HISTORIAS
Personas Que Suman

Una madre coraje que pelea para que los suyos estudien: "Como mi hija no quería estudiar me la llevé conmigo a trabajar"

A Raquel, con cinco hijos, un cáncer la sacó del mercado laboral. Cuenta con la ayuda del programa Caixa Proinfancia para sacar adelante a su familia

Raquel, junto a sus hijas, posa en una calle de Utrera.
Raquel, junto a sus hijas, posa en una calle de Utrera.Arturo CuencaFundación "La Caixa"
Actualizado

¿Cómo es un día normal en casa de Raquel? "Ohú, una locura", responde esta mujer de Utrera, de 45 años, con una simpatía y una espontaneidad que no reflejan su drama personal. Raquel está a la espera de una resolución médica que permita que sea beneficiaria de una pensión. Hace dos años la operaron de un cáncer de útero que la dejó incapacitada para trabajar. Su pareja también es pensionista y luchan cada día para sacar adelante a sus cinco hijos. "A mí lo que realmente me ha salvado es mi carácter", afirma Raquel.

A través de la Asociación de Mujeres Santiago el Mayor, Raquel y su familia reciben apoyo de Caixa Proinfancia de Fundación "la Caixa", programa que ofrece refuerzo educativo, actividades de ocio, atención psicológica, talleres y ayudas básicas a miles de familias españolas. Su objetivo es apoyar a la infancia y la adolescencia de familias con dificultades económicas y permitirlas que puedan avanzar en igualdad de condiciones con el resto.

Para saber más

"Raquel es una mujer súper luchadora, aunque está pasando por una situación de salud y familiar muy difícil", explica Inma Aguilar, directora de la asociación Santiago el Mayor. "Con Antonio, su segundo hijo, también empezamos a trabajar, pero fue complicado porque tuvo una adolescencia rebelde. Cuando Raquel quiso tomar las riendas de su situación familiar, sus hijas pequeñas de 11 años comenzaron su educación escolar. Y quiere conseguir que se mantengan en los estudios", continúa la educadora.

Nayara, otra de la hijas de Raquel, de 17 años, también es beneficiaria de la ayuda de la asociación y tuvo que lidiar con una adolescencia rebelde y problemas de absentismo laboral.

La asociación, que está a punto de cumplir un cuarto de siglo de vida, tiene como objetivo insertar a las personas a través de la formación laboral. Allí Raquel pudo cambiar su vida gracias a cursos de formación de los más variado. Desde los dirigidos a la rama agrícola, la hostelería y, entre otros, cursos de soldador.

Raquel, nacida en Málaga, se mudó hace dos décadas a esta localidad sevillana por amor. "Me vine con el graduado escolar, pero con eso no haces nada", cuenta. Allí cocina para su familia puchero, potaje y salmorejo: "Hago lo que les guste a ellos y lo que el bolsillo alcance. A veces ni siquiera llegamos a fin de mes".

"Cuando mi hija Nayara me dijo que quería estudiar farmacia que 'pechá' de llorar me pegué"

Raquel, madre de Nayara

"Nayara llegó a la asociación a una edad en que la juntera (la compañía) influye mucho", cuenta su madre. Raquel no quería acudir a los servicios de apoyo educativo, pero tomó una decisión: "Como no quería estudiar, la llevé a trabajar conmigo. No sé si hice lo correcto, pero quería que comprendiera que la vida no es fácil".

Nayara tuvo un ejemplo al que seguir de cerca. Y ella misma se convirtió en inspiración para los que la seguían. Con la ayuda de la asociación, Nayara empezó un grado medio en Farmacia, que ya está terminando. Esto no es todo. Sus hermanas pequeñas se integraron con cinco años en el programa Caixa ProInfancia y están sacando adelante el ciclo académico que les corresponde.

"En casa somos de eso de las mujeres al poder", dice Raquel emocionada. "Cuando mi hija Nayara me dijo que quería estudiar farmacia que pechá de llorar me pegué. No cabía en la ropa. Estoy muy orgullosa de mis hijos", asegura.

A la espera de que el tribunal médico decida concederle o no la pensión, Raquel solo pide una cosa para el futuro: "Salud". Le provoca cierta angustia pensar en el día en el que sus hijos consigan cierta independencia y dejen la casa. Teme quedarse sola, reconoce. Pero por ahora sólo piensa en los progresos que detecta, en todos los sentidos, y por eso da gracias a Inma y a la Asociación de Mujeres Santiago el Mayor de Utrera.