El 'premier' Rishi Sunak ha sorprendido a propios y extraños con la convocatoria de elecciones para el 4 de julio. El anuncio repentino en Downing Street, con el que se llevaba especulando toda la mañana, ha causado estupor en sus propias filas, dada la desventaja de 17 puntos del Partido Conservador ante el Partido Laborista (25% a 43% según el último sondeo de Savana para The Daily Mail).
Sunak convocó un gabinete de emergencia para anunciar sus planes a sus ministros. El secretario de Exteriores, David Cameron, suspendió incluso su viaje a Albania para poder llegar a tiempo.
El primer ministro pretende disolver el Parlamento la próxima semana, con el tiempo justo de apenas un mes de campaña electoral. En su turno semanal de preguntas en Westminster, por la mañana, confirmó su intención de convocar las elecciones "en la segunda mitad del año", sin especificar una fecha concreta.
Sunak ha decidido aprovechar los últimos y favorables datos sobre la inflación, que ha caído al 2,3%, para lanzar el órdago electoral a su rival Keir Starmer, que llevaba tiempo reclamando la convocatoria inmediata de elecciones.
"La estabilidad económica es la clave para cualquier tipo de éxito", ha recalcado Sunak en su comparecencia, en una referencia directa a la inflación, semanas después de que se confirmara la salida de la recesión y el crecimiento del PIB del 0,6% en el primer trimestre de 2024. "Nuestro plan está funcionando", ha insistido el 'premier', adelantando la que será su línea de ataque en las elecciones.
"Mucha gente ha olvidado la escala de los acontecimientos por los que hemos pasado", ha agregado el líder conservador, en el momento de excusar a sus predecesores. "Primero la pandemia y después la guerra de Ucrania, que ha tenido un gran impacto en la energía y en la subida de precios".
Sunak ha pedido un "voto de confianza" por todo lo avanzado desde que asumió las riendas del país, tras el desastroso presupuesto de emergencia de Liz Truss. "Es el momento de decidir si queremos seguir construyendo el futuro o volver al punto de partida".
"Vienen tiempos inciertos"
"La guerra de Ucrania es una amenaza para la seguridad global", ha agregado el líder conservador. "Vienen tiempos inciertos y este Gobierno tiene un plan claro", ha dicho en el momento de agitar el miedo a Putin, como ya hiciera hace una semana en el discurso con el que marcó oficiosamente el arranque de la campaña.
"La inmigración está siendo usada como arma por países hostiles que amenazan la integridad de nuestras fronteras", ha añadido el 'premier', que ha destacado el avance con la aprobación de la Ley de Inmigración Ilegal.
La convocatoria anticipada de elecciones deja, sin embargo, en el aire el plan para deportar a Ruanda a inmigrantes pendientes de asilo. El propio Sunak antincipó su intención de fletar el primer vuelo con destino a Kingali en julio. Keir Starmer ha indicado su intención de cancelar el plan si llega a primer ministro.
"Estamos totalmente preparados para unas elecciones", ha declarado un portavoz del Partido Laborista a The Guardian. "La campaña electoral está plenamente operativa y el país está pidiendo a gritos que vayamos a las urnas".
La proyección del British Polling Council da 22 puntos de ventaja al Partido Laborista (44,6%) frente al Partido Conservador (22,9%). Según la intención de voto de Savanta, el Partido Laborista podría lograr una amplísima mayoría de 432 a 124 diputados sobre el Partido Conservador, comparable y aún mayor que la lograda en su día por Tony Blair.
Malestar en las filas conservadoras
La decisión de adelantar las elecciones ha causado un especial malestar en el ala dura del Partido Conservador, entre amenazas de una posible moción de censura contra su propio líder.
La mayoría de los parlamentarios 'tories' eran partidarios de retrasar la convocatoria al otoño para dar más tiempo al Partido Conservador a recuperarse en las encuestas, tras la debacle de las recientes elecciones locales en las que perdieron la mitad de sus concejales.
La popularidad del 'premier' tocó de hecho fondo en abril, con el 70% de los británicos calificando su labor como "insatisfactoria", rivalizando con los peores números de John Major en 1994. El propio Sunak llegó a indicar su intención de esperar hasta finales de octubre para completar al menos sus dos años en Downing Street y remontar en los sondeos.
Con la convocatoria anticipada al verano se especuló durante semanas como una baza de Sunak para conjurar la rebelión del ala dura del partido y la amenaza de una moción de censura. Los 'tories' más críticos bajaron sin embargo el hacha de guerra, y la mayoría de los analistas apostaron por elecciones en octubre o noviembre.
La elección del 4 de julio, Día de la Independencia en Estados Unidos, aleja al menos la posible interferencia entre los dos procesos electorales, con las presidenciales estadounidenses previstas para el 5 de noviembre.
Cuatro horas después de su anuncio en Downing Steet, Sunak convocó a los militantes tories en el chupinazo de la campaña en el centro de exposiciones del ExCel de Londres.
"Los laboristas quieren hacernos creer que han ganado las elecciones antes de que hayan empezado", declaró Sunak en su primer mitin de campaña. "Pero los británicos les van a demostrar que no pueden dar nada por sentado".
"Nuestro plan está funcionando", proclamó el líder conservador ante decenas de seguidores. "Esta estabilidad que hemos logrado ha sido fruto de una elección. ¿En quién confíais? La única certidumbre con los laboristas es que subirán los impuestos".
