INTERNACIONAL
Entrevista

El ex jefe militar de la OTAN Rob Bauer: "España sueña si cree que los equipos de Huawei de la Guardia Civil no pasan información a China"

El almirante holandés que afrontó la invasión rusa de Ucrania avisa del "riesgo de una guerra nuclear entre Rusia y la Alianza Atlántica en tres o cinco años"

El ex jefe militar de la OTAN, Rob Bauer.
El ex jefe militar de la OTAN, Rob Bauer.JANIS LAIZANSREUTERS
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Hasta el 17 de enero pasado, el almirante holandés Rob Bauer fue el máximo responsable militar de la OTAN. En esa posición, tuvo que afrontar la invasión rusa de Ucrania y, como revela en esta entrevista, un momento crítico en otoño de 2022 cuando Moscú amenazó con utilizar la bomba atómica contra ese país si Kiev no permitía la salida de 20.000 soldados rusos rodeados en la región de Jersón.

Bauer, que ahora está en el sector privado, cree que existe un riesgo cierto de que la OTAN y Rusia se vean abocadas a una guerra pronto, y recuerda que la doctrina militar de Moscú prevé el uso de bombas atómicas en conflictos. También descarta que Donald Trump vaya a abandonar a Europa, y defiende que la UE invierta más en Defensa y en lograr la independencia económica de China.

Pregunta. ¿Donald Trump es prorruso?

Respuesta. No lo creo. Él es proestadounidense. Actúa teniendo siempre en mente la idea de "primero Estados Unidos" (America first). No me malinterprete, yo no digo que eso sea bueno, pero creo que ésa es su motivación, mucho más que un sentimiento prorruso. Su actitud es transaccional. Y su foco es en la riqueza, la independencia y el futuro de EEUU.

P. ¿Cree que existe un riesgo real de guerra entre Rusia y la OTAN en 2029 o 2030?

R.

P. ¿Convencional o nuclear?

R. Una guerra es una guerra.

P. O sea, que no podemos descartar una guerra nuclear.

R. La doctrina militar de Rusia incluye el uso de armas nucleares tácticas en un conflicto convencional. Las Fuerzas Armadas rusas -especialmente las de Tierra- se están reconstituyendo rápidamente, porque su economía está a toda velocidad. Sabemos sus ambiciones. No tienen capacidad para hacer eso [una guerra con Europa] mientras estén en guerra con Ucrania. Se tiene que acabar la guerra de Ucrania para dejar fuerzas libres con las que luchar en otros sitios. Existe un peligro [de guerra] entre los próximos tres y cinco años.

P.Entre el 24 de febrero de 2022, cuando Rusia lanzó la invasión a gran escala de Ucrania, y el 17 de enero pasado, que fue su último día en el cargo, ¿hubo algún momento en el que usted pensó, a nivel personal, que la guerra se había escapado de control?

R. No totalmente fuera de control, pero el momento que creo que fue más preocupante fue en el otoño de 2022, cuando unos 20.000 rusos con todo su equipo estaban atrapados en la orilla Oeste del río Dnipro [en Jersón]. Los rusos querían retirarse el Este pero solo había un pequeño puente para cruzar el río, lo que hacía muy difícil el paso del material que tenían.

Entonces, el ministro de Defensa ruso [que entonces era Sergei Soighu] llamó por teléfono a Londres, París, y Washington, para informarles del posible uso de una bomba atómica táctica. No sé exactamente qué le respondieron. Pero el mensaje de esas capitales fue tal que los rusos dejaron de pensar en la opción de la bomba atómica. Yo creo, aunque no estoy totalmente seguro, que EEUU le pidió a Ucrania que dejara pasar a los rusos por aquel puente.

P. Aquel año, en la Asamblea General de la ONU en Nueva York, a finales de septiembre, había mucho miedo al uso de armas nucleares por Rusia contra Ucrania. Luego, en noviembre y diciembre, la retirada rusa de Jersón, en la orilla occidental del Dnipro, fue muy ordenada. Los ucranianos no les atacaron.

R. Desde el punto de vista formal, la OTAN no estuvo involucrada. Fueron discusiones bilaterales múltiples entre las tres naciones nucleares de la Alianza y los rusos.

