- País Vasco El legado de Iñigo Urkullu: "Hemos conseguido avanzar en una Euskadi de progreso, paz y libertad"
«El problema del PNV es que no tienen ni idea de por qué les han dejado de votar», advertía ayer a escasos cinco metros del árbol de Gernika uno de los portavoces de la oposición al PNV en Vizcaya. La concatenación de cuatro malos resultados en las urnas persigue como un maleficio al partido de Andoni Ortuzar (Abanto y Zierbena, 1962) cuando el lehendakari Urkullu -el mayor capital institucional del PNV- gestiona su decepción con sus dirigentes y su sucesor Imanol Pradales guarda bajo siete llaves los nombres de sus consejeros. Un relevo que Ortuzar pretende convertir en el bálsamo de Fierabrás de los males que agrietan su partido para empezar cuanto antes una «remontada» ante el empuje de EH Bildu.
Urkullu regresó ayer a la Casa de Juntas de Gernika para aceptar el regalo de un retoño del roble de Gernika aunque, entre sonrisas, llegó a reconocer que no sabría dónde colocarlo porque no le cabe en el piso en el que vive con su mujer en Durango (Vizcaya). El adiós del dirigente nacionalista que recuperó para el PNV el Gobierno vasco en 2012 multiplica las dudas sobre por qué Ortuzar aceleró su jubilación política y aumenta la responsabilidad asumida por Imanol Pradales que el próximo jueves será elegido lehendakari con los votos nacionalistas y del PSOE vasco.
Un pacto de gobierno que ayer fue refrendado «por unanimidad» -Urkullu no acudió a la cita- por el centenar de cargos institucionales, orgánicos y afiliados de la Asamblea General convocados para dar el visto bueno a un documento de 11 páginas pero donde se obvió cualquier debate sobre el diagnóstico electoral y las propuestas para salir del círculo vicioso que bloquea al PNV.
Sin prácticamente dar explicaciones ni a sus militantes ni a la sociedad vasca tras el varapalo, Ortuzar prepara una «reflexión interna» entre bambalinas y pretende dar el salto del PNV «analógico al digital» con cambios en la organización interna pese a no haber cumplido los objetivos marcados en su última ponencia organizativa aprobada en 2007.
«Hemos salvado los muebles pero el declive es evidente», reconoce un ex cargo institucional del PNV atento a cada movimiento de la disciplinada dirección encabezada por Ortuzar. «El electorado nos ha dado un toque», asumía ayer Aitor Esteban, portavoz en el Congreso y marido de Itxaso Atutxa, la presidenta nacionalista en Vizcaya que surge como una de las candidatas al posible relevo de Ortuzar en función de a dónde lleva la «reflexión» que se activará en la sede de Sabin Etxea. Esteban, en la radiotelevisión vasca, llegó a implorar un periodo sin elecciones de «seis o siete meses» para abordar cambios internos de calado con los que frenar una pérdida de votos que pone el peligro el hasta hora incuestionable liderazgo institucional, económico y social del PNV.
«Hoy hemos ganado por primera vez en mi pueblo», se felicitaba la noche electoral desde Pamplona Arnaldo Otegi. La victoria de EH Bildu en Elgoibar -el pueblo de Otegi donde nunca ganaba la izquierda abertzale en las urnas- ejemplifica los dos estados de ánimo antagónicos con los que los partidos nacionalistas arrancan la legislatura vasca. Bildu, sin presión alguna, genera curiosidad y ha decidido rentabilizarla al empujar a Pello Otxandiano para que el jueves se enfrente dialécticamente a Pradales.
Hacia la modernización
En la otra acera del nacionalismo vasco, la evolución del PNV «analógico al digital» utilizada por Ortuzar como solución tras las europeas ha alimentado las chanzas entre sus oponentes políticos. Con la reciente designación del ex parlamentario Iñigo Iturrate como director general del Palacio Euskalduna y la incorporación de Garazi Ortuzar -la hija del presidente- en la estructura de Iberdrola, el concepto «digital» se ha tergiversado para incidir en el «amiguismo» que el propio PNV detectó en 2022 como su talón de Aquiles.
Pero, además, Ortuzar no ha logrado explicar hasta ahora por qué las propuestas de modernización interna recogidas en la última ponencia organizativa aprobada en 2007 no se han llevado a cabo. El documento aprobado hace casi 17 años planteaba la creación de una «televisión corporativa» o telebatzoki que tenía como objetivo «multiplicar las posibilidades de comunicar directamente con los batzokis (sedes locales del PNV) de una forma sencilla, rápida y asequible, incluso para aquellas personas que no tengan conocimientos informáticos». La preocupación por el envejecimiento de sus militantes y la prácticamente nula actividad interna volvió a aflorar en 2022 durante el proceso de reflexión denominado Entzunez eraiki (Construir escuchando, en euskera) que también incluía entre sus diez compromisos «activar la vida interna» aunque ya sin plantear televisiones «corporativas» que vayan más allá del control político de EiTB, la radiotelevisión pública vasca. «El mensaje de nuestra militancia ha sido claro: la comunicación interna debe ser más ágil y útil, debemos cuidar más a las personas, especialmente a quienes desarrollan su actividad en condiciones más difíciles», incluyó el PNV en diciembre de 2022 en el documento que debía servir de revulsivo ante la influencia política que ya exhibía EH Bildu.
El nuevo gobierno vasco le facilitará a Ortuzar el periodo para la «reflexión» que necesita para fijar una estrategia antes de convocar la Asamblea General prevista para finales de diciembre. «Andoni se está dejando querer pero quiere seguir», advierte un ex colaborador. El presidente del PNV asegura, entrevista tras entrevista, que no está en su mano decidir si sigue o no porque estatutariamente la propuesta surge «desde las bases». Pero, estatutos al margen, su continuidad está en sus manos y solo tiene como hándicap la contradicción que supondría alargar cuatro años más su presidencia después de descartar a Urkullu para renovar las candidaturas institucionales.
Relevos que EH Bildu ha gestionado con más eficacia después de que Arnaldo Otegi decidiera que él seguirá al frente de la coalición abertzale mientras su candidato a lehendakari Pello Otxandiano ejercerá durante cuatro años de jefe de la oposición con una guardia de corps de 26 parlamentarios y una docena de asesores. Si, como parece, Ortuzar se la juega con la única baza de Pradales como única baza, también Eneko Andueza (PSE-EE) puede consolidar el incremento en voto que los socialistas han experimentado en los dos últimos años.
Porque Andueza -reforzado con los resultados electorales- ha decidido quedarse fuera del Gobierno de Pradales para evitar el 'abrazo del oso' nacionalista. «Yo decidiré los consejeros socialistas», ha llegado a afirmar mientras justificaba su decisión de su no ser el vicelehendakari de Pradales. De momento, el líder del PSOE vasco tiene atados cuatro departamentos (uno más que en la pasada legislatura) con lo que incrementa la red de cargos de confianza y asesores en esas áreas que aumentarán su capacidad de gasto en un presupuesto anual que llegará a los 12.000 millones de euros en 2025. Centrado en la «coordinación» del poder institucional socialista en ayuntamientos, diputaciones y en el Ejecutivo vasco, Andueza analiza sin disimulo cómo ganar poder en los municipios vascos a costa del PNV, su socio con fecha de caducidad en 2027.

