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Venezuela

El chavismo acelera con la ley de amnistía, tras aprobar el primer paso: "No tenemos mucho tiempo"

El contenido verdadero de la ley no se conoce todavía, más allá de unos documentos filtrados que abren multitud de interrogantes

El integrante del Comité por la Libertad de los Presos Políticos en Venezuela, Diego Casanova, habla durante en una protesta frente al Palacio de Justicia este jueves, en Caracas (Venezuela).
El integrante del Comité por la Libertad de los Presos Políticos en Venezuela, Diego Casanova, habla durante en una protesta frente al Palacio de Justicia este jueves, en Caracas (Venezuela).Ronald Peña REFE
Actualizado

"No tenemos mucho tiempo. Celeridad debe ser nuestra divisa en esta hora", confesó Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional (AN), para aprobar con urgencia los 13 artículos de la Ley de Amnistía en primera discusión. Para su aprobación definitiva bastaría una segunda votación en los próximos días, pero será un mero trámite.

Lo más llamativo es que el contenido verdadero de la ley no se conoce todavía, más allá de unos documentos filtrados que abren multitud de interrogantes. Las organizaciones de derechos humanos y los familiares de los presos políticos han advertido sobre las trampas que puede encerrar esta aprobación exprés, pero desde el poder bolivariano se apuesta porque el órgano legislativo chavista lo tramite sin más y con el visto bueno, casi obligado, del mínimo bloque de oposición a la medida, apenas 28 diputados de los 284 que conforman el Parlamento surgido de otro fraude electoral.

Fuentes políticas confirmaron a EL MUNDO que la redacción de la ley recae en el asesor jurídico de la presidencia encargada, Larry Devoe, siempre en consonancia con la Embajada de EEUU en Caracas, capitaneada por la diplomática Laura Dogu.

"Me siento orgulloso de pertenecer a esta AN y de ser diputado en un tiempo tan complejo como el que estamos viviendo", se congratuló Rodríguez tras la aprobación parcial y por unanimidad de una ley cuyo texto apenas había circulado entre los diputados.

"El camino de esta ley va a estar lleno de obstáculos, va a estar lleno de sinsabores. Tenemos no solamente que tragar grueso, sino también ir al fin para no dejarnos desviar", añadió el jefe negociador del chavismo, que ha elegido un consejo de paz para darle vueltas a la ley compuesto por chavistas y amigos del poder bolivariano, sin la verdadera oposición real del país.

El hermano de la presidenta encargada, que tantas veces usó las palabras para insultar, amenazar y descalificar al resto del país, entrena ahora un nuevo perfil político: "Nosotros pedimos perdón y tenemos que perdonar también. Pedimos perdón porque, lo digo con claridad, a mí no me gustan los presos. Pueden ser necesarios por los códigos penales, o por lo que sea, o por las prioridades de la política y de la situación concreta de una sociedad".

En unas declaraciones previas, Diosdado Cabello, jefe del aparato represivo, reconoció que "si no estamos unidos, no va a quedar ninguno de nosotros".

Una de las principales interrogantes de la nueva ley es cómo afectará a los dirigentes opositores en el exterior, dado que el chavismo quiere evitar el regreso de sus principales líderes a un país que ha comenzado a sacudirse el miedo.

Familiares y activistas se mantienen, mientras tanto, en sus protestas y vigilias de 24 horas, dispuestos a conseguir que liberen a los cerca de 800 prisioneros políticos incluso antes de que se termine la ley. Las últimas excarcelaciones suman cerca de los 400 beneficiados por la presión de Washington.

"Una ley de amnistía no puede discutirse ni aprobarse a espaldas de la sociedad venezolana. Exigimos transparencia, participación de las víctimas y respeto a los estándares internacionales de derechos humanos en la propuesta de amnistía de Venezuela", advirtió la prestigiosa ONG Provea, una opinión que es compartida por el resto de la sociedad civil.