INTERNACIONAL
Reino Unido

La familia real británica preside un solemne Día del Recuerdo marcado por la defenestración de Andrés y con los príncipes Guillermo y Catalina como pilares de la Corona

El príncipe Jorge, el hijo mayor de los Gales, se estrena en las ceremonias por el Día del Recuerdo

La familia real británica preside el solemne Día del RecuerdoE.M
Actualizado

Como cada segundo domingo de noviembre, la atmósfera del Reino Unido se vuelve hoy más plomiza si cabe -aunque el sol brille en esta ocasión- en señal de respetuosa congoja con motivo del Día del Recuerdo -Remembrance Day -. El grueso de la familia real, con Carlos III al frente, preside la ceremonia en el Cenotafio de Londres en recuerdo y homenaje de los soldados caídos en las dos guerras mundiales y otros conflictos bélicos más recientes, tanto del Reino Unido como de las naciones de la Commonwealth.

Con puntualidad británica, el rey ha accedido a la explanada donde se celebra el evento a las 12 en punto del mediodía, secundado por su primogénito, el príncipe Guillermo, y por uno de sus hermanos, el príncipe Eduardo. Por su parte, la reina Camila y la princesa Catalina siguen la ceremonia desde la ventana de un edificio adyacente, como es tradición, muy cerca de Sofía de Edimburgo y del príncipe Eduardo de Kent (primo de Isabel II), quien a sus 90 años sigue siendo miembro activo de la dinastía. Unos minutos antes, habían ocupado sus lugares el primer ministro Keir Starmer, junto a otros miembros del Gobierno, así como ex jefes del Ejecutivo como Rishi Sunak, David Cameron o Gordon Brown.

La princesa Catalina.
La princesa Catalina.AFP

Es probablemente el evento más solemne de todo el año en el país, que, además de los Windsor y del Gobierno, cuenta con la participación de la clase política casi al pleno, de autoridades religiosas y de representantes de los países de la Mancomunidad de Naciones de los que el rey británico sigue siendo jefe de Estado, como Canadá o Australia.

Pero este año no es un Día del Recuerdo más. En una jornada dedicada a la reflexión colectiva sobre el sacrificio, toda la atención está puesta inevitablemente en el martirio por el que pasa la Casa Real, con la pérdida definitiva del que fue uno de sus principales integrantes hasta que salió a la luz su implicación en el terrible caso Epstein de trata de mujeres y abusos sexuales a menores.

La reina Camila junto a la princesa de Gales.
La reina Camila junto a la princesa de Gales.

El también conocido como Día de la Amapola -la flor que es símbolo de la jornada porque, tras las batallas en los campos de Flandes, era la que crecía en los campos destrozados y entre las tumbas de los soldados- se conmemora tras la expulsión de Andrés Mountbatten Windsor, hermano del rey, de la familia a todos los efectos, con la retirada incluso de su título de príncipe y la condena de por vida al ostracismo social. Todo tras un escándalo que no ha dejado de engordar durante años como una bola de nieve y que está marcando el reinado de Carlos III, sumiendo a la institución en su mayor crisis en mucho tiempo.

El primer ministro británico, Rishi Sunak.
El primer ministro británico, Rishi Sunak.AFP

Se da la circunstancia de que los únicos dos descendientes de Isabel II que han participado en guerras, el mencionado Andrés y el díscolo príncipe Harry, llevan años sin poder estar presentes en la ceremonia ante el Cenotafio londinense -el primero fue piloto en la guerra de las Malvinas, y el segundo sirvió durante meses en la cruenta contienda en Afganistán-. Algo de lo que se han dolido especialmente, dado que ambos se sentían -cabe ya hablar en pasado- muy orgullosos de sus reconocimientos militares. Andrés los ha perdido, junto a todos sus títulos y honores. En cuanto a Harry, este año ha pasado las últimas jornadas en Canadá, donde ha participado justamente en algunos eventos de homenaje a los soldados caídos en las dos grandes guerras, aunque no lo haya hecho en calidad de miembro activo de la familia real, que ya no lo es.

