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El Partido Laborista ha roto finalmente el tabú del Brexit en la campaña electoral británica y ha prometido resetear las relaciones con la UE y "mejorar" el acuerdo negociado en su día por Boris Johnson y renegociado por Rishi Sunak. En una entrevista en el Financial Times, la mano derecha de Keir Starmer para asuntos económicos, Rachel Reeves, ha reconocido que los laboristas buscarán un "mayor alineamiento" con Bruselas, pero ha descartado el reingreso y la vuelta al mercado único o a la unión aduanera.
"Mejoraremos nuestras relaciones comerciales con Europa", ha declarado Reeves, que ha anticipado una relación "menos conflictiva" que la mantenida por los sucesivos gobiernos conservadores. La aspirante a secretaria del Tesoro ha asegurado que buscará "acuerdos a la medida" para los sectores químico, veterinario, financiero y cultural.
"No creo que nadie votara por la salida de la UE porque no estaba de acuerdo con las regulaciones para el sector químico", ha argumentado Reeves, que hizo campaña a favor de la "permanencia" en el referéndum del 2016. "En mi distrito, la gente votó por la salida únicamente por la inmigración".
Las declaraciones de Reeves provocaron la reacción inmediata en las filas conservadoras. El ex negociador del Brexit David Frost ha ha recalcado que la gento votó por el Brexit "no solo para acabar con la libertad de movimientos, sino para poner fin a las reglas hechas desde Bruselas".
Laboristas y conservadores habían mantenido hasta la fecha la así llamada omertá del Brexit, en palabras del director de la organización UK in a Changing Europe, Anand Menon: "Los laboristas han ido con gran ventaja en las encuestas sin mencionar la relación con la UE ¿Por qué cambiar? Hay un nerviosismo en sus filas porque Starmer apoyó la permanencia y es percibido como 'vulnerable' en cuanto se menciona el tema".
El cambio en la opinión pública ha sido muy notorio en los últimos 8 años. Hoy por hoy, el 58% de los británicos es partidario de volver a la UE frente al 42% que defienden la salida, según la media de sondeos de What UK Thinks. De acuerdo con otra encuesta de Datapoll, tan solo uno de cada diez británicos es capaz de nombrar "un beneficio específico" en sus vidas atribuible al Brexit.
En plena campaña, sin embargo, hasta el europeísta Partido Liberal-Demócrata ha renunciado a poner la cuestión sobre la mesa, algo que el propio Anand Menon atribuye a la "fatiga" que existe entre los británicos y la poca voluntad de reabrir la caja de los truenos: "Si sale la cuestión del Brexit en las reuniones con los votantes, la reacción más frecuente es posiblemente el bostezo".
Rachel Reeves ha roto sin embargo la ley del silencio y el propio Keir Starmer se verá seguramente obligado a detallar sus planes. Su número dos, Angela Rayner, respondió con un contundente "nunca" a la pregunta sobre el posible reingreso en la UE en debate reciente. El portavoz para Asuntos Exteriores, David Lammy, ha anticipado su voluntad de negociar un "pacto de seguridad" con la UE que incluya "la seguridad económica y ante el cambio climático".
Reeves ha recalcado sin embargo el alcance limitado de la revisión del acuerdo del Brexit y ha recordado las líneas rojas que no está dispuesto a cruzar un hipotético Gobierno laborista: no al ingreso en el mercado único, no a la vuelta a la unión aduanera y no la libertad de movimientos. La portavoz económica laborista ha descartado incluso la posibilidad de un acuerdo de movilidad juvenil como el propuesto recientemente por Bruselas (y respaldado entre otros por el acalde de Londres Sadiq Khan).
Su principal énfasis será pues las mejoras para el sector financiero. "La mayoría de la gente no considera el Brexit como una gran oportunidad para sus negocios", reconoció. "La gente que trabaja en los servicios financieros se ha sentido bastante excluida del acuerdo pactado en su día".
Los sectores químico y veterinario son otros dos prioridades de los laboristas, que buscarán también "una mejora en los derechos de los artistas británicos de gira por Europa" (en referencia a las trabas denunciadas por los músicos y sus demandas de un visado cultural).
Reeves no ha entrado al trapo de los problemas creados desde abril por la entrada en vigor de los nuevos controles del Brexit para productos de origen animal y vegetal, que han ocasionado esperas de hasta 55 horas las aduanas. Los camioneros holandeses han amenazado con dejar de hacer portes al Reino Unido si no se relajan los controles.
Farage aspira a "ser un candidato creíble" a primer ministro en el 2029
Nigel Farage, el líder populista de Reform UK, ha asegurado su intención de convertirse en "un candidato creíble a primer ministro en el 2029". Su ambición, de momento, es confirma el sorpasso al Partido Conservador en las elecciones de 4 de julio, convertirse en líder de la oposición y construir "un movimiento en los próximos cinco años" alternativo a los dos grandes partidos.
"Existe una gran desconexión entre el laborismo y los conservadores con el país en general, con sus pensamientos, sus esperanzas y sus aspiraciones", declaró Farage en la presentación del contrato electoral de Reform UK. "Están muy lejos de la gente común y no hay una diferencia fundamental entre ellos".
Farage arremetió de paso contra "el declive cultural" y contra el "envenenamiento" de las mentes de los jóvenes británicos: "Hemos empezado a olvidar quiénes somos, cuál es nuestra historia y qué defendemos"
El líder de Reform UK prometió el "control de las fronteras", la imposición de la "inmigración neta cero" y el abandono de la Convención Europea de Derechos Humanos. Reclamó también la renuncia al objetivo de emisiones cero y el abandono de las políticas climáticas. Defendió una rebaja de impuestos y "un genuino crecimiento económico" con el respaldo a las pequeñas y medianas empresas. Pidió el aumento de los gastos de defensa al 3% del PIB y la "reorganización" a la francesa del Servicio Nacional de Salud (NHS).
Farage acusó a los Gobiernos conservadores que no haber sabido capitalizar ni gestionar el Brexit y aseguró que luchará desde su futuro escaño en Westminster (si logra vencer al octavo intento en Clacton) para que dejen de estar en vigor las regulaciones que han subsistido a la salida de la UE.
El líder de Reform UK reclamó por último poder medirse en un mano a mano frente Rishi Sunak y Keir Starmer, en vez de verse relegado a los debates entre los partidos minoritarios. Una encuesta de YouGov dio, la semana pasada, a Reform UK por delante del Partido Conservador en los sondeos (19% a 18%). Desde que Farage anunció su candidatura hace dos semanas, el número de militantes "reformistas" ha crecido en 14.000 hasta llegar a los 45.000.
La entrada en liza ha llegado, sin embargo, acompañadas de protestas. El líder de Reform UK fue bautizado con un batido de plátano en su primer acto electoral en Clacton y fue agredido una semana después con cemento mojado y una taza de café a su paso por Barnsley.

