El Ministerio del Interior ha dejado sin dinero a las unidades de investigación de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. Siguiendo la dinámica de las comisarías, cuyas cajas de gasto mantiene a cero según denuncia la Policía, ahora son los grupos especializados de ambos Cuerpos los que se enfrentan a hacer su trabajo sin presupuesto, tal como trasladan a EL MUNDO fuentes de toda solvencia.
Los equipos de Policía Judicial -donde se engloba delincuencia violenta, económica, drogas y homicidios- y de Información -los que se dedican a perseguir el terrorismo en cualquiera de sus modalidades- no cuentan con asignación para las dietas, pernoctas y desplazamientos que requieren sus investigaciones. Por eso, tienen que adelantar de su bolsillo las cantidades necesarias para poder desplegarse y trabajar. «A mí me deben 3.000 euros», informa uno de los agentes consultados por este periódico.
Ante las reivindicaciones por la situación, reproduce, el mensaje del Ministerio que se hizo llegar a los grupos fue el siguiente: «No hay dinero». Sin embargo, la versión del departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska es la contraria y niegan disficultades presupuestarias. Sostiene que no hay problemas. «Hay dinero. Hay dos sistemas: o los agentes piden adelantos y luego los justifican y se les devuelve o lo adelantan de su bolsillo».
Sin embargo, las sumas que acumulan los agentes sin satisfacer son elevadas y revelan una situación desconocida hasta ahora. Es cierto que los pagos no siempre se han hecho en tiempo y forma por parte de Interior pero que ahora se esté produciendo de una manera tan severa y, sobre todo, simultánea es una situación completamente nueva. La falta de liquidez está afectando también al tramo final de investigaciones delicadas, según denuncia otro de los agentes consultados que integra el Grupo de Acción Rápida (GAR). Al tratarse de unidades itinerantes cuya base está en Madrid -a excepción del GAR, que está en Logroño- para ejecutar las detenciones es necesario que los agentes se desplacen hasta el lugar en el que están los sospechosos.
Desde hace semanas, indica, esos arrestos los están haciendo los equipos de la ciudad en la que se encuentre la organización. La central coordina y los grupos provinciales ejecutan para evitar así el desplazamiento de los equipos y el pago de hoteles y dietas. «No siempre sale bien porque, como es lógico, no conocen la estructura de la banda como nosotros». Las carencias presupuestarias incluso mantuvieron en la cuerda floja la seguridad de la cumbre de la OTAN, que se celebrará en Sevilla a partir del próximo lunes. La ciudad acoge a líderes mundiales entre el 30 de junio y el 3 de julio, por lo que la presencia de miles antidisturbios de toda España es esencial.
Pero durante los preparativos para planificar el operativo asomó que las cajas pagadoras estaban vacías y que, por tanto, eran los agentes los que iban a tener que correr con los gastos para prestar servicio. Fuentes policiales indican que hubo una pequeña rebelión. «Se plantaron y estuvieron a punto de no ir». De hecho, revelan las mismas fuentes, la Dirección General de la Policía forzó una reunión con el Ministerio de Hacienda para buscar una solución la semana pasada. «Fue entonces cuando se aprobó una modificación presupuestaria de tres millones que, evidentemente, es un parche porque da para que lo de Sevilla se pueda cubrir pero no para el resto de comisarías y de equipos de investigación».
La situación, inédita hasta el momemento, ha alcanzado también a la Comisaría Especial de la Casa del Rey. Según el documento al que ha tenido acceso EL MUNDO y que está fechado el 23 de junio, la propia Comisaría Especial ha alertado de falta de liquidez: «Es un problema general a nivel nacional (...) No se podrán dar adelantos».

