacar eso. O los nuevos pantones: a quien le interesa es a la propia pantonera. Pintar todo de azul o de naranja me parece un insulto para quienes se tienen que casar. Lo de las tendencias es algo que está muy pasado de moda, pero entiendo que el 90% o el 95% de la población se basa en lo que ve en el papel cuché o en Instagram.
Es verdad que a veces uno abre Instagram y piensa que dos amigos que no se conocen están en la misma boda.
Sí, sí. El tema de las bodas arrastra muchísimo lo que sería la tendencia de la moda. Ha ido creciendo una velocidad tan grande que cada seis meses hay una nueva tendencia y no da tiempo de actualizarse ni a los proveedores ni a los novios. No es sostenible a nivel económico y tampoco a nivel práctico para que las empresas tengan tiempo de cambiar el material, los colores y las nuevas tendencias. La industria de la moda tiene la capacidad; la industria de las bodas, no. Pero se está adaptando a esto y cada seis meses hay nuevas tendencias y esto está siendo un problema también para las parejas, porque empiezan planificando la boda un año antes y la planificación pasa por dos, tres y cuatro etapas de reconstrucción porque las tendencias van a una velocidad súper grande. Desgraciadamente, se ha convertido en comida rápida. Y no digo que perjudique, ni muchísimo menos, pero es verdad que no ayuda mucho.
¿Cuál será la próxima tendencia?
La escenografía. Hasta ahora se hacían bodegones y ahora ya se hacen escenografías. Se hacía como un sitting plan y para la bienvenida se ponían unos limones y ahora ya se construyen edificios. Se sigue muchísimo la parte visual por culpa de las redes sociales y todo el mundo está pensando más en la imagen que en lo que tiene que contar. Pero ahora se está profundizando muchísimo más en la historia que quieren contar los novios que no tanto en la propia imagen.
¿Sirven las bodas para medir el pulso económico del país? Si en tres seguidas te ponen jamón malo viene una burbuja.
No me lo había planteado nunca. Aunque en nuestro caso somos nosotros quienes decidimos el menú, no lo los novios. Y a veces ni siquiera lo prueban. También estamos ampliando muchísimo el salirnos del famoso solomillo o del típico bogavante y hacemos una pasta o unos huevos con patatas. Hay que cambiar también todo esto: si a ti te gustan los huevos, ¿por qué no vamos a hacer huevos el día de tu boda? Es un día muy especial y tienes que recordarlo como el día que pudiste hacer lo que querías.

"A veces las tendencias en las bodas las crean los proveedores porque les interesa vender su producto"

¿Qué opina de los invitados que van de blanco a una boda?
A ver, yo creo que se han despistado. O sea, no lo han hecho expresamente, sino que van muy despistadas; no saben dónde van.
A ver si como experto puede resolver esto: ¿cuánto hay que dar de regalo?
Tienes que dar en función de la relación que tengas con la pareja. Y, lógicamente, en función de la economía: ser muy honesto con uno mismo y no regalar ni de más ni de menos. Sentirse cómodo. Un amigo de verdad te podrá dar 150 euros haciendo un esfuerzo y otro te dará 500 y dirás: "Este tío me podría haber dado 1.000".
¿Cuál es el peor invitado?
El maleducado. Yo siempre digo que nosotros somos una empresa de servicios, pero no somos sirvientes de nadie. Hay una estrecha línea y a veces alguien puede llegar a confundirlo.
¿A qué boda no iría aunque le invitasen?
Nunca iría a un compromiso. Es que hay que ser honesto con uno mismo. Aunque fuera una boda maravillosa a la que viene JLo.
¿Son las bodas el sitio donde es más fácil encontrar una horterada?
En las nuestras, no, pero es verdad que a veces ves fotos de bodas inglesas o en Reino Unido y ves cosas complicadas. Lo importante es que sean elegantes. Puedes tirarte en puenting o desde un helicóptero, pero tiene que ser muy elegante.
¿Y no son un poco como 'La purga'? Un día en el que las normas sociales no se tienen que respetar.
Sí, y está muy bien eso. Y creo que algo que ayuda muchísimo a todo esto es sacar los teléfonos móviles, que es algo que aunque no seas famoso yo lo recomiendo. Poder desinhibirte y saber que nadie se estará burlando y te estará grabando. Es verdad que hay estereotipos que se siguen repitiendo o bailes que tendrían que estar abolidos. La conga, el Paquito chocolatero...
¿Hay algo que haya desaparecido sin que nos diésemos cuenta?
Sí, los votos. Y es algo súper bonito, súper emocional. Te expones de una manera real. Porque en el fondo al casarte te estás exponiendo a todos los niveles, pero emocionalmente quizás nunca lo llegas a expresar. Y los votos son una declaración de intenciones con tu pareja y es algo que se ha perdido un poco. Es un momento maravilloso de honestidad, de transparencia; es magia. Uno le mira a los ojos al otro y ahí hay un momento de conexión real.

La pregunta impertinente

Pregunta: ¿Cuál es la pregunta más impertinente que le han hecho y qué respondió?
Respuesta: Pues cuánto cuesta esta boda. Y la respuesta siempre ha sido que tendremos que seguir el proceso y te lo diré en seis u ocho meses, porque ahora es imposible.