Pere Navarro, director de Tráfico, ha abierto un nuevo melón, por si no tuvieran suficiente con la polémica por las balizas V-16 de señalización. Esta vez, ha puesto la diana en los coches de baterías.
En el marco del VIII Encuentro de Ciudades por la Seguridad Vial y la Movilidad Sostenible celabrado esta semana en Badajoz, el responsable de la DGT apuntó que uno de los retos de la movilidad en las urbes se refiere al «debate abierto con las zonas de bajas emisiones» en relación a los vehículos eléctricos, que actualmente pueden entrar gratis al centro de los grandes municipios. Y, en algunos Madrid, también aparcar de forma indefinida también a coste cero.
«El problema es de espacio. Lo que no queremos son coches en el centro de la ciudad.No rellenar aquello de automóviles eléctricos y tener otra vez el problema de la congestión. Todos saben que el problema de tráfico que hay en las ciudades, básicamente, es de espacio. Este es un reto», señaló en unas declaraciones recogidas por Servimedia.
No es la primera vez que Navarro cuestiona el uso del coche privado en las grandes ciudades. Tiempo atrás, también lamentó que «en hora punta, el 85% de los vehículos que acceden a ellas a diario tienen un único ocupante: su conductor». Como alternativa, el director de la DGT planteaba fomentar el uso del coche compartido, aunque sus declaraciones fueron interpretadas como el aviso de futuras prohibiciones.
Es algo que han negado con rotundidad, la misma con la que defenden que, desde el 1 de enero de 2026, las balizas conectadas V-16 serán el único método permitido para señalar la detención de un vehículo por una emergencia.
«Los triángulos han cumplido su papel durante 26 años, pero la evolución tecnológica nos permite seguir progresando para reducir los atropellos, que es nuestro compromiso», se ha justificado Navarro.