P. ¿Está siguiendo ahora Rusia con Europa el mismo patrón de agresión que empleó con Georgia y Ucrania antes de invadirlas: ciberataques, drones, sabotajes, acciones de 'zona gris'? ¿Es ésta la primera fase del ataque?

R. En los últimos dos años, en Europa hemos tenido múltiples casos de envenenamientos, incendios provocados... detrás de los cuales se ha demostrado que estaba Rusia. Lo hacen porque nuestra asistencia a Ucrania les hace daño, lo que demuestra que la ayuda europea es efectiva. Putin quiere asustar a nuestra ciudadanía, para que ésta diga: "No debemos dar armas a Ucrania; debemos quedárnoslas para defendernos contra esa terrible amenaza que son los drones". Bueno, los drones son un incordio, pero no son el principio de la Tercera Guerra Mundial, así que mejor nos quedamos tranquilos y seguimos adelante.

P. Su sucesor como presidente del Comité Militar de la OTAN, el almirante Cavo Dragone, dijo en el Foro de Halifax a EL MUNDO que la Alianza no descarta el uso en el futuro de medidas directas contra las acciones rusas con drones, ciberataques, u otras actividades de 'zona gris'. ¿Podría eso desencadenar una escalada?

R. En las Fuerzas Armadas siempre se deben considerar y planear eventualidades, y analizar posibilidades acerca de lo que es factible desde el punto de vista militar. Pero yo no veo ningún cambio en la política de la OTAN por ahora aunque, por supuesto, siempre es bueno pensar en opciones y ver cómo reacciona la gente. Así que no creo que [esos planes] sean una realidad. Son comprensibles en términos de golpe y contragolpe, pero, si queremos seguir hablando de un orden internacional basado en reglas, no deberíamos romper las reglas nosotros mismos.

P. Si hubiera una guerra entre la OTAN y Rusia...

R. Eso es diferente. Entonces, atacaríamos profundamente dentro de Rusia y destruiríamos sus fábricas de drones en Siberia, porque eso es mejor que esperar a que nos lleguen los drones volando a casa, y las rampas de lanzamiento de misiles en Rusia, y las bases de los bombarderos. Lo haríamos con ataques de precisión. Eso no es preventivo, sino una contraofensiva destinada a impedir que el enemigo pueda prolongar la guerra. Para hacer eso, hay que atacar la economía. Es totalmente legítimo, de acuerdo con el Derecho Internacional Humanitario y con las leyes de la guerra. Pero eso solo se haría si Rusia empezara una guerra con la OTAN.

P. ¿Están los países europeos siendo honestos con su ciudadanía y explicándole el nivel del peligro y los planes militares y su coste económico?

R. Si no les explicas a tus ciudadanos cómo vas a pagar los planes, yo no sé si estás mintiendo pero, desde luego, estás faltando a tu responsabilidad. La política es explicar a la ciudadanía a dónde va el dinero, sea a la educación, el Estado del bienestar, la Defensa... Y el tiempo se ha terminado para los que crean que siempre vamos a poder hacer la asignación de recursos en detrimento de la Defensa, porque algún otro va a venir a rescatarnos.

En La Haya [la cumbre de la OTAN en la que los europeos y canadienses aceptaron elevar su gasto en defensa al 5% del PIB en diez años], se acordó que el liderazgo de la OTAN va a examinar cada año los avances de los miembros para adquirir las capacidades a las que se han comprometido, para ver así cómo están cumpliendo sus promesas. Eso es algo que no se hacía. Así que el año que viene, en Turquía, los líderes de los países recibirán un informe, probablemente confidencial, que dirá "España ha hecho esto y lo otro". Y, quién sabe, tal vez España haya hecho más que otros países.

P. No se le nota muy convencido.

R. No. Pero España ha sido muy honesta, al contrario que algunas naciones, que acaso dijeran [en La Haya] algo del estilo "sí, por supuesto, vamos a hacerlo, mientras pensaban, 'esto no lo voy a hacer nunca'". Nunca se sabe. No podemos 'permitirnos el lujo de ser amables los unos con los otros y de dorarnos la píldora mutuamente en cada 'cumbre', así que creo que va a haber una discusión honesta sobre la idea de "vamos a ver, chicos, vosotros, vosotros y también vosotros, están retrasados". Y probablemente sea EEUU quien lo diga.