Retirada de la dignidad real

Con la decisión de despojar a Andrés de la dignidad principesca y de obligarle a abandonar su actual residencia real en Windsor, Carlos III ha dado un imprescindible golpe de autoridad sobre la mesa en aras de recuperar el apoyo a la Corona. Y parece que lo está consiguiendo. Esta misma semana, Ipsos ha difundido su última encuesta sobre la familia real, que refleja que el 65% de los británicos ha seguido muy de cerca los acontecimientos que afectaban a Andrés, y el 90% de los ciudadanos respaldan las últimas decisiones del rey. No sólo eso. Aunque el 40% de los británicos sigue creyendo que la institución ha gestionado mal el escándalo, ya es casi el mismo porcentaje (37%) que ahora piensa que se están tomando las medidas adecuadas. Justo antes de que se conociera la renuncia del príncipe caído en desgracia a sus títulos, esa brecha era muy superior. Y no cabe duda de que la firmeza sobrevenida en Buckingham tiene mucho que ver con esa constatación del enfado de los ciudadanos al ver que desde Palacio no se mostraba contundencia con su oveja negra.

El príncipe Guillermo, en la ceremonia por el Día del Recuerdo.
El príncipe Guillermo, en la ceremonia por el Día del Recuerdo.AP

La imagen de la institución también ha experimentado un ligero repunte, según el mismo sondeo. Un 47% cree que al país le iría peor si se aboliera la Monarquía, frente al 40% que lo decía en plena tormenta perfecta para los Windsor. La dinastía también puede seguir respirando porque seis de cada 10 británicos están convencidos de que dentro de medio siglo seguirá habiendo un rey en Londres. Largo me lo fiais; para entonces, todos calvos.

Los más populares de la familia, a gran distancia del resto, siguen siendo los príncipes de Gales, Guillermo y Catalina (con un 71% y un 69% de aceptación, respectivamente). El Heredero ha sido, de hecho, clave para empujar a Buckingham a impulsar el definitivo cordón de seguridad en torno a su tío. Del mismo modo que se ha mostrado inflexible ante los intentos inaceptables de su hermano Harry de volver a servir a la Corona a tiempo parcial, con un pie en la institución y otro en sus negocietes privados. La princesa Ana, que celebra este Día del Recuerdo esta vez en otro de los reinos de la familia, Australia, también puede presumir de su alta popularidad (62%). Y Carlos III se ha de conformar con que el 53% tenga una opinión favorable de su gestión, desde luego muy superior a la que consigue cualquier dirigente político de su país.

Veteranos de guerra asisten a la ceremonia por el Día del Recuerdo.
Veteranos de guerra asisten a la ceremonia por el Día del Recuerdo.AP

Este Remembrance Day es también destacado porque se conmemora el 80º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial. Como es tradición, los actos oficiales comenzaron ya el sábado por la noche, con la asistencia de la familia real al Festival Anual de la Memoria de la Real Legión Británica, en el emblemático Royal Albert Hall. Los organizadores han querido prestar especial atención a la resiliencia y la fortaleza de los hijos de militares que han sufrido la pérdida de un ser querido.

El príncipe Jorge junto a su madre, Catalina, en el  Royal Albert Hall.
El príncipe Jorge junto a su madre, Catalina, en el Royal Albert Hall.Afp

La sorpresa ha sido que, por primera vez, el príncipe Jorge (12 años), el primogénito de Guillermo y Catalina, estuvo presente en el concierto. No parece una mera casualidad que su asistencia se haya producido justo ahora. Quien está llamado a ser futuro rey estuvo todo el tiempo junto a su madre, la princesa de Gales. Quien no pudo asistir al Royal Albert Hall fue Guillermo, el actual Heredero, ya que el sábado voló desde Brasil, donde ha mantenido una intensa agenda oficial toda la semana, hasta Londres.

La familia real británica, en el concierto el sábado por la noche.
La familia real británica, en el concierto el sábado por la noche.Afp

El rey se mostró visiblemente conmovido por una sentida interpretación del himno nacional, Dios salve al Rey, entonado por las más de 5.000 personas que abarrotaron el recinto, momento que precedió a dos minutos de silencio en honor a los caídos, durante los cuales pétalos de amapola cayeron delicadamente del techo.

Y ya hoy, en el ambiente de solemnidad y recogimiento que caracteriza esta fecha tan señalada, el momento más emocionante han sido también los dos minutos de silencio sepulcral guardados por las miles de personas presentes en las inmediaciones del Cenotafio a las 12 en punto del mediodía.

Y, tras la ofrenda floral protagonizada por el rey Carlos III, tiene lugar el desfile en el que han participado casi 10.000 veteranos, organizado por la Real Legión Británica.

Seguramente a Andrés Mountbatten Windsor le haya caído alguna lagrimita allá desde donde haya visto la ceremonia. No son pocos los motivos que tiene para llorar por tanto como ha perdido.