Solid Studio, el templo del pilates reformer
Quisiera no encajar en el cliché zeta de beber té matcha, correr medias maratones o convertirme en una pilates princess en cuanto salga por la puerta de la redacción, pero no se puede tener todo en la vida. Lo que sí tengo -además de agujetas permanentes- es una mejor amiga, Lara, que resulta ser la head coach de Solid Studio, el templo del pilates reformer en Madrid. El centro cuenta con dos estudios -uno en Tribunal (C/ Barceló, 15) y otro en Chamberí (C/ Bretón de los Herreros, 18)- donde se trabaja a cámara lenta con la máquina Megaformer, diseñada por Sebastien Lagree, que ejercita todos los músculos del cuerpo contra la resistencia de muelles calibrados entre 6 y 40 kilos.
Hay clases para todos los gustos: tren superior, tren inferior, abdomen y espalda, iron booty, cardio sculpt... Y ahora también el nuevo Floor Method, recién inaugurado en el local de Chamberí: pilates en colchoneta con mancuernas, tobilleras, aros y barras Bala. Una disciplina en la que el sudor es parte del ritual para "tonificar el cuerpo de verdad". No se engañen: aquí no se viene a estirarse un poco. Se viene a sufrir (con estilo, por supuesto) al ritmo de afro-house, pop y reguetón. Y con el verano asomando, nada como un buen madrugón para sudar antes del vermut de la sobremesa.
Café o muerte, para gastar el sueldo
Si no existiera el café, moriría. No exagero. Durante mi adolescencia, vestía con orgullo una sudadera en la que se leía: "Pero primero, el café". Así que, tras casi cuatro años en Madrid, no sorprende que haya acumulado una lista de cafeterías guardadas en Google Maps más larga que el catálogo de las naves en la Ilíada. Pero últimamente sólo recomiendo una. Bueno, es más bien un obrador. Si usted tiene TikTok, o hijos que lo tengan, y vive en la capital, es bastante probable que le suene de algo. A unos pasos de Gran Vía, en el número 5 de la calle Víctor Hugo, se encuentra el segundo hijo de la pareja de influencers Sara Giménez y Sofía Bustin -o el principal destinatario de mi sueldo-: Casto. Pero, a diferencia de la mayoría de los sitios de speciality coffee que han brotado como setas en la capital, este destaca por su relación calidad-precio. Créame: he probado muchos flat white en mis 27 años. Si me permite la recomendación, el rol de pistacho (llamado Olivia) y el sándwich de manzana son imprescindibles.
Aguachile, mi México querido
No me envidie, querido lector, pero tengo la suerte -aunque pesa la distancia- de que mi pareja viva en el paraíso gastronómico que es México. Hace un par de semanas, durante una comida en casa de mi suegra, me preguntó si podía degustar en Madrid los nopales y las tortillas azules que estábamos disfrutando en una típica parrillada mexicana. Le expliqué que en el super no los iba a encontrar, pero que conozco un restaurante en Madrid que devuelve mi paladar a mi querida Chiapas: Hijo del Maíz.
La Antojería (C/ Mauricio Ravel, 4) y la Parrilla (Av. de Brasil, 28) nacieron como una especie de laboratorio para poner a prueba las tortillas del Querétaro natal del maestro tortillero Edgar Reyes. Hoy estos espacios reúnen lo mejor de la gastronomía mexicana: pozole rojo, enfrijoladas, tacos de birria, crepas de cajeta y, mi favorito, chilaquiles verdes con arrachera. Pero la guinda del pastel es su aguachile de camarón: langostinos encurtidos con lima, chile jalapeño, cebolla morada y pepino, cilantro, salsas negras y jugo de tomate con almeja. Plato perfecto para refrescarse (y picarse, a partes iguales) en estos días de calor. ¿Y quién sabe? Quizá tenga suerte y disfrute de la actuación de unos mariachis durante su visita.
La campiña inglesa, desde el sofá de tu casa
Si el tiempo jugara a nuestro favor y usted leyera esta sección con más de un día de margen antes del fin de semana, le recomendaría sin dudarlo que cogiera un vuelo a mi país natal, Reino Unido, para perderse en la campiña inglesa, ya sea en el Distrito de los Lagos, los Brecon Beacons o los Cotswolds. Pero no está todo perdido. La belleza -y la aspereza- de los paisajes de mi infancia puede también disfrutarse sin moverse del sofá gracias a La granja de Clarkson, la hilarante serie documental de Prime Video cuya cuarta temporada acaba de estrenarse. Sí, es el mismo Jeremy Clarkson que el año pasado lió la de Dios al calificar Barajas como "el aeropuerto más estúpido del mundo". No le guarde rencor: entre ovejas escapistas, tractores averiados, cosechas fallidas y burocracia agraria, las carcajadas están garantizadas. Eso sí, véala en versión original con subtítulos. Ya entenderá por qué.




