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Carne de cañón

La vida es una tómbola y nos han tocado las chochonas

No se sabe quién diseñó la popular muñeca. En el congreso hay mucha barbie e incluso alguna mariquita. Lo de las pulseras telemática demuestra que lo nuestro son las chochonas

La vida es una tómbola y nos han tocado las chochonas
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La muñeca chochona era muy fea. Nadie conoce la autoría de esa muñeca de cuerpo de trapo, cabeza de plástico y pelo de lana con aspecto de fregona. Solo se sabe que se fabricaba en diferentes talleres de la Comunidad Valenciana. Dicen que hace 15 años murió 'Manolo el loco', el feriante que la bautizó ¿De dónde viene el nombre?...

...Hay dos explicaciones. Chochona significa bobalicona, atontada, con cara de pazguata (qué gran palabra), que es exactamente lo que es la muñeca. Por otro lado, está la connotación ginecológica (por no decir vulvar o vaginal), que siempre hace mucha gracia. Chochos y rabos: claros ejemplos de sinécdoque empleados como sinónimos de hombres y mujeres. Un día, un francés que conocía se fue a cazar perdices chochas, llamadas así por distraídas y torpes. El pobre, que no hablaba bien español, volvió muy contento diciendo que había matado "dos chochos". Menos mal que nos enseñó las dos perdices.

La etimología de chochona despista, o quizá resulta demasiado explícita. La acepción chocho/chochona como atontado/a o bobalicón viene del latín succus, que pasó al castellano medieval como soso y de ahí a chocho, en el sentido de reblandecido. En el Siglo de Oro se decía de las personas mayores como sinónimo de arrugado. De ahí derivan los verbos chochear o chochar. Pregunté a chati si, al significar arrugado y marchito, no podría tener la misma raíz que pocho, pero esta palabra proviene del náhuatl pochotl.

El sonido de las ferias era españolísimo. Tras la garrapiñada y el piñonati, sonaba el soniquete de la tómbola: «Ay, qué guay, ay, qué guay. Ya se llevan la de Indurain; ay, qué guay, ya se llevan la mountain bike». Y entonces saltaba también la chochona, feísima pero omnipresente en los 90.

No sé si alguien guarda muñecas chochonas. Los hay que coleccionan Barbies y Mariquitas Pérez. La chochona, quizás porque solo te podía tocar en la tómbola y su diseño era baratón, no tiene quien la coleccione. Lo normal era que quedara olvidada en cualquier rincón de la casa y que, al abrir el altillo, un día se te cayera en la cabeza. Ahora se venden en Todocolección. No sé si habrá quien las quiera.

En cuanto una mujer es alta, rubia y va vestida de manera heteronormativa se la califica de Barbie. La Barbie del Congreso (o de cualquier partido) es una locución que siempre funciona en cualquier titular. Mariquita Pérez solo ha habido una en política: Soledad Becerril, cuando Alfonso Guerra se refirió a ella como Carlos II vestido de Mariquita Pérez. [Me repito de otros artículos, pero es que es tan gracioso]. También valdría para Fernández de la Vega o Margarita Robles... Sin embargo, chochonas no ha habido nunca, pese a que sería la muñeca más adecuada para lo que nos gobierna. O para hablar de la derecha boba, la derechochona.

El miércoles se supo que un fallo en las pulseras telemáticas de seguimiento que se les obliga a llevar a los maltratadores había propiciado que se sobreseyeran las infracciones de las órdenes de alejamiento acontecidas entre junio y diciembre de 2024. Lo más increíble para «el gobierno más feminista de la Historia» es que Igualdad supo del problema y estuvo ocho meses sin tomar medidas. Dice la ministra Ana Redondo que la incidencia técnica se debió a un cambio de contrato de las pulseras.

En España, alrededor de 4.500 hombres tienen que llevar una pulsera telemática. Si se la intentan quitar, queda registrado; si se acercan a la denunciante, se notifica. Imaginen la frustración de tantas mujeres al no poder probar que su agresor había intentado acercarse a ellas.

La incompetencia no es novedad en el Ministerio de Igualdad. La ley del solo sí es sí de Irene Montero supuso la reducción de condena de más de un millar de agresores sexuales, incluidos los de La Manada, lo que obligó después a reformar la legislación.

El problema es que en el Gobierno hay más chochonas que Barbies y Mariquitas.