La extinción del Tratado New START rompe el último dique que contenía la corriente más peligrosa de la Guerra Fría: una competencia nuclear sin límites legales y verificables entre EEUU y Rusia. Que ambas potencias hayan sido incapaces de evitar que el acuerdo expire sin un sustituto creíble dispara el riesgo de una nueva carrera armamentística global en un contexto mucho más inestable que el del siglo XX.
El New START, que vence hoy, limitaba los arsenales estratégicos rusos y estadounidenses a 1.550 cabezas nucleares desplegadas y establecía mecanismos de inspección y transparencia. Su desaparición devuelve al mundo a una era de opacidad inédita desde 1972. EEUU y Rusia, que concentran cerca del 90% de las armas nucleares, quedan libres para ampliar arsenales, modificar doctrinas y acelerar programas de modernización sin marco legal que los constriña.
El argumento estadounidense para dejar expirar el tratado -forzar un acuerdo tripartito que incluya a China- es poco realista. Pekín sigue teniendo un arsenal inferior a los de Washington y Moscú y carece de incentivos para aceptar límites mientras no alcance una cierta paridad. El resultado práctico no será probablemente un acuerdo mejor, sino la ausencia de cualquier pacto, lo que favorece a los sectores más duros en las tres potencias. Y el riesgo no se limita a ese triángulo. La erosión del control de armas envía un mensaje claro al resto del mundo: las potencias nucleares no avanzan hacia el desarme, sino hacia la expansión y la sofisticación tecnológica de sus arsenales. En ese contexto, países como Irán pueden concluir que la bomba es el único seguro de vida frente a sanciones o amenazas militares.
Europa no es un actor nuclear central, pero sí un escenario clave al que la desaparición del New START coloca en una posición de máxima vulnerabilidad estratégica. La respuesta europea pasa necesariamente por convencer a Washington para reabrir un proceso serio de control de armas que frene la temeraria apuesta por un mundo más armado, más desconfiado y, en último término, menos seguro.