Lo mismo sucede con el nivel de amenaza. Putin había hablado de Georgia antes de invadirla [en 2009]. Había hablado de Crimea antes de invadirla [en 2014]. Nadie le creyó. Y ahora la gente viene y me dice: "Bueno, Putin no ha dicho nada de Madrid, de París, de Ámsterdam, así que de qué está hablando usted, almirante". Pero sabemos que sus ambiciones van más allá de Ucrania. Lo sabemos porque él mismo lo puso en un documento que nos envió a la OTAN en diciembre de 2021 [dos meses antes de la invasión de Ucrania].

Sabemos que Rusia está trabajando con China de una manera muy preocupante. Y aún somos ingenuos en relación a China. He oído que la Guardia Civil Española compró a Huawei [la empresa del Ejército chino que EEUU y otros países están expulsando de sus mercados de telecomunicaciones] un sistema para almacenar datos. Dicen que los chinos les han dicho que no hay una 'puerta de atrás' en ese sistema. ¡Vale, seguid soñando!

P. ¿Hay una 'puerta de atrás'?

R. El alcalde de Dubái me contó que, cuando compró a China un sistema de 'ciudad inteligente', pensó que era maravilloso porque así lo sabía todo de sus ciudadanos. Pero entonces descubrió que él no era el único. Pekín también lo sabía todo de sus ciudadanos. Somos muy ingenuos.

P.Los miembros europeos de la OTAN y Canadá ¿estarán preparados para hacer frente a Rusia dentro de tres, cuatro o cinco años sin EEUU, o con un apoyo estadounidense limitado?

R. ¿Por qué dice "sin EEUU"?

P.O sea que usted no cree que EEUU tenga intención de abandonar la OTAN.

R. EEUU no va a dejar la OTAN. La lógica de La Haya fue la siguiente: debemos crear un equilibrio mejor entre las capacidades que aportan Canadá a la Alianza y las que aporta EEUU. Europa y Canadá deben hacer más en la OTAN y pagar una parte mayor de la factura. Hasta ahora, EEUU paga el 65% del coste de la Alianza, y aun así nos quejamos de las exigencias estadounidenses. La OTAN funciona por consenso. Cada país tiene un voto. Pero cada país también tiene una responsabilidad con el Tratado.

Si todos los aliados cumplen lo que prometieron en La Haya, las naciones europeas tendrán en 10 años capacidades que hoy solo posee EEUU, como transporte estratégico aéreo, satélites o capacidad de ataque de precisión en profundidad. La OTAN tiene todo eso, pero depende para ellas de EEUU. En 2011, EEUU dijo que no quería participar en la operación en Libia [para derrocar a Muamar Gadafi]. Pero Europa no pudo llevarla a cabo sin el reabastecimiento en vuelo estadounidense, ni sin su mando y control, sus satélites, sus imágenes, etcétera.

Así que, si queremos que Europa desempeñe un papel como uno de los actores importantes del mundo, y no solo hablar del Estado de bienestar y de ser amables y agradables, debemos entender que no se trata solo de economía, sino también de poder.

Hace poco hablé con una persona en Bélgica que se dedica a la política y me dijo: "Creo que deberíamos ser capaces de hacer todo eso sin EEUU". Y yo le respondí: "¡Pero si no estáis dispuestos a pagar el 2%!". Si tuviéramos que lograrlo sin EEUU, el coste sería del 5% al 10% de nuestro PIB. Yo no creo que debamos ir por ese camino. No debemos pensar en una OTAN sin EEUU. En primer lugar, porque la disuasión nuclear es una de las claves de nuestra defensa, ¿y quién la va a proporcionar? Las armas nucleares francesas y británicas no pueden ofrecer el mismo efecto que las estadounidenses.

P. ¿Cómo ve el plan de paz de Trump?

R. Soy muy escéptico acerca de las posibilidades de que Vladimir Putin lo acepte, porque no le ofrece incentivos para acabar la guerra.

