- Testigo directo Explosión letal en Carabanchel: "Hemos intentado ayudar, pero no podíamos hacer nada"
El shock seguía presente durante toda la jornada de ayer en los aledaños de la calle Azcoitia, perteneciente al distrito de Carabanchel. Fue en el número 36 donde, durante la tarde del viernes, una explosión de gas provocaba una fuerte deflagración que se cobraba la vida de una mujer de 80 años y dejaba nueve heridos. Desde primera hora de ayer no cesaron las idas y venidas de los técnicos de Control de Edificación del Ayuntamiento y Bomberos de Madrid, inspeccionando los destrozos que el siniestro había causado.
Como consecuencia de ello, se comenzaron a realizar los trabajos de demolición y desescombro de la última planta del bloque para "analizar" con mayor precisión el estado real del inmueble, cuyo forjado del techo colapsó. La detonación también causó daños en el número 38. Ambos edificios, que comparten una misma entrada, cuentan con 16 viviendas cada uno, siendo los 32 domicilios totalmente desalojados.
En total, 50 de estos vecinos han sido realojados en hoteles durante esta última noche, tal y como apuntan a este diario fuentes del Samur Social del Ayuntamiento de Madrid. El resto de damnificados han preferido irse con familiares y amigos hasta que puedan volver a sus hogares. Asimismo, también se ha facilitado asistencia psicológica tanto a los residentes afectados como a los familiares de la mujer fallecida en el suceso.
Aún con el susto metido en el cuerpo, Ángel se paseaba ayer por las inmediaciones y señalaba con su dedo la abertura ocasionada en el último piso tras la explosión. A través de ella podía contemplarse una maraña de cascotes y escombros entremezclados, entre los que se podían distinguir un frigorífico o una tostadora.
"Es un milagro que no haya más víctimas... Era una hora en la que mucha gente sale a dar un paseo antes de que se ponga el sol... Tenemos que dar gracias", valoraba ayer, a este diario, Manuel, vecino de Azcoitia.
A los pies del bloque siniestrado, una furgoneta Transit y varios turismos lucían con los techos totalmente aplastados, después de que les cayesen encima desde muros hasta enseres o ventanas completamente enteras. Una virulenta escena que daba a entender lo que sucedió durante la tarde del viernes.
El perímetro del edificio seguirá acordonado, al menos, hasta mañana lunes. La Policía Nacional se ha hecho cargo de la investigación y serán sus especialistas de Científica los que recojan las pruebas necesarias cuando las condiciones del edificio les permitan entrar.


