ESPAÑA
Informe gráfico
TRAGEDIA EN ADAMUZ

¿Qué causó el accidente de los trenes de Adamuz, Córdoba? Las principales teorías en gráficos

Una rotura de 30 centímetros en la vía, una posible soldadura defectuosa, marcas del tamaño de una moneda de 50 céntimos entre la cabeza tractora y el coche 6 del Iryo que descarriló.... todas las posibles causas del accidente ferroviario de Adamuz que ha acabado con 45 vidas y más de un centenar de heridos

Actualizado

Se cumplen tres días desde el trágico accidente ferroviario que acabó con la vida de 45 personas y más de un centenar de pasajeros heridos a la altura del pequeño municipio cordobés de Adamuz. Se cumplen tres días desde que el país entero se pregunta qué ocurrió, mientras avanza la investigación para esclarecer las causas del trágico suceso que ya forma parte de la memoria colectiva española.

El accidente se produjo tras el descarrilamiento de los tres últimos coches del tren Iryo 6189 con destino Madrid que partía desde Málaga. El convoy invadió la vía contraria y el Alvia 2384, procedente de la capital española y con destino Huelva que justo circulaba por esa misma zona, colisionó con los tres últimos vagones en un violento impacto que hizo que parte del tren cayera por un talud de unos cuatro metros de profundidad. Como consecuencia del fuerte impacto, ambos trenes quedaron separados por unos 600 metros y hasta 400 metros de catenaria resultaron completamente arrancados.

El suceso comenzó a esclarecerse con el inicio de la investigación a cargo de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), organismo dependiente del Ministerio de Transportes. Las primeras diligencias apuntan a dos posibles escenarios: que el origen del descarrilamiento esté en una deficiencia de la vía por una soldadura en mal estado o que el fallo se produjera en el coche seis del tren Iryo, el primero en salirse de la vía.

Primera hipótesis: una soldadura defectuosa en la vía

La primera teoría apunta al estado de la vía en el kilómetro 318 del corredor Madrid-Andalucía, donde ocurrió el siniestro. Según adelantó EL MUNDO, tras el accidente los técnicos sobre la zona de centraron la investigación en este punto al detectar una rotura de unos 30 centímetros. Aún no se ha determinado si esa fractura ya existía antes del paso del tren siniestrado o si fue consecuencia directa del accidente.

Este diario publicó en exclusiva, a primera hora de este miércoles, que dicha brecha en la vía dejó muescas, del tamaño de una moneda de 50 céntimos, en las ruedas de los coches anteriores al sexto del Iryo —desde la cabeza tractora hasta el quinto—, que fue el que finalmente descarriló. Horas después, el ministro de ramo responsable de Adif, Óscar Puente, confirmó esta información. "Es verdad que los bogies de los cinco coches primeros presentan una marca" y confirmó que se estaban examinando los trenes que precedieron al accidentado "y es posible incluso, es algo que se está analizando, que los dos o tres trenes que pasaron anteriormente tengan marcas similares", apuntó en Telecinco.

Más tarde, en una entrevista para TVE confirmaba que, efectivamente, se observaban "muescas parecidas" en esos dos o trenes que pasaron antes, pero no en los que pasaron con un intervalo superior a una hora. Asimismo, ha precisado que uno de los que sí las presenta las tiene en el lado izquierdo, mientras que el Iryo las tenía en el derecho.

Además, las pesquisas apuntan a que las muescas en las ruedas se produjeron al pasar por un posible defecto de soldadura en la vía. De forma paralela a la investigación de la CIAF, la Guardia Civil también ha situado la rotura del carril como una de las principales líneas de investigación y ha analizado las ruedas dañadas mediante la toma de muestras con moldes, según fuentes del caso.

Según los técnicos desplazados al lugar, estas muescas indicarían que el Iryo circuló sobre la vía con una soldadura defectuosa que fue ampliándose con el paso de cada rueda. Los repetidos impactos de las llantas de un tren de 500 toneladas a más de 200 kilómetros por hora acabaron provocando la rotura del carril, lo que habría causado la salida del sexto coche y el posterior accidente mortal.

Para arrojar más luz sobre esta teoría, los investigadores también han estado en los talleres de Renfe e Iryo en Santa Catalina (Madrid) analizando hasta nueve trenes que pasaron por esa misma vía antes que el siniestrado para comprobar si también tienen las mismas marcas de las ruedas o no existen las rozaduras. Puente ya esclarecía este miércoles que algunos de los convoyes de Renfe sí tenía rozamientos similares.