P. ¿Por qué?

R. Primero: Putin ha transformado la economía rusa en una economía de guerra en la que el 50% del Presupuesto del Estado (el 7%-8% del PIB nacional) se gasta en el conflicto en Ucrania. Aunque menos, debido a las sanciones recientemente puestas en marcha por Estados Unidos, el petróleo y el gas rusos siguen fluyendo al resto del mundo. Y hay muchas áreas de la economía, como el consumo, pero también la automoción y la industria aeronáutica, que han sufrido un daño serio por la guerra. Por tanto, si Putin para, tendrá un serio problema para hacer que esa economía vuelva a la normalidad y aporte a la nación.

Segundo: Putin no ha logrado ninguno de sus objetivos. Lleva 11 años en guerra y ni siquiera tiene todo el Donbás.

Y tercero, pero no menos importante: si la guerra se termina, Putin deberá bregar con el regreso a Rusia de los 700.000 soldados que ocupan Ucrania, volverán a sus casas con graves traumas y necesidades de atención médica que probablemente no recibirán. Esos soldados desmovilizados causarán problemas sociales, y, encima, cobrarán mucho menos de lo que están percibiendo por combatir.

P. ¿Qué le parece la posición negociadora de Ucrania?

R. Zelenski ha sido muy inteligente al no decir que el plan de paz es ridículo. En vez de eso, ha dicho: "Vale, estoy listo para negociarlo". Así es como el plan pasó de los 28 puntos originarios a 19, lo cual trajo dos consecuencias. La primera: desapareció la presión para que se llegara a un acuerdo el día de Acción de Gracias [el 26 de noviembre], probablemente porque los asesores de Trump le dijeron que ese plazo tan corto no ayudaba a alcanzar un acuerdo. Y la segunda: ahora son los rusos quienes deben responder.

Espero que EEUU se dé cuenta de que es más fácil presionar a Ucrania que a Putin, pero que lo que de verdad es importante es presionar a Putin. Si no, nada va a cambiar. Cada vez que Putin hace un movimiento [diplomático] su único objetivo es ganar tiempo.

P. ¿Existe una diferencia filosófica en la manera en que Rusia y las democracias afrontan esta guerra?

R. Rusia pone toda su economía, todo su poder militar y toda su capacidad financiera en ganar. Europa y Norteamérica emplean su poder para ayudar a Ucrania a no perder. ¿Quién cree usted que se beneficia de esa asimetría?

P. ¿Quién?

R. China. Mientras alimenta una guerra en Europa sin intervenir directamente, sigue reforzando sus propias Fuerzas Armadas. Si usted escucha a un diplomático o a un ministro chino, siempre dicen lo "correcto". Pero si compara lo que dicen con lo que hacen, es muy distinto. China y Rusia llaman a su cooperación "una asociación sin límites". Eso va mucho más allá de Ucrania. Tienen proyectos conjuntos de I+D en misiles hipersónicos, espacio, satélites, submarinos, Inteligencia Artificial (IA), computación cuántica... Colaboran cada vez más en el Ártico, donde Pekín está interesado en la apertura de la "ruta del norte", porque considera crítico tener una vía más corta para comerciar con Europa y EEUU.

El 70% de algunos fármacos muy importantes y el 90% de las materias primas necesarias para nuestra energía renovable se producen en China. Así que, si en 2035 -cuando la UE espera haber completado la transición energética- Xi -o su sucesor- hace lo que Putin hizo en 2022 con el petróleo y el gas y cierra el grifo, tendremos un problema serio. Por eso digo a la gente: "Tenemos 10 años para obtener esas materias primas en Canadá, Finlandia, Suecia, Noruega y Australia. Podemos hacerlo nosotros mismos". Pero para eso hay que abrir minas y extraer mineral. Todo eso es complicado y contaminante. Luego dicen que eso también va contra el clima. No nos importa que pase en China, pero no lo queremos en Suecia, Noruega, Países Bajos o España. Y eso es, en cierto modo, hipocresía.

Si ése es el caso, estamos haciendo una elección: si no extraemos, no tendremos electricidad ni calefacción en 2035. Queremos salvar el planeta, pero el planeta también sufre por lo que hace China.

Debemos despertar de la realidad de que esto no nos lo va a resolver el mundo, sino nosotros, pagando y trabajando más. A los estadounidenses no les corresponde solucionar esto. Nos corresponde a nosotros.