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Isabel Preysler y las cartas de Vargas Llosa que desvela en sus memorias: "Son mías y hago con ellas lo que quiero"

Isabel Preysler, sobre las cartas de Vargas Llosa en sus memorias: "Son mías y puedo publicarlas"EL MUNDO (Vídeo) / GTRES (Foto)
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Ni Arturo Pérez Reverte ni el mismísimo Vargas Llosa habrían soñado con tanta concurrencia en la presentación de sus libros. Pero Isabel Preysler (74), ya se sabe, tiene el don de despertar siempre interés y curiosidad, y más cuando lo hace para dar a conocer Mi verdadera historia (Espasa), título de las memorias que desde este miércoles están en las librerías.

Tamara Falcó no ha querido perderse este día tan especial.
Tamara Falcó no ha querido perderse este día tan especial.GTRES

Preysler tiene igualmente el privilegio del respeto que le tiene la prensa en general, que en su comparecencia en el Ritz se les escapó viva. Y no es que no hubiera preguntas interesantes que hacerle, aunque estas memorias no desvelan grandes episodios que no se hubieran mencionado antes en sus múltiples entrevistas a la revista ¡Hola!, depositaria de sus grandes exclusivas. Pero el libro cuenta cosas, insinúa, desvela y da a entender datos que hubieran dado para una rueda de prensa sustanciosa. Pues no: buenismo, cortesía y Tamara Falcó apostillando con su simpatía habitual lo que no contaba su madre.

Para saber más

Lo que más interesaba a la domesticada concurrencia era el fin de su relación con Mario Vargas Llosa, dado que parece que los herederos del Nobel están con la escopeta cargada esperando leer el capítulo dedicado a su padre. Mucho más transmite el libro que las preguntas directas a la autora. Las cartas que Vargas Llosa enamorado le escribió a Isabel prueban, recordó ella en el Ritz, que el escritor fue feliz en su casa y nunca se sintió marginado o a disgusto.

Lo cierto es que esas cartas son un mensaje envenenado y pueden molestar a sus hijos y a su ex esposa. Que un hombre mayor escriba a su amante cómo esa noche le besará los pies y le hablará con pasión de adolescente "mientras te hago el amor" no les debe de hacer gracia.

Preysler y Vargas Llosa, en 2022.
Preysler y Vargas Llosa, en 2022.GTRES

Una pequeña vendetta para que olvidemos que don Mario dio un portazo, dio la espantada por segunda vez y se largó para siempre, mandando a alguien a por su pasaporte y cuatro prendas de vestir. En el libro Isabel quiere desmentir con fineza que el peruano le entregara 80.000 euros al mes para el mantenimiento de la mansión de Puerta de Hierro. También deja claro que fue ella quien escribió la carta poniendo punto final a su historia después de la última escapada. "Esto no se volverá a repetir", le dijo. Y añadió de viva voz: "Las cartas son mías y hago con ellas lo que quiero".

Con modales exquisitos, nadie podía pensar en exabruptos o malas palabras de alguien tan educado como ella hacia el único hombre que la dejó plantada.

Tampoco insistió ninguna pregunta en los interesantes datos sobre los "celos enfermizos" tanto de Julio Iglesias como de Miguel Boyer y del propio Vargas Llosas que ella plasma en el libro. Escenas vergonzosas protagonizadas por maridos inseguros que a punto estuvieron de separación y divorcio de unos y otros. Lástima que nadie le recordara a Preysler que seguramente sus motivos tenían. Isabel empezó su relación con Julio Iglesias recién llegada de Filipinas, donde había tenido una relación con Julio Kalaw, un conocido play boy que la hizo mujer, como insinúan las memorias para dar a entender que fue su primera relación sexual, algo que Julio debió conocer por ella misma y que le haría desconfiar en el futuro.

A Carlos Falcó le traicionó y asegura que lamenta el daño que le infligió con Miguel Boyer, dato que siempre tuvo en cuenta el ex ministro socialista, que le montaba unos pollos delante de los amigos cuando la veía charlar o reír con otros invitados con los que alternaban. También omite que sus primeros encuentros con Vargas Llosa se produjeron cuando todavía estaba casada con Boyer. Citas en Marbella semi clandestinas que tal vez sólo fueron cenas y el preludio de una gran pasión, se entiende que su marido siempre sospechara que podría aparecer otro hombre que le desbancara.

Interesante es la referencia al enfrentamiento entre Julio Iglesias y su hijo Enrique cuando el joven dio a conocer su carrera de cantante cuando ya estaba todo en marcha. Isabel confirmó que Julio no había sido justo con su hijo y prefirió no añadir más. En una ocasión comentó con esta periodista que la trifulca había sido también con Miranda, quien le habría reprochado ocultar esa vocación artística y pretender hacerle sombra a su padre. Tampoco se habla de las palabras gruesas de Enrique hacia Miranda, la nueva mujer de su padre, lo que provocó años de distanciamiento familiar que sigue siendo frío entre padre e hijo. Preysler venderá muchos libros, seguramente más que Mar Flores, sus estudiados silencios y sus medidas apariciones en público mantienen viva la llama de su misterio.