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Stuttgart no solo es el corazón industrial de Mercedes-Benz, también es el escenario donde la marca empieza a enseñar —con cuentagotas— algunos de sus proyectos más ambiciosos. Allí hemos podido ver con detalle el nuevo Mercedes VLE y conducir una unidad aún camuflada en un recinto cerrado, una prueba muy limitada, pero suficiente para comprobar dos de sus características más llamativas: la maniobrabilidad y el sistema de aparcamiento autónomo.
El Mercedes VLE es un monovolumen eléctrico de gran tamaño, con una longitud superior a los 5,3 metros, concebido para usos variados. Está pensado tanto para familias numerosas como para deportistas que necesitan una enorme capacidad de carga o para servicios de traslado VIP que buscan una alternativa a la clásica limusina de lujo. A pesar de sus dimensiones, la tecnología juega un papel clave para que su conducción resulte mucho más sencilla de lo que cabría esperar.
Es el primer vehículo que se fabrica sobre la base de la nueva arquitectura VAN.EA, modular, flexible y escalable, un modelo que se comercializará inicialmente solo con batería y que más adelante añadirá motores de combustión a la gama. De su producción se encarga la planta española de Vitoria, que ha recibido una inversión de 1.000 millones de euros para este proyecto y una nueva gama de furgonetas.
Más ágil de lo que parece
Uno de los elementos técnicos más destacados es la dirección en el eje trasero, capaz de girar las ruedas posteriores hasta un ángulo máximo de siete grados. Gracias a este sistema, el Mercedes VLE puede realizar un giro completo de 180 grados en solo 10,9 metros entre bordillos, un dato que pudimos comprobar sorprendidos en nuestra sutil miniprueba.
Esta solución resulta especialmente útil en entornos urbanos, donde facilita maniobras en espacios reducidos, pero también aporta un plus de estabilidad y agilidad en carreteras con curvas, algo poco habitual en vehículos de este tamaño.
Sistema de aparcamiento autónomo
El otro gran protagonista de esta primera toma de contacto ha sido el sistema de aparcamiento autónomo. Su funcionamiento es totalmente automatizado y muy intuitivo. Basta con pulsar un botón en la consola central para que el vehículo analice el entorno y muestre en la pantalla las posibles plazas de estacionamiento.
A partir de ahí, el conductor selecciona el espacio deseado y elige si quiere aparcar de frente o marcha atrás. Una vez confirmado y engranada la "D" en la palanca de cambios, solo hay que tocar "start" y el coche se encarga de todo el proceso, sin que sea necesario accionar volante ni pedales. Para salir de la plaza, la operación es similar: se selecciona la dirección a seguir y el sistema sitúa el vehículo listo para continuar la marcha.
Desde unos 100.000 euros
Conviene matizar que, por el momento, este sistema solo puede activarse desde el interior del coche. Según nos explicaron los ingenieros de la marca durante la demostración en Stuttgart, la función de aparcamiento autónomo controlado desde el exterior mediante una aplicación móvil no está todavía disponible, aunque sí prevista para el futuro, sin especificar fechas concretas.
Y, por ahora, esto es todo lo que se puede contar. El Mercedes VLE, que llegará a los concesionarios españoles después del verano, no se presentará oficialmente hasta el 10 de marzo. Será entonces cuando desvelemos en detalle aspectos clave como la batería, los niveles de potencia, la autonomía, el equipamiento o los precios, que nos anuncian serán similares a los del EQV en versiones equivalentes, es decir, a partir de los 100.000 euros, aproximadamente. El VLE se perfila como una propuesta impactante que aspira a redefinir el lujo, el confort y la tecnología en la movilidad eléctrica de gran formato.