Segunda hipótesis: desprendimiento de un trozo del Iryo

Otra de las tesis que barajan los expertos presentes en el lugar está en una posible rotura de una parte del tren accidentado que se despendería y provocaría la brecha de 30 centímetros tras el descarrilamiento.

En este contexto, surge una nueva hipótesis por parte de los técnicos presentes en el lugar que, según informa Expansión, señalan que a unos 100 metros del descarrilamiento había varias traviesas de hormigón totalmente destrozadas, un daño que solo puede producirse por el impacto de un objeto muy contundente. Por ello, consideran que debería investigarse el posible desprendimiento de un componente de los bogies, una parte del chasis inferior del tren, del Iryo que dañase la vía.

Respecto a este punto, Puente subrayó en varias ocasiones que será necesario determinar si la rotura del carril fue "causa o consecuencia" del descarrilamiento. "Hay que esclarecer qué ocurrió primero: si se rompió el carril y luego descarriló el tren, o al revés", afirmó.

A esta teoría se suma el hallazgo de un fotógrafo del New York Times, que el martes publicó la fotografía de un bogie parcialmente sumergido en un arroyo a unos 270 metros de la vía. Según el medio estadounidense, la zona no había sido señalizada ni acordonada por los investigadores ni divulgada por las autoridades.

Según fuentes consultadas por Efe, la Guardia Civil ya había localizado la pieza mediante un sistema de infografía forense 3D con drones. Aunque el bogie está bajo custodia de los agentes, permanece en el lugar del hallazgo debido a su tamaño y peso, según el informó el instituto armado, y será la investigación la que determine a qué componente pertenece.

LAS CAJAS NEGRAS SON CLAVE PARA LA INVESTIGACIÓN

Como es habitual en los accidentes, lo que registraron las cajas negras de los trenes será clave en la investigación para esclarecer qué ocurrió. En ellas, se encuentran las llamadas realizadas entre el Centro de Mando de Adif situado en Atocha y los maquinistas de ambos.

Un día antes de que Ángel García de la Bandera, director de Tráfico de Adif, contase de manera cronológica el accidente, las llamadas entre el centro de mando y el conductor del Iryo se hacían públicas en elDiario.es. Aproximadamente, a las 19:43:02 horas, el maquinista del tren Iryo llamó al centro de control para informar de que acababa de "sufrir un enganchón a la altura de Adamuz". Con el sonido del freno de emergencia de fondo, el operador le responde que "baje los pantógrafos" y, tras confirmar el maquinista que ya lo ha hecho y que el tren está bloqueado, el operador concluye de forma clara: "O sea, que no te puedes mover".

Mientras tanto, desde el centro de control intentan contactar con el maquinista del Alvia siniestrado. No obtienen respuesta, ya que el joven de 28 años ya había fallecido por el impacto. García de la Bandera detalla que se realizaron dos llamadas, una a las 19:48:39 horas y otra a las 19:48:51 horas. Al no recibir contestación, un minuto después, a las 19:49:33 horas, llaman a la interventora, quien sí responde al teléfono y afirma: "Tengo un golpe en la cabeza, tengo sangre en la cabeza". Añade además que va a intentar llegar hasta la cabina del maquinista para hablar con él sin ser aún consciente de todo lo ocurrido.

Para saber más

De forma paralela —y mientras se escucha una llamada en la otra—, a las 19:49:35 horas se restablece la comunicación con el tren Iryo. "Hola, Atocha, 6189. Comunicarle que es un descarrilamiento y estoy invadiendo la vía contigua", alerta el maquinista, antes de añadir: "Necesito que paren el tráfico en las vías urgentemente, por favor". El operador responde que "no hay ningún tren llegando", a lo que el director de Tráfico de Adif explica que el técnico no detecta al Alvia accidentado porque, para el sistema, ese tren ya había pasado.

Antes de finalizar la llamada, el conductor del Iryo solicita el envío de servicios de emergencia, ambulancias y bomberos, y confirma que hay un incendio y heridos en el tren. Antes de colgar por última vez, comunica: "abandono la cabina, le informo, ¿vale?", sin imaginar el desgarrador escenario que se encontraría al tocar tierra firme en la que entre el amasijo de hierros de los dos trenes se encontraba la vida perdida de hasta 43 personas.

Fuentes: Efe, Guardia Civil, Agenicas, Trenvista y Adif

Gráficos: Elsa Martín, Alberto Hernández, Isabel González, Emilio Amade, Álvaro Matilla, Javier Aguirre.

Texto: María Alcántara.

Dirección de arte: María González Manteca y Josetxu L. Piñeiro.