MADRID
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Los 33 puntos bajo la lupa del Ayuntamiento por el ruido: "La del Bernabéu es una zona donde es necesario trabajar"

Cibeles saca pecho por las obras de soterramiento (A-5, M-30 y Castellana) que seguirán minimizando el ruido y apuesta por revisar ZPAE como Gaztambide o Ríos Rosas con nuevas mediciones

Entorno del Bernabéu durante el partido de la NFL.
Entorno del Bernabéu durante el partido de la NFL.ÁNGEL NAVARRETE
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Tres de los puntos que ahora mismo cuentan con mayores niveles de ruido de la ciudad son, paradójicamente, epígrafes clave del nuevo Plan de Acción en Materia de Contaminación Acústica (PAMCA) del Ayuntamiento. El asunto tiene su explicación. Los ejércitos de máquinas que trabajan a destajo sobre la A-5, la M-30 en Ventas o el norte de la Castellana tienen la misión de sofocar buena parte de los decibelios que el tráfico genera en esos rincones del mapa madrileño. Así, con el futuro Paseo Verde del Suroeste, sobre el actual paseo de Extremadura, el tráfico en superficie se reducirá un 90% y disminuirá en unas 4.300 personas la población expuesta a niveles sonoros excesivos.

Ayer se celebró la Comisión de Control y Seguimiento del Ruido, de la que el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, salió con el dato de que, desde 2006, la población expuesta a niveles de ruido elevados se ha reducido en torno al 85%. Y, también, con una hoja de ruta para seguir minimizando las afecciones sonoras que pasa por avanzar en una movilidad sostenible (aumentando también los autobuses eléctricos de EMT Madrid), el planeamiento urbano y los equipamientos, la gestión del ocio, la sensibilización y la participación.

Así, Zonas de Protección Acústica Especial (ZPAE) como las de Gaztambide, Centro, Azca-Avenida de Brasil y Trafalgar-Ríos Rosas estarán en constante revisión por cuestiones del ocio y tomándose nuevas mediciones.

Además, se van a analizar las medidas necesarias para compatibilizar la celebración de grandes eventos con el descanso de los vecinos. Y en ese escenario aparece el estadio Santiago Bernabéu, en la orilla del paseo de la Castellana, que es uno de los 33 puntos bajo la lupa por esos altos niveles acústicos. «Es una de las zonas donde es necesario trabajar», reconocía ayer Carabante. «Tenemos que tomar medidas encaminadas a establecer planes de sostenibilidad para mitigar el ruido», añadía.

Por otros motivos, principalmente de tráfico, hay otros lugares bajo sospecha. De la avenida de la Ilustración a las calles General Ricardos, Bravo Murillo o Velázquez, pasando por el paseo de Santa María de la Cabeza y, como es lógico, la propia M-30. Una vía de circunvalación que se verá afectada, para bien, con esa cubrición a la altura del puente de Ventas.

"Subir el volumen a la ciudad"

En el otro extremo, 24 «zonas tranquilas» a preservar, como El Retiro, Casa de Campo, Dehesa de la Villa y el parque Juan Carlos I, además de corredores verdes y áreas residenciales de baja exposición acústica en Valdebebas y el Ensanche de Vallecas.

Sin embargo, al término de la comisión, el PSOE calificó como «una broma de mal gusto» que el Ejecutivo de Almeida tratara de sacar pecho de su política contra el ruido, tres años después de la última comisión. Su concejal Ignacio Benito hacía referencia a «las grandes obras que no descansan por las noches para llegar a las elecciones» o «el impulso de grandes eventos que hacen la vida imposible a vecinos y vecinas como los del estadio Santiago Bernabéu». Es decir, una visión diametralmente opuesta de la realidad acústica en la capital. «El alcalde está empeñado en subirle el volumen a la ciudad», zanjaba.

El caso es que el Gobierno de Almeida salió de la comisión con una sonrisa y muchos deberes para seguir rebajando ese compañero de viaje que es el ruido en la capital. Un socio que, en el caso del tráfico rodado, está por debajo del de grandes ciudades europeas como Berlín, París o Viena. En cualquier caso, a la estridente orquesta de la capital aún le queda para afinarse.