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La pornografía y las nuevas formas de consumo de contenido sexual son una amenaza para el desarrollo de los adolescentes y la protección de su intimidad. En su esfuerzo por concienciarles sobre los riesgos que conlleva y su difusión en las redes sociales, la Comunidad de Madrid lanzó ayer una iniciativa bajo el lema: ¿Te desnudarías delante de ellos?, con una inversión superior al millón de euros.
La acción, elaborada en formato de audio, vídeo e imagen, estará presente en los medios, las redes sociales y centenares de soportes de movilidad hasta el próximo 30 de noviembre.
La encuesta ESTUDES, elaborada por la Comunidad en 2023, recoge que el 67,4% de los estudiantes de entre 14 y 18 años consumieron pornografía alguna vez. Y, también, que seis de cada diez lo hicieron en ese año. Otro de los aspectos que preocupa es que la edad media de inicio de consumo es de 12,7 años.
"El perfil de edad es cada vez menor y está llegando al punto de influenciar a niños que no tienen la madurez suficiente para detectar comportamientos erróneos e identificar problemas", destacó Ana Dávila-Ponce, consejera de Asuntos Sociales. "También ha crecido el uso de plataformas donde se comparte contenido íntimo", añadió Patricia Reyes, Directora General de la Mujer.
Junto a este programa de sensibilización, el Ejecutivo ha impulsado la apertura, en el segundo semestre de 2026, de un centro público especializado en la atención a menores expuestos a situaciones de riesgo por el acceso a la pornografía.
La exposición de los jóvenes a contenidos sexuales en plataformas que prometen popularidad o independencia supone, según la consejera, "una falsa libertad que convierte el cuerpo en una mercancía y puede derivar en situaciones graves como violencia sexual, trata, extorsión o ciberacoso".
La Directora de la Mujer añadió que la campaña busca provocar una reacción emocional inmediata: "Lo que sientes al imaginarte desnuda frente a una multitud es lo que puede ocurrir cuando compartes contenido online, aunque no seas consciente de ello". La sensación de seguridad que genera el hogar o la habitación donde se comparte el contenido no protege a los menores del riesgo real, y las redes mafiosas aprovechan esta vulnerabilidad para captar a jóvenes con fines de explotación sexual.
Para abordar estos riesgos, los expertos subrayan la importancia de la educación afectivo-sexual y del papel activo de las familias.
"Es fundamental combinar talleres con adolescentes y formación a progenitores para que sean referentes de protección en el entorno digital", detalló Pedro Coba, coordinador del servicio de adicciones tecnológicas. E Irene, educadora social, añadió que "la baja autoestima, la necesidad de validación externa y la falta de apoyo facilitan que los menores continúen en entornos de riesgo y tengan dificultades para pedir ayuda".
Con estas iniciativas, la región se sitúa a la vanguardia en prevención y sensibilización para frenar la violencia sexual y fomentar una visión responsable de la sexualidad entre los jóvenes madrileños, futuros transmisores de estos valores.

