ESPAÑA
Visita de Estado

España deposita flores en Tiananmen y Xi ofrece "más dinamismo' en las relaciones

La ofrenda floral no es, según funcionarios chinos, un protocolo obligatorio, sino un gesto simbólico reservado a ciertas visitas de Estado de alto nivel

Felipe VI y Xi Jinping resaltan la amistad y la relación de confianza entre España y ChinaAP (foto)
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La siempre vigilada Plaza de Tiananmen se abre como un océano de piedra en el centro de la capital política de la segunda potencia mundial. No hay árboles; solo una extensión inabarcable de losas grises. Al norte, con el retrato de Mao Zedong suspendido sobre su entrada, se alza la Puerta de la Paz Celestial, el principal acceso a la Ciudad Prohibida, el antiguo palacio imperial de las dinastías Ming y Qing.

A un lado de la plaza se levanta el Museo Nacional de China. Al otro, el Gran Palacio del Pueblo, el legislativo chino que también cumple la función de centro de recepción oficial de muchas visitas de presidentes y jefes de Estado. El centro de esta plaza se convirtió en el pulmón de las revueltas estudiantiles de 1989, aquí acamparon durante días para pedir cambios. Pero sus protestas pacíficas fueron aplastadas con carros de combate, que costaron la vida a centenares de jóvenes, un número indeterminado, pues aún es un tabú en China. En el mundo occidental es un símbolo de una masacre que este miércoles parecía no existir durante la visita de Estado de los Reyes Felipe VI y Letizia.

A las doce y media de la mañana, llegó el momento más controvertido en la visita que el Gobierno de Sánchez programó con las autoridades chinas para los Reyes. En el centro de Tiananmen se encuentra el Monumento a los Héroes del Pueblo, un obelisco de 38 metros de altura que honra a los "mártires revolucionarios" caídos desde las Guerras del Opio hasta la fundación de la República Popular China. Aquí, Felipe VI y Doña Letizia participaron en una solemne ofrenda floral, imagen que han repetido muchos jefes de Estado durante sus viajes a China, pero a la que no se plegaron Don Juan Carlos y Doña Sofía en 1995 ni en 2007. Funcionarios chinos explican que no es un protocolo obligatorio, sino un gesto simbólico reservado a ciertas visitas de Estado de alto nivel. Francia, Italia, Portugal y Alemania sí aceptaron depositar la corona.

Durante las protestas de Tiananmen en 1989, el monumento se convirtió en el epicentro espiritual del movimiento estudiantil que reclamaba reformas democráticas. Los manifestantes se reunían a su alrededor, dormían en sus escalones y colocaban flores o pancartas con mensajes dedicados a los "mártires de la democracia". El 4 de junio de aquel año, en los alrededores de la plaza, aquellos manifestantes fueron masacrados por las tropas chinas. Nunca se conocieron las cifras de los estudiantes muertos. Algunos dicen que fueron cientos. Tal vez miles. En Pekín, a pesar de que han pasado más de tres décadas, este episodio continúa siendo tabú. Es uno de los temas más delicados e intratables.

Felipe VI, Xi Jinping, la Reina Letizia y la primera dama china Peng Liyuan.
Felipe VI, Xi Jinping, la Reina Letizia y la primera dama china Peng Liyuan.Andres Martinez CasaresAP

Cualquier referencia a lo ocurrido en los medios o las redes sociales chinas se cesura. Cualquier tipo de conmemoración, o el intento de depositar flores en el monumento en homenaje a las víctimas, se considera un acto político subversivo. Por todo esto, este rincón de Tiananmen encarna una profunda tensión entre la memoria oficial y la memoria de quienes presenciaron aquel baño de sangre. Diplomáticos consultados por EL MUNDO consideran este acto como una suerte de 'peaje' para el buen transcurso de las relaciones, aunque no dejan de mostrar el conflicto moral que supone.

Diez acuerdos

La ofrenda fue el final de la agenda diurna de los Reyes, que comenzaron la jornada frente al imponente Gran Palacio del pueblo. Envueltos en una suerte de niebla fruto de la polución, Don Felipe y Doña Letizia fueron recibidos por Xi Jinping y su mujer Peng Liyuan. Hubo interpretación de himnos y revista a las tropas antes de entrar al edificio y de que la Reina y la primera dama se marcharan a un centro tecnológico de rehabilitación para personas con discapacidad.

Dentro, bajo los techos dorados estalinistas del Gran Salón del Pueblo, el auditorio principal, la élite política china celebra su cónclave político anual, la Asamblea Popular Nacional (APN). Un inmenso espacio desprovisto de adornos y florituras que estaba hoy decorado con banderas españolas y chinas. Alrededor de una gran mesa cuadrada se dispusieron las delegaciones. Xi Jinping destacó en sus palabras iniciales el "ejemplo de convivencia amistosa" que representan los 20 años de Asociación Estratégica. "China está dispuesta a forjar una asociación con mayor dinamismo", agregó el mandatario. Felipe VI, por su parte pidió construir una "relación sólida de confianza mutua bajo los principios de respeto y prosperidad compartida". Firmaron a continuación una decena de acuerdos, entre los que se incluye la comisión mixta de cooperación económica