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Carlos García, el cuñado pintor de Cristiano Ronaldo del que es devota la Reina Letizia

Casado con la hermana de Georgina Rodríguez, destaca con sus exposiciones. Admira mucho al futbolista, a quien considera "una persona excepcional".

Carlos García junto a su cuñado, Cristiano Ronaldo, en una imagen de su Instagram.
Carlos García junto a su cuñado, Cristiano Ronaldo, en una imagen de su Instagram.IG
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Interesado desde niño en conocer y cuestionar el funcionamiento de todo lo que le rodeaba, este gijonés de 46 años desmontaba todos los objetos que pasaban por sus manos para entender sus mecanismos y luego volver a configurarlos, esta vez con un estilo propio y diferente. Fue esa curiosidad la que le empujó a crear un mundo singular, sujeto solo a sus propias reglas, en el que las preguntas y la búsqueda de respuestas ante las distintas realidades que iban mostrándose ante sus ojos fueron abriéndose paso de un modo natural e impulsivo. De esta forma, el arte se convirtió, para Carlos García, en un medio perfecto para cuestionar, crear, transformar y comunicar sin límites. "Yo no sabía qué era ser artista, no tenía un entorno ni antecedentes, pero ya lo era desde entonces", nos cuenta.

Se confiesa un hombre muy familiar y se siente especialmente orgulloso de sus orígenes. "Vengo de una familia obrera, de madre modista y padre soldador y, a pesar de que el mundo del arte no era conocido para ellos, siempre me han apoyado en cada uno de los pasos que he tomado para dedicarme a este oficio". Carlos destacaba ya en el colegio por sus extraordinarias dotes como dibujante, algo que no pasó desapercibido para sus profesores.

El artista Carlos García con una de sus obras
El artista Carlos García con una de sus obrasCedida

Cuando tenía 12 años ya realizaba sus primeros retratos por encargo. Luego, durante su adolescencia, se dedicó a pintar cascos de motos y camiones mientras estudiaba Bellas Artes en la Universidad de Salamanca. "Incluso fui tatuador durante algún tiempo. ¡El único tatuador sin tatuajes!", bromea. Entonces se marchó, una vez finalizados sus estudios, a Estados Unidos para trabajar como creativo. De regreso a España siguió desarrollando, en paralelo, su inquietud como artista de un modo muy personal y dedicando una enorme energía y entrega a su trabajo, siempre apoyado por su familia y amigos.

Georgina Rodríguez y su hermana Ivana.
Georgina Rodríguez y su hermana Ivana.Instagram

Así llegó la oportunidad que estaba esperando: su primera gran exposición, celebrada en Ciudad de México en 2008. Se trataba de una muestra colectiva en la que participaban artistas internacionales de la talla de Santiago Sierra, Walter Marchetti, Bruce Nauman, Christina Kubisch y Karltheinz Stockhaussen. Carlos presentó allí su instalación Acto I, que describe como "una obra sonora interactiva que concebí para un espacio que había sido una iglesia en el Laboratorio Arte Alameda Museum. Mi proyecto exploraba los conceptos de paisaje sonoro y la reconciliación con entornos hostiles, de una manera interactiva con el espectador, creando universos visuales únicos". En este trabajo, García analizaba la relación del hombre con la naturaleza y fue esta exposición la que marcó su experiencia artística posterior.

La obra del artista asturiano bebe del expresionismo abstracto estadounidense y de la influencia de nombres como los de Jackson Pollock y Mark Rothko, pues reconoce que "el énfasis que ambos aportan en el gesto y la acción en la pintura se refleja en mi gestualidad, donde la energía y espontaneidad del action painting son fundamentales".

El arte informalista también ha influido profundamente en el trabajo de Carlos, especialmente en el proceso creativo empleado por artistas como Jean Dubuffet, Wols y Antoni Tàpies, pasando por Lucio Fontana, Eduardo Chillida, Joseph Beuys o Bruce Nauman, con la idea de enfatizar la tensión dinámica a través del color y la forma, para equilibrar la espontaneidad y el orden de la composición.

Actualmente la sala de arte del Banco Sabadell de Oviedo exhibe una importante selección de obras perteneciente a su último trabajo. Se trata de la serie Ulterior, una reflexión sobre la sociedad futura, con una crítica sobre un modelo ecológico sostenible pero también artificial. "Estas obras suponen una meditación profunda sobre el devenir de la humanidad, en las que empleo estructuras pictóricas complejas donde el juego con los medios plásticos es primordial. Utilizo gran variedad de materiales, incluidos pigmentos tradicionales y elementos contemporáneos como el metacrilato y el spray flúor, que añaden dimensiones tridimensionales y contrastes visuales".

Estas últimas obras suponen un viaje de exploración, un tránsito de la oscuridad a la luminosidad que reflejan una clara evolución en la técnica del asturiano. "Dejo importantes áreas del lienzo despejadas y me concentro en una monocromía que resalta sutilezas de blancos, ocres, grises y negros, manteniendo siempre un equilibrio entre lo espontáneo y lo ordenado, lo automático y lo autográfico".

El trabajo de Carlos García ha impresionado a grandes nombres del panorama internacional y, entre sus más afamados seguidores, se encuentra la mismísima Reina Letizia. "Es innegable que posee un gusto exquisito y contemporáneo, demostrando ser una persona culta, inteligente y exigente, con un criterio estético propio que la ha convertido en una referencia. Si una mujer con estas cualidades encuentra mérito en mi trabajo, es un halago indiscutible", señala con orgullo. Considera un honor que una gran asturiana como ella aprecie fragmentos de sus reflexiones, pues es muy consciente de que la Reina valora especialmente sus obras pictóricas de las series Cruces y Geomorfología, hitos esenciales en la trayectoria artística de García.

Desde ya hace varios años, la vida de Carlos ha cambiado considerablemente y disfruta de su propia familia al lado de la hermana de Georgina Rodríguez, Ivana, y de sus hijos. "Ella es un pilar fundamental en mi carrera artística. Siempre han mostrado un profundo interés por mi trabajo y me ha dado su apoyo incondicional en cada paso que he dado. Tiene muy buena intuición y sus consejos siempre han ido en la dirección correcta para mí carrera". De hecho, continúa señalando con emoción que "el interés de toda mi familia en lo que hago ha sido una gran motivación para mí. Poder compartir mis logros y proyectos con todos ellos es una fuente de inspiración constante y el verdadero motor que impulsa mi camino creativo. Estoy agradecido por su apoyo y comprensión a lo largo de mi trayectoria".

También el artista se muestra especialmente feliz por la relación que mantiene con Cristiano Ronaldo, pues para él "es un verdadero honor estar cerca del mejor jugador de todos los tiempos, además, aún hoy en activo". Sin embargo, Carlos no olvida la faceta humana que hay detrás del futbolista de éxito ya que le define como "una persona excepcional y de la que he aprendido muchísimo".

Además, no considera que ser su cuñado le haya abierto especialmente las puertas en el mercado del arte ya que, tal y como nos cuenta el asturiano "siempre ha habido entre ambos un enorme respeto y admiración mutua y cada uno ha luchado por crear su propio camino". Cristiano y Georgina aprecian el arte y ejercen como activos coleccionistas de las obras de García, sobre todo algunas de la serie Cruces, Planets for Sale, la escultura titulada Geometría del Pensamiento o un modelo del busto que se encuentra actualmente en el aeropuerto de Madeira, obra del asturiano. "Ellos siempre se han interesado y han valorado mucho mi trabajo y, en numerosas ocasiones, hablamos del arte, de mi inspiración y de mis obras. Son personas de mente abierta y en el campo artístico también".

Fuertemente influenciado por su tierra, no piensa moverse de Gijón, donde vive con su mujer y a la que también le enamoraron, desde siempre, los contrastes y el paisaje y la gastronomía de la tierra asturiana. La herencia rural, la tradición, la historia industrial, las costumbres, y, sobre todo, el mar, hacen que Carlos quiera permanecer en su Asturias del alma pues, además, practica surf desde los 14 años. "Yo soy de mar. En el agua es donde encuentro la energía. Las olas son un elemento vivo, efímero, irrepetible, cíclico y muy cambiante. En mi tierra me siento querido y reconocido profesionalmente. Tanto a mi mujer, Ivana, como a mí nos encanta Gijón, de hecho, queremos que nuestras hijas crezcan aquí y, aunque nunca se sabe donde estaremos en el futuro, siempre será esta nuestra casa".